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La insignia
5 de octubre del 2005


El pasaporte croata a la UE


Luis Peraza Parga
La Insignia. México, octubre del 2005.


La idea de que la Unión Europea está paralizada es falsa. La Comunidad Europea trabaja sin descanso porque es una maquinaria que, sencillamente, no puede pararse. El único acontecimiento que la paralizó durante seis meses fue la retirada de los representantes franceses en lo que se llamó la crisis de la silla vacía, solucionada por el pacto de caballeros de Luxemburgo, allá por los sesenta. Ahora simplemente se ha estancado un proyecto político importante, aunque no esencial para su pervivencia, como el de una constitución, pero el diseño y las instituciones comunitarias siguen funcionando, aprobando leyes comunitarias desde Bruselas que han sustituido en casi un setenta por ciento a las leyes otrora domésticas que afectan a los ciudadanos de los veinticinco estados miembros.

La prueba de su vitalidad es el ansia de muchos países por entrar en esta nueva Europa. Turquía, el eterno candidato, ha logrado el inicio de las negociaciones formales de su ingreso, que podrían durar décadas y saltar hechas añicos ante la voluntad de uno solo de los veinticinco. Bulgaria y Rumania serían estados miembros, si la estrategia de la asociación para la adhesión funciona, el primer día del 2007.

Croacia es país candidato desde junio del 2004 y entra en negociaciones de adhesión el 3 de octubre del 2005, como consecuencia de un informe positivo de su cooperación con la fiscal del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia. Efectivamente, este requisito era una condición indispensable, aunque no la única, para que se abriera el periodo negociador, y la fiscal Carla del Ponte, después de mucho suspense, lo otorgó por el reciente cambio de actitud croata en cuanto a la cooperación internacional penal. Unas semanas atrás, ya analizamos en este mismo medio el encontronazo entre la fiscal y la Santa Sede sobre el mismo asunto, matizado posteriormente por el portavoz del Vaticano.

Este grado de cooperación exigido a Croacia por y con el TPI para la Antigua Yugoslavia, traducido en román paladino en la detención y transferencia a La Haya del victimario Gotovina, debe mantenerse e incluso aumentarse durante las negociaciones de adhesión a la Unión Europea; de lo contrario, dichas negociaciones podrían ser suspendidas indefinidamente. El informe de la fiscal internacional señala la excelente cooperación en trasmisión de documentos por parte de Croacia y destaca que es la mejor de la región. Además, apunta que en septiembre del 2005 se transfirió desde la Haya a los tribunales croatas un asunto que inculpaba a dos perpetradores de medio nivel y que su cooperación llevó a la detención de un supuesto criminal de guerra en Argentina.

El único punto gris es el examen de si Croacia está realizando todo lo posible para localizar, detener y transferir a Gotovina. Parece que desde hace unas cuantas semanas, sí. Ahora queda un larguísimo periodo de negociaciones por delante en las que Croacia deberá demostrar, con la ayuda de las instituciones comunitarias, no sólo su voluntad sino su aptitud para ser miembro de la Unión. Como dice un proverbio chino, lo importante al encarar un viaje de miles de kilómetros es dar el primer paso.



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