| Mapa del sitio | Portada | Redacción | Colabora | Enlaces | Buscador | Correo |
|
|
|
| 2 de septiembre del 2005 |
La retirada de las colonias de Jenín
La Insignia. Palestina, septiembre del 2005.
Jenín.- Mientras que la retirada de Gaza ha sido retransmitida en Israel como si de una gran película histórica se tratase, la retirada de las colonias de Jenin ha sido tan discretamente cubierta que es difícil encontrar en la prensa algún resto de lo sucedido. Y es que en este caso se trata de colonias dentro de Cisjordania, donde a su vez se han transferido nuevas ordas de colonos procedentes de Gaza.
Sin embargo, hace dos días se celebraba en Jenín una gran fiesta para celebrar la retirada de los colonos, "los elegidos" por Yahvé para ocupar la tierra de Palestina, protegidos por el ejército israelí de los ataques palestinos. Miles de personas se reunieron en el estadio de fútbol de Jenín, mujeres, niños, jóvenes y hombres disparando al cielo abierto. Las diferentes brigadas de resistentes comunicaron su felicidad frente a la retirada de los colonos, aunque el fin de la ocupación aún está por llegar, y recordaron a aquellos que perdieron sus vidas en la lucha por la libertad. Estos colonos, y cualquiera puede comprobarlo si se pasa unos meses recorriendo diferentes zonas de Cisjordania, se ven a si mismos como elegidos por un dios que les da derecho a ocupar tierra que no es suya. Los palestinos son, para ellos, menos que seres humanos. Las acciones de los colonos armados, protegidos a su vez por el ejercito israelí, que se caracteriza por "dejarles hacer" desde el 67, se resumen en atemorizar a los habitantes palestinos impidiéndoles desarrollar su vida con tranquilidad y llegando a asesinar a quienes se resisten a dejarse controlar. Cuando me refiero a la resistencia de los habitantes de la tierra, no se trata mas que de recoger las olivas, pasear por el campo con la familia o ir a hacer la compra al mercado, el día que el ejército permite que se abra. Un ejemplo claro de lo que ha sido la vida cotidiana de los palestinos durante estos anos lo encontramos en Assasar, junto al asentamiento de Zanoun. Assasar es un pueblecito formado por 500 personas que fueron expulsados de Haifa en el 48. Zanoun era originalmente una aldea palestina. Durante el mandato británico se convirtió en un centro militar. En 1948 fue ocupado por fuerzas militares israelíes que en el 67 se lo cedió a quince colonos. Puede parecer ridículo que ese número de colonos haya hecho la vida imposible a un pueblecito de quinientos habitantes, pero así es. Desde el 67 han sufrido la presencia militar en su zona porque Israel levanto un campo de entrenamiento militar en una de las carreteras que lleva al pueblo, impidiendo en muchos casos la salida y entrada de palestinos. La otra salida del pueblo, que comunica con Jenín, también fue cortada por una barricada militar. Así contado no se entiende lo que significa, pero para uno de sus habitantes, con quien tuve la ocasión de hablar, significó la muerte de su hijo durante la invasión del 2003, un niño de cuatro anos que necesitaba atención hospitalaria y que se le murió en los brazos. Los soldados le impidieron llevar a su hijo al hospital de Jenín, a sólo 30 minutos de su casa. En otras ocasiones los colonos han atacado a los habitantes de la zona desde la montaña en la época de la recogida de la oliva o han entrado a robar bicicletas a los niños de Assasar, escoltados por soldados que en todo momento protegen a dichos colonos cuando los palestinos tratan de impedir tal robo. Desde el robo de la tranquilidad de vivir en paz, pasando por su tierra, hasta la bicicletas de los niños. Puede que Yahvé también los haya elegido para poseer todas las bicicletas que existen en su tierra prometida. Los palestinos de la zona celebraban una retirada que entienden como una retirada económica. No era una celebración por la retirada de los colonos: era una celebración por la victoria de un pueblo que a través de la resistencia ha conseguido encarecer de tal manera la seguridad de un puñado de colonos que Israel se ha visto obligado a sacarlos en silencio y discretamente. La resistencia en la región de Jenín es sobradamente conocida, así