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10 de enero de 2002


Nicaragua

190 años de la Universidad de León


Carlos Tünnermann Bernheim (*)
El Nuevo Diario. Nicaragua, 10 de enero.


Hoy se cumplen 190 años de la aprobación por las Cortes de Cádiz, que gobernaban el imperio español por encontrarse en cautiverio el Rey Fernando VII, del Decreto CXVI (10 de enero de 1812), por el cual se autorizó al Seminario Conciliar de León, de la provincia de Nicaragua, se erigiera en universidad «con las mismas facultades de las demás de América».

Con este histórico Decreto se inició para Nicaragua la vida universitaria, siendo la Universidad de León la última que los españoles crearon en sus colonias hispanoamericanas, donde la primera universidad se estableció muy tempranamente en Santo Domingo, Isla Española (hoy República Dominicana) en 1538 cuando, según el cronista Vásquez, «aún olía a pólvora y todavía se trataba de limpiar las armas y herrar los caballos».

La Universidad de León fue la evolución natural del Seminario de San Ramón Nonnato, establecido en León desde 1680 por mandato del Concilio de Trento. Esta venerable institución, que aún existe, es el antecedente más remoto de nuestra actual educación superior.

La Universidad de León de Nicaragua fue la segunda que se fundó en lo que entonces era la Capitanía General del Reyno de Guatemala, a la cual pertenecía la provincia de Nicaragua. Se tiene como a sus fundadores al Obispo Fray Nicolás García Jerez, quien siempre alentó la idea de transformar el Seminario Tridentino en Universidad y presidió su solemne instalación en 1816, junto con el Padre Rafael Agustín Ayesta, Rector del Seminario e incansable gestor del Decreto que condujo a su fundación, y el Presbítero y Dr. Tomás Ruíz, el célebre «Padre Indio», prócer revolucionario e ilustrado de la Independencia de Centroamérica, a cuyos buenos oficios se debió que el Consejo de la Universidad de San Carlos de Guatemala dictaminara favorablemente la solicitud del Rector Ayesta. El primer Rector de la Universidad de León fue el Presbítero y Doctor en Sagrados Cánones Francisco Ayerdis y el primer Rector laico, de la época republicana, fue el Licenciado Juan Francisco Aguilar Villar.

Después de la Independencia (1821) la Universidad de León sufrió las consecuencias de las frecuentes guerras civiles que caracterizaron el inicio de nuestra vida republicana. Sin embargo, rindió magníficos frutos a la recién fundada República de Nicaragua (1838). De sus aulas egresaron muchos ilustres ciudadanos que más tarde figuraron en la vida política y cultural no sólo de Nicaragua sino también de otros países centroamericanos. Baste mencionar a los nicaragüenses Licenciados Pablo Buitrago, José Guerrero y Norberto Ramírez, que fueron Directores de Estado; a los costarricenses Lcdos. José María Castro Madriz, fundador de la Universidad de Santo Tomás (1843), Braulio Carrillo, Pedro Zeledón y Manuel Aguilar, organizadores de la vida política y cultural de Costa Rica; el hondureño Padre José Trinidad Reyes, fundador de la Universidad de Honduras (1847). Un graduado de la Universidad de León, Lic. Pablo Buitrago, fue el Primer Director Supremo de El Salvador (1841) y el primer nicaragüense designado como miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua.

El Acta de Instalación de la Universidad de León (1816), manda que se observen las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, fundada en 1676, las que, a su vez, estaban inspiradas en las de la Universidad de Salamanca, a través de la adaptación que de éstas hizo Don Juan de Palafox para la Universidad de México. De esta suerte, la Universidad de León de Nicaragua nació con la autonomía relativa que disfrutaron las universidades hispánicas, tanto en lo que se refiere a su régimen académico como a la elección de sus autoridades.

El 4 de junio de 1822 los estudiantes hicieron su debut en la política nicaragüense: una docena de ellos, apoyados por otros elementos, intentaron un movimiento armado para derrocar a las autoridades de la ciudad de León, que se habían pronunciado en favor de la anexión de Centroamérica al Imperio Mexicano de Agustín Iturbide. Al año siguiente, los estudiantes volvieron a incursionar en un movimiento popular, que culminó con la destitución del último gobernador de la provincia de origen español. Las guerras civiles de 1824 y 1827 la obligaron a cerrar sus puertas, que no se reabrieron sino hasta 1831. En 1869, el gobierno conservador del Presidente Fernando Guzmán clausuró la Universidad y confiscó sus fondos como represalia por la participación de su ex Rector, el Dr. y Gral. Máximo Jerez, en un intento revolucionario de inspiración liberal. Los profesores se reunieron y decidieron crear la «Academia Universitaria de Occidente y Septentrión», que continuó impartiendo las clases. En 1887, el ilustre Presidente Don Evaristo Carazo, decretó el restablecimiento de la Universidad, siempre dentro de un esquema colonial, inspirado en las constituciones de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

En 1893, con el triunfo de la revolución liberal del Gral. José Santos Zelaya, la Universidad es reorganizada siguiendo el modelo llamado francés o napoleónico, de corte eminentemente profesionalista. Se suprime el cargo de Rector, se elimina el latín de los títulos, deja de concederse el grado de licenciado, quedando únicamente el de doctor, pero no como dignidad académica sino como simple título profesional. La enseñanza se organiza sobre la base de facultades o escuelas profesionales aisladas. Los Decanos y los profesores son nombrados directamente por el gobierno central y desaparece todo vestigio de autonomía universitaria y de participación estudiantil. En 1914 la Universidad de León celebró, con gran solemnidad, el centenario de su fundación. Ese mismo año se creó el Centro Universitario, organismo estudiantil de grandes ejecutorias en la vida política del país y de la Universidad.

Las intervenciones norteamericanas de los años 20 interrumpieron las labores académicas. Una de las peores ofensas que la Universidad de León ha sufrido en su agitada existencia tuvo lugar en 1924, cuando los soldados de la infantería de la marina norteamericana ocuparon su edificio central como cuartel y destruyeron sus laboratorios y bibliotecas. Fue entonces que desapareció gran parte de los libros de la donación que el prócer Lic. Miguel Larreynada había hecho a la Universidad en 1818. El 27 de marzo de 1947, la ya más que centenaria e ilustre Universidad de León fue elevada al rango de Universidad Nacional de Nicaragua, pero sin autonomía, como una dependencia del Ministerio de Educación. En 1951 se transformó en la única Universidad estatal del país, pues las Universidades de Granada, creada en 1897, y la Central de Managua, fundada en 1941, fueron clausuradas por el Presidente Anastasio Somoza García en 1951 y 1946, respectivamente, ante la beligerancia política de los estudiantes en las luchas en contra de la dictadura somocista.

La Universidad de León, ya como Universidad Nacional y única del país, logró su plena autonomía en marzo de 1958, gracias a las gestiones de su Rector de entonces, el Dr. Mariano Fiallos Gil. El 10 de enero de 1962, la Universidad celebró, con asistencia de los rectores de las Universidades de toda Centroamérica, el Sesquicentenario de su fundación (150 años). La autonomía universitaria fue elevada a rango de precepto constitucional en 1966, siendo Rector de la institución quien estas líneas escribe.

Managua, enero de 2002.


(*) El autor fue Rector de la UNAN de noviembre de 1964 a marzo de 1974.



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