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| 24 de octubre del 2006 |
La Insignia. Ecuador, octubre del 2006.
De La migración en Ecuador. Oportunidades y amenazas
Las remesas y las inversiones extranjeras
De un modo casi dogmático, hoy se considera a la inversión extranjera como una de las condiciones indispensables para el crecimiento sostenido y el desarrollo de un país. Sin embargo, por más esfuerzos desplegados para atraerla, para el Ecuador ésta no se ha convertido en el gran pilar de financiamiento como se esperaba. El incremento reciente obedeció esencialmente a los requerimientos financieros para la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), proyecto que costó más de 1.300 millones de dólares (15). Como puede verse en el cuadro 5, la inversión extranjera pasó de 720 millones de dólares en el 2000, a 1.330 millones en 2001 y 1.275 millones en 2002, años en que concluyó la construcción del OCP. Allí también se registra una caída en el 2004, para repuntar en el 2005. No obstante, y pese a la magnitud alcanzada por la inversión extranjera, el aporte de la emigración, a través del flujo de remesas, aparece con un monto cuantitativamente superior. Adviértase que en el caso de la inversión extranjera, al igual que con las exportaciones, se presenta el problema de la inestabilidad. En efecto, los cuadros 5 y 6 evidencian la variabilidad de los flujos foráneos, que responden con inmediatez a los problemas internos. Por otra parte, no hay que olvidar que la inversión extranjera va aparejada directamente con una variable de salida de divisas. Así, los pagos por utilidades a las inversiones del exterior se triplicaron en cuestión de una década, pasando de 93 millones en 1993 a más de 300 millones en 2002 y a 359 en el 2004. El resultado de ello es que el ingreso de divisas por inversión foránea, neto de sus correspondientes utilidades, ha sido considerablemente menor que el flujo "bruto", como se puede ver en los cuadros 5 y 6. Esto coloca la contribución efectiva de la inversión foránea muy por debajo de las remesas.
Las remesas y la deuda externa Es indiscutible que los desembolsos de deuda externa han conformado, en el último decenio, una fuente de ingreso de divisas al país frente a la cual aún las remesas palidecen. Desde luego, aquí conviene distinguir entre los desembolsos externos públicos y los privados. Al comparar las remesas con los desembolsos públicos, puede constatarse que aquéllas han sido netamente superiores desde que estalló el reciente proceso emigratorio, periodo correspondiente a la etapa que se denominó como de aceleración del flujo de remesas. Con los desembolsos externos privados, la situación ha sido distinta: año a año, éstos han presentado cifras ampliamente mayores al flujo de remesas. Incluso durante la crisis de 1999, cuando el Ecuador sufrió duras restricciones crediticias, la superioridad de los desembolsos privados frente a las remesas se mantuvo. Pero nuevamente, al incluir las variables de salida de recursos correspondientes, esta realidad se modifica radicalmente. En este caso se utilizan dos rubros de compensación -tanto para los desembolsos públicos como para los privados- que son los pagos por amortizaciones del capital adeudado y los intereses de la deuda. El resultado, para el caso del endeudamiento público, ha sido una salida neta de recursos que se mantuvo durante toda la década, intensificándose en los años de la dolarización. De su lado, el flujo neto de capitales proveniente del endeudamiento privado, se torna mucho más modesto, así como inestable, alternando cifras positivas (entrada neta de divisas) en algunos años, y negativas (salida neta de dólares) en otros, pasando a ser claramente inferior al monto de remesas en casi todo el periodo analizado. Los flujos hasta aquí examinados -con una estructura más desglosada- conforman las cuentas fundamentales de la balanza de pagos (16). Por supuesto, aunque las remesas constituyen un contingente de gran importancia, la agregación de los flujos netos negativos por lo general supera los ingresos por remesas, además de la inversión extranjera y otras contribuciones positivas. El resultado global de cada año (ver cuadro 9) ha sido una salida neta de recursos (balanza de pagos negativa). Nótese el déficit de balanza de pagos registrado en el 2000. Éste se explica por la renegociación de la deuda efectuada, que dio como resultado la eliminación de los Bonos Brady, y la emisión de Bonos Global. La creación de esta nueva deuda debilitó pues la Posición de Activos Externos Netos del país, expresada en el mencionado déficit. Debe recalcarse asimismo, los reducidos déficits -los menores de toda la década- registrados en 2001 y 2002; y los superávits registrados en 2003 y 2004, pese a las crecientes presiones de salida de recursos exacerbadas por el tipo de cambio fijo. Desde luego, en esta mejora relativa de la capacidad de pago del país, el papel de las remesas habría sido decisivo. Recapitulando, al comparar las diversas fuentes de divisas no sujetas a reembolso (es decir exportaciones, servicios prestados, renta recibida y transferencias), se ha podido establecer que en los últimos años, el flujo de remesas tan sólo ha sido superado por las exportaciones petroleras, constituyéndose así en el segundo rubro generador de divisas para el Ecuador. De igual manera, se logró evidenciar una característica fundamental del flujo de remesas que lo vuelve cualitativamente superior a las demás fuentes: su estabilidad en el tiempo. Asimismo, al equiparar el flujo de remesas con las fuentes de recursos sujetas a reembolso (desembolsos externos e inversión extranjera), se pudo apreciar que las remesas sólo son superadas por los desembolsos de la deuda externa privada, colocándose por encima de los desembolsos de deuda externa pública así como de la inversión extranjera. Se podría entonces afirmar que de entre las distintas fuentes de recursos de que dispone el país, ya sea que provengan de flujos reales o financieros, las remesas de los emigrantes constituirían la tercera fuente más importante, luego de los desembolsos de deuda privada y las exportaciones petroleras. Sin embargo, se pudo demostrar que si se examina cada variable neta de su correspondiente flujo de salida de divisas, las remesas pasan a ser el principal rubro generador de recursos externos del país, pues las principales variables se tornan negativas, como es el caso del flujo neto de servicios; el endeudamiento público; y en años recientes, el flujo comercial neto, sobre todo el no petrolero que ha registrado cuantioso déficits en estos últimos años: 2000, -729 millones de dólares; 2001, - 1.953 millones; 2002, -2.069 millones; 2004, - 3.249 millones; 2005, - 3.890.
Notas
(15) Es importante señalar que un elevado porcentaje de dicha inversión (se habla de un 40%) estuvo destinado a la importación de materiales de construcción. |
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