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La insignia
4 de octubre del 2006


Ecuador

No pagar, no basta


Alberto Acosta
Diario Hoy / La Insignia. Ecuador, octubre del 2006.


La posibilidad de liberarse de la "deuda eterna", aceptando el juego de los acreedores, parece estar cerca. Como resultado de una coyuntura favorable para la exportación de recursos naturales, se han acumulado reservas financieras importantes en varios países altamente endeudados. Y muchos de ellos han comenzado a recomprar sus deudas.

Ecuador ha entrado en esta danza. Se ha comprado Bonos Global a 12 años por un monto de 740 millones de dólares; 400 provenientes de un crédito del FLAR y el saldo de reservas acumuladas, es decir restadas a la inversión social y productiva. Según sus promotores, esta operación habría permitido un ahorro importante, pues dichos bonos tienen una alta tasa de interés de 12%. Y ahora se presiona para que se recompre la totalidad de dichos Bonos, unos 510 millones, y que se emitan nuevos bonos, con una tasa de interés menor, para canjearlos con los Bonos Global a 30 años, que tienen un cupón alto de 10%. Parece que por esta vía se puede salir de la trampa.

Detrás de esta lógica, que atiende el interés del capital financiero internacional y de la banca local, refugiado en el discurso del mercado, hay lecturas incompletas. Pagar por adelantado deuda tendría financieramente algún sentido si el valor presente neto es menor pagando ahora que pagando de a poco en 30 años. Pero, no sólo se debe considerar ese ahorrro. Un punto de referencia más adecuado brinda el rendimiento de inversiones alternativas; por ejemplo, en lugar de destinar 300 millones de dólares a la compra de bonos, se pudo realizar inversiones petroleras con una tasa interna de retorno de un 30% por lo menos.

Por otro lado, buscar una mejoría de la calificación de riesgo y bajar el costo del financiamiento internacional no asegura mejores condiciones para la economía en general. Para lograr estas "metas", los sacrificios a realizar son elevados, tanto en términos de ahorro forzoso, como de sumisión a las políticas económicas neoliberales, que se imponen con o sin Carta de Intención con el FMI. Téngase presente que la operación de recompra de la deudas comerciales es promovida por el Fondo para luego transformarlas en deudas internas con miras a prevenir posibles crisis cambiarias generadas por el problema fiscal de los EEUU, que algún día se va a ajustar.

Desde esta perspectiva cobra fuerza la necesidad de impulsar, en condiciones ventajosas para el deudor, una renegociación profunda de todas deudas, teniendo la moratoria como una posible herramienta a utilizar. El asunto, sin embargo, no se resuelve dejando de pagar la deuda. La tarea es más compleja. Hay que apoyar -a través de auditorias- la impugnación de deudas ilegales e ilegítimas, tal como lo acaba de hacer Noruega con las deudas que sirvieron para la compra de unos cuantos buques pesqueros por parte de Ecuador. Finalmente, hay que liberar al país de la adición al endeudamiento externo e interno, en base a una profunda reforma tributaria para que los que más ganan y tienen sean los que más tributen.



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