Mapa del sitio Portada Redacción Colabora Enlaces Buscador Correo
La insignia
23 de febrero del 2006


Gripe aviar


__Especial__
Palestina
Javier López
Madrid Sindical. España, febrero del 2006.



Parece cuestión de tiempo que aparezca en España el primer ave infectada por gripe aviar. No hay día en el que no conozcamos alguna nueva noticia sobre medidas preventivas o nuevos casos de aves infectadas en países cada vez más cercanos a nosotros: Grecia, Alemania, Eslovenia, Hungría, Italia, Austria ó Francia. La palabra pandemia ha entrado con fuerza a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano. La Comisión Europea nos alerta sobre el hecho de que tengamos que aprender a convivir con brotes periódicos en las aves y el probable efecto de esta amenaza sobre las perspectivas económicas del futuro inmediato.

Lo peor de enfrentarse a fantasmas es que te invade el miedo y terminas combatiendo contra sensaciones, confundiendo molinos de viento con gigantes o viceversa. Por eso lo primero es intentar conocer a qué nos enfrentamos realmente.

Si nos remitimos a la información que nos trasladan los expertos, la gripe aviar o gripe de las aves es una enfermedad infecciosa originada por el virus de la gripe tipo A de la que se conocen casos desde hace más de cien años. Parece que es en 1997 cuando se produce la primera constatación de infección en humanos, en Hong Kong, por la cepa H5N1 de la gripe aviar. Una cepa especialmente preocupante porque, según nos cuentan, muta rápidamente y porque ha demostrado su capacidad de causar una enfermedad grave en el hombre. La mortalidad de las personas infectadas alcanza el 30 por ciento.

Aún así, la posibilidad de contagio entre humanos es aún muy baja. De hecho y a pesar de los miles de aves afectadas, las autoridades sanitarias han informado de sólo 166 casos en humanos. Según la Organización Mundial de la Salud, nos encontramos en la tercera de las seis fases establecidas para que podamos hablar de pandemia. Es decir, las personas se contagian de las aves y existe un riesgo no concretado de contagio de persona a persona. Para hablar de pandemia deberíamos alcanzar la sexta fase en la que el virus se transmitiría con facilidad de persona a persona en todo el mundo.

En este momento lo más importante es reducir al máximo las oportunidades de infección humana y reforzar los sistemas de alerta anticipada. El control de la enfermedad en los animales y la prevención en las personas que puedan estar expuestas al contagio es esencial.

Desde CC.OO. hemos planteado la necesidad de poner en marcha en la Comunidad de Madrid todos los protocolos de actuación necesarios, incluyendo de forma especial el de los trabajadores potencialmente expuestos, porque ahí se encuentra una de las primeras líneas de combate contra la gripe aviar.

Los veterinarios, agentes forestales, retenes forestales, trabajadores de granjas y los trabajadores de los aeropuertos de Barajas o Torrejón que limpian y recogen las aves que han muerto tras haber impactado en los aviones durante el vuelo, son algunos de los colectivos que, en algún momento de su trabajo, pueden estar en contacto con aves infectadas, con sus restos y excrementos o con superficies y objetos que hayan estado en contacto con estos animales. Son la primera línea de peligro y los primeros que deben ser protegidos.

Es necesario, cuanto antes, constituir una comisión en el marco del Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo con presencia de los responsables de Empleo, Salud y Agricultura del Gobierno regional, junto a empresarios y sindicatos, para vigilar la aplicación de los protocolos y la aplicación estricta de las medidas de seguridad establecidas, identificando y controlando cualquier eventual caso que pueda producirse, informando y formando a los trabajadores, vacunando contra la gripe a aquellos que soportan un mayor riesgo o coordinando adecuadamente los servicios de prevención de los trabajadores y los servicios de salud pública.

Era alarmante comprobar, hace unos días, cómo en primera página de algunos periódicos de tirada nacional aparecía la imagen de un trabajador alemán recogiendo los restos de un ave muerta con su ropa protectora, pero sin protectores respiratorios, ni gafas protectoras.

Sin alarmas sociales, pero con responsabilidad, información y formación, y aplicando correctamente los medios necesarios, generaremos la mejor protección contra una amenaza cierta pero no inevitable.



Portada | Iberoamérica | Internacional | Derechos Humanos | Cultura | Ecología | Economía | Sociedad Ciencia y tecnología | Diálogos | Especiales | Álbum | Cartas | Directorio | Redacción | Proyecto