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La insignia
9 de abril del 2005


El acertijo de la esfinge


Lorena Flores
La Insignia. Guatemala, abril del 2005.


Es casi tan intrigante como el acertijo de la esfinge ¿Por qué hay tantas mujeres brillantes solteras y tan pocos hombres brillantes solteros en mi país?

Difícil de descifrar, ¿verdad? Podría decirse que es uno de los males más extensos y dañinos de los tiempos modernos. Si reflexionamos acerca de ello, podría ser la razón número uno por la cual se acabe la sociedad tal como la conocemos. No creo que sea un proceso de selección natural, ya que todo el proceso evolutivo se basa en la sobrevivencia del mejor adaptado. Y según las normas actuales la inteligencia es un factor decisivo.

Somos decenas de mujeres que hemos adoptado la consigna de que no necesitamos a un hombre para ser felices. Lo decimos en voz alta tratando de acallar nuestra voz interior que nos pide desesperadamente la compañía masculina. Sin embargo, entre el trabajo, el deporte y las actividades sociales tratamos de llenar ese vació o por lo menos ignorarlo mientras nos matamos de cansancio. Viva el feminismo, sí, pero siempre y cuando sea una decisión, no algo forzado. En economía podríamos decir que el producto hombre, heterosexual, treintañero, profesional, de buenas costumbres es un bien escaso o un artículo de lujo cuya poca existencia en el mercado se cotiza demasiado alto. Pues bien, como toda chica trabajadora y con cierto poder adquisitivo quisiera saber de uno.

Sé que muchas mujeres, aún más machistas que el hombre latinoamericano promedio según las estadísticas, me acusará abiertamente de ser una mujer desperada que deja mal parada al gremio. Lo siento por ustedes, chicas. Como bien dicen, el primer paso es reconocer el problema. Y para mí , presentarme en una boda sin compañero, no tener una cita que me obligue a usar mis encantos femeninos, seguir esperando aque alguien llame a mi móvil para decirme que me quiere con voz ronca y profunda, es un problema. He dado el primer paso, ahora faltan los siguientes doce o veinticuatro, no lo sé.



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