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| 29 de septiembre del 2005 |
Cuentas y cuentos
Luca Caballero
El pasado viernes se aprobaron en Consejo
de Ministros las líneas generales de los
PGE.2006, y como era de esperar, no tardaron
en llegar las reacciones. Ninguna sorprendente.
El PP sigue a lo suyo. Más que preocuparse por los problemas de los ciudadanos vuelve a la carga con su política impositiva reclamando "más rebajas de impuestos y acusando de lo contrario al ejecutivo". En realidad vuelve a mentir para que encajen sus ocurrencias. Porque a decir verdad, este gobierno también siente miedo escénico a la subida de impuestos, sobre todo, si se trata de impuestos progresivos y directos como el IRPF o el Impuesto de Sociedades. De ahí, entre otras cosas, que CC.OO. mantenga una visión crítica de este proyecto presupuestario. Nos parece bien el incremento de las pensiones mínimas y el mantenimiento del poder adquisitivo de todas las pensiones siguiendo la pauta marcada en el Acuerdo de 1996 suscrito por este sindicato. De la misma manera, puede resultar comprensible la inyección de urgencia del Estado para acometer el déficit sanitario de las CCAA. Pero no podemos seguir aplicando parches allí donde son necesarias políticas de estado. Urge que todas las fuerzas políticas y sociales, recuperando el espíritu del Pacto de Toledo, alcancen un acuerdo sobre la viabilidad futura del sistema público de pensiones, de la educación o la sanidad. Y para ello, el estado no puede perder capacidad recaudatoria porque estaríamos contribuyendo a trocear el bienestar de los ciudadanos. Los PGE- 2006 no garantizan políticas que permitan mejorar la capacidad de generar riqueza y ampliar la cohesión social. Ni siquiera una medida tan reclamada y aparentemente consensuada como la atención a las personas dependientes parece asegurada. A pesar de ello, CC.OO. aportará su capacidad de reivindicación y propuesta para tratar de reorientar el presupuesto. |
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