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| 27 de mayo del 2007 |
Eduardo Stanley
Fresno.- El 17 de mayo se dieron a conocer los puntos principales de una iniciativa sobre inmigración elaborada por la Casa Blanca y un grupo de senadores de EEUU. Entre otras cosas, busca militarizar la frontera con México, verificar la documentación en las peticiones de empleo y establecer un plan de trabajadores temporales que sólo podrán estar dos años en el país (removable una sola vez y con un intervalo de un año). En cuanto a la regularización de indocumentados, estos tendrán que pedir primero un permiso temporal (la visa "z") y después de unos 12 años podrán solicitar la residencia permanente. Para lograr la residencia permanente, los solicitantes deberán demostrar que tienen buenos antecedentes y el jefe de familia deberá realizar los trámites en su país de origen y pagar 5.000 dólares. Los nuevos residentes sólo podrán llevar a familiares directos (cónyuges e hijos menores de 21 años). También habrá unos pocos visados para padres de inmigrantes, pero según un sistema de puntuación basado en la educación y las habilidades laborales. Por si fuera poco, la militarización fronteriza incluye la construcción de cárceles para mantener encerrados a inmigrantes indocumentados. El proceso de atorgar las visas "z" empezaría después de que se certifique que la frontera sur está asegurada y que funcionan los mecanismos para que las empresas puedan comprobar los documentos de sus empleados. La iniciativa fue negociada en nombre de la Casa Blanca por el secretario de Comercio, Carlos Gonzáles, y por el director de la Seguridad Nacional, Michael Chertoff. Estos nombres no son simbólicos; marcan el tono que el gobierno puso a la propuesta: que la emigración se supedite a los intereses económicos de EE.UU. y que se cree un sistema represivo de control y expulsión de inmigrantes "indeseados". Hay dos elementos de la propuesta que señalan la intención de reducir la población hispana y su posible influencia política. Primero, los inmigrantes deberán esperar más de 12 años para pasar de la visa "z" a la residencia permanente. ¿Por qué? Porque después de recibir la residencia, los interesados en hacerse ciudadanos tendrán que esperar cinco años para lograrlo. O sea, para votar. Es decir, 17 años. Pero teniendo en cuenta que para pedir la visa "z" primero hay esperar que a la Secretaria de Seguridad Nacional apruebe las medidas de control fronterizo, es posible que la demora llegue a unos 20 años en total. Obviamente, los millones de indocumentados que participaron en las marchas de los años 2006 y 2007 en favor de una propuesta incluyente, no podrán transformar en realidad sus consignas de "hoy marchamos, mañana votamos". Además, debido a los requisitos para obtener la residencia, es posible que buena parte de los aproximadamente 12 millones de indocumentados queden fuera. El otro elemento antilatino de la propuesta radica en la cantidad de personas que un inmigrante "legal" o nacionalizado puede llevar a EEUU. Con ello, la Casa Blanca y el Senado muestran su objetivo de reducir la cantidad de latinos-que ya suman 44,5 millones, el 14,5% por ciento de la población- y evitar que voten en los próximos años. Los requisitos de militarización de la frontera sur y de trabajadores temporales han sido aceptados por muchos de los defensores de los derechos de los inmigrantes como algo "que la sociedad estadounidense quiere". Pero según el periodista Max Blumenthal (MaxBlumenthal.com), el movimiento antiinmigrante, que impulsó las medidas, tiene fuertes componentes xenófobos.
Los centros de estudios conservadores han extendido el miedo al "costo" que significa para la sociedad estadounidense la inmigración indocumentada. Muchos de estos centros han recibido donaciones de individuos como John Tanton, quien considera que el aumento de la población es un peligro para la civilización. Tanton fundó la organización Federación Estadounidense por una Reforma Migratoria (FAIR, por sus siglas en inglés), que recibió donaciones deñ Pioneer Fund, agrupación ligada a propanda nazi durante la década de 1930. FAIR es un centro que distribuye estadísticas de dudosa credibilidad destinadas a demostrar el impacto negativo de la inmigración, especialmente de países del tercer mundo. Pero el logro más importante de estas organizaciones y centros conservadores ha sido el lograr que la prensa dominante, funcionarios y parte de la opinion pública acepte sus argumentos. Con un lenguaje sencillo, fácil de recordar y de repetir, la cuestión de la seguridad fronteriza, por ejemplo, se ha convertido en tema fuera de discusión. Numerosos locutores y animadores de programas radiales o de TV pregonan estos argumentos y entrevistan a "especialistas" formados por dichos centros con la intención de crear un clima contrario a los inmigrantes y a las manifestaciones en su favor. Blumenthal afirma que el movimiento busca mantener el caracter blanco (anglosajón) de EE.UU. y que David Duke, ex integrante del Klu Klux Klan, se atribuye orgullosamente el haber sido uno de los primeros en pedir el cierre de la frontera con México para evitar la llegada de inmigrantes. Después de varias décadas de insistencia, la derecha de EEUU ha logrado imponer sus condiciones. El movimiento pro inmigrante está demasiado dividido como para poder contraatacar. |
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