26 de diciembre del 2007
Un reciente informe de la Confederación Sindical Internacional alerta sobre el cada vez mayor grado de financiarización de la economía y de sus efectos. Efectivamente, la financiarización denota el creciente dominio de la actividad financiera sobre el total de la economía, una situación en la que los mercados financieros acaban por determinar el estado de la economía en general, y en la que las demandas financieras dictan el comportamiento de las empresas. Esto significa que lo que sucede con los tipos de interés -de ahí la importancia de los Bancos Centrales y las dudas más que razonables con su nivel de autonomía- y con el precio de las acciones, determina cada vez más los ciclos económicos, y que las cuestiones financieras y quienes las difunden influyen cada vez más en las estrategias empresariales. En síntesis, asistimos al predominio de las actividades financieras por encima de la producción de bienes y servicios.
El aumento de las compras de empresas con fondos tomados en préstamo es parte de una locura especulativa que está haciendo que a diario baje la calidad de las empresas que son objeto de tales adquisiciones, y que, por contra, sus precios aumenten. Sin duda, a estos modelos no les interesan en demasía ninguna empresa que no sea rentable en un lapso corto. En este sentido y durante los últimos años, los fondos de capital privado se han perfilado como los inversores financieros y corporativos más dominantes. Ya no se consideran inversiones alternativas, sino que han pasado a formar parte de las inversiones principales; son el arquetipo de la creciente financiarización de nuestra economía.
Cuando las empresas pasan a manos de "fondos de inversión privados" quedan fuera del alcance de la reglamentación de los mercados de valores, aumentan los dividendos de sus nuevos propietarios y acumulan niveles de deuda increíblemente altos. Dado que los fondos de capital privado aspiran a obtener rápidas ganancias revendiendo lo adquirido en un par de años, efectúan en sus carteras de empresas rápidas reestructuraciones en materia de finanzas, de organización y, como no, de empleo. Los bienes que no son fundamentales se venden y se cierran las operaciones que no son rentables.
Precisamente la CSI también alerta sobre los crecientes niveles de endeudamiento con los que se mueven los fondos de capital privado y los fondos especulativos, que se convierten en una de las principales amenazas para la estabilidad financiera.
La financiarización es el rostro actual del capitalismo, y en el plano empresarial está vinculada al enfoque del "valor de las acciones" en la gobernanza empresarial. El objetivo, pues, no es otro que el de que las acciones valgan el máximo en el menor tiempo posible, y no el de conseguir beneficios sostenidos en el medio y largo plazo. Por tanto, para acrecentar el precio de las acciones se emplean lógicas exclusivamente financieras.
El nivel de financiarización que está alcanzando la economía incorpora riesgos más que evidentes para el empleo y para unas relaciones laborales sólidas.