como la masacre del 2003 por parte de Israel y el continuo hostigamiento por parte de los colonos que actuaban impunemente contra los habitantes de la región. La resistencia en Jenín comprende varios grupos armados con diferentes estrategias, pero todos actúan por reacción. Como me comentaba un palestino, es cierto que para la opinión pública no es lo mismo un hombre armado que un suicida, pero ambos tienen en común que sufren la perdida de sus seres queridos, primos, hermanos, hijos, aunque cada uno reacciona de manera diferente. Sin embargo, cierta tristeza inundaba sus palabras. Con una humildad exquisita y la mirada perdida, uno de los resistentes, o luchadores, como los reconoce el pueblo, pensaba en sus hermanos refugiados en el Líbano, en Siria, Jordania o Egipto. Reconocía que la felicidad no era completa porque la victoria era parcial. La ocupación continúa, los colonos se transfieren a otras zonas del territorio palestino y hay palestinos lejos que no pueden estar aquí celebrando con nosotros lo que vemos hoy. Con un tono de voz fuerte y cercano, pedía la comprensión mundial. Estos luchadores en concreto, forjados por la ocupación, están lejos de sus familias, escondidos, luchando por la protección de su pueblo. No se como trasmitirlo, así que seré literal: pidió que transmitiese que no tienen nada contra los israelíes ni contra los judíos, que quieren vivir en paz, que quieren poder vivir junto a sus familias, pero que la ocupación los ha obligado a defender a su gente, a defender sus casas. No odian a los judíos. pero no pueden permitir que los sionistas les roben lo que tienen y los traten como animales. No salen a matar: se limitan a defender a su gente. La retirada de los colonos de la zona de Jenín es más un soplo de energía para el pueblo palestino que el inicio del fin de la ocupación. Como comentaba uno de los luchadores, si para Gaza y Jenín han pasado cuarenta y ocho años, tendremos que esperar otros cuarenta y ocho anos para ver el resto de Cisjordania y Jerusalén liberados. Actualmente, los colonos están siendo transferidos a Jerusalén, de donde están siendo expulsados palestinos que llevan viviendo desde generaciones allí y que por lo tanto no tienen ningún papel oficial israelí que reconozca que su casa pertenece a su familia. Esto ocurría durante la desconexión de Gaza y se silenciaba de nuevo la tragedia palestina. En Cisjordania hay regiones en las que la población de colonos supera el 68% de la población total, como en la región de Salfit. Y parece que Israel planea hacerse con la franja que une Israel con Jordania. Se podría pensar que si la resistencia palestina sigue encareciendo la seguridad de los colonos, puede provocar su retirada; pero en esas zonas los colonos son tan numerosos que no parece posible. Del mismo modo, es difícil imaginar como se sacaría a los colonos de una ciudad como Hebrón, dado que viven en medio de la ciudad y ocupan las plantas altas de las casas de los palestinos. Los colonos de Hebrón están protegidos por una de las brigadas militares israelíes más crueles, la brigada Golani, formada por inmigrantes judíos de todo el mundo en busca de integración social en una de las sociedades más racistas del planeta. Por esta razón es importante el boicot político y sobretodo económico a Israel, pues el Estado israelí cuando su sistema económico se ve amenazado. El boicot debe ser una estrategia inteligentemente utilizada por la población civil mundial para debilitar a unos de los ejércitos más indeseables de la tierra, un ejército que ocupa, protege asesinos, vigila y construye muros ilegales, controla el movimiento de los palestinos y a su vez se declara a sí mismo el más humanitario. El apoyo a los objetores de conciencia israelíes debe ser otra estrategia a tener en cuenta, dado que el ejercito es la herramienta de cohesión social mas fuerte de la población israelí. Y por ultimo, el apoyo a las diferentes formas de resistencia palestina. Pero de momento, sigamos felices porque los israelíes no pueden comprar ni robar la lluvia que regará los olivos de los palestinos. Si pudiesen, lo harían. Aunque quizás hasta la lluvia llegue tarde. Como nosotros. (*) Activista del ISM. |
|||