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| 14 de febrero del 2005 |
Segundo Montes Mozo S. J.(CSMM)*. Ecuador, diciembre del 2004. Edición en Internet: La Insignia
El refugio colombiano en Ecuador: algunas características y tendencias
La presencia de colombianos y colombianas en Ecuador no es un fenómeno nuevo. Al contrario, en las zonas de frontera ha sido común el movimiento de colombianos hacia Ecuador y ecuatorianos hacia Colombia. Sin embargo, no ha sido común el ingreso masivo de colombianos que buscan refugio en Ecuador. El panorama cambió en el segundo semestre del año 2000. Los flujos masivos de población refugiada -que coinciden con hechos de violencia en Colombia- se han vuelto más frecuentes, mientras que la estadía de esta población en Ecuador se ha tornado cada vez más permanente. Así, en septiembre del 2000, el inicio del Paro Armado de las FARC (9) significó la salida masiva de campesinos colombianos del departamento del Putumayo y, como consecuencia, en octubre, 1.100 personas fueron registradas como refugiados provisionales en la ciudad ecuatoriana y fronteriza de Lago Agrio (10). Desde entonces, el incremento en el número de solicitudes de refugio presentadas por ciudadanos colombianos ha sido constante. Cifras oficiales del gobierno ecuatoriano (Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador) señalan que entre el año 2000 y el 2003, el número de solicitudes de refugio aumentó en un 3.000%. Como se puede observar en el cuadro 1, el año 2003 fue el más crítico: Ecuador recibió 11.388 solicitudes por parte de ciudadanos colombianos, es decir, un promedio de mil solicitudes por mes, lo cual deja serias dudas sobre la efectividad de la "política de seguridad democrática" del presidente colombiano Álvaro Uribe, quien asumió el poder un año antes (11).
En el 2004 existiría una ligera reducción en el número de solicitudes de refugio presentadas por ciudadanos colombianos. Sin embargo, hay que aclarar que esta reducción no ha sido constante (marzo, por ejemplo, registra un aumento con relación a los dos primeros meses del año, con cerca de 1.200 solicitudes) y tampoco se puede asegurar que sea permanente. El hecho de que menos personas soliciten refugio formalmente podría relacionarse con las exigencias migratorias impuestas este año para el ingreso de ciudadanos colombianos a Ecuador (12), antes que con un ambiente de mayor seguridad en Colombia, donde los eventos de violencia continúan (13). Más aún, entre enero y septiembre del 2004 se evidencia un incremento de los casos de reasentamiento de refugiados colombianos en terceros países, (alrededor de 200 frente a 150 de todo el año anterior), es decir, personas cuya seguridad no está garantizada en Ecuador, donde son perseguidas por grupos armados colombianos o están en riesgo por otro tipo de factores, por lo que deben ser trasladadas a otras naciones. En total, Ecuador ha recibido 27.851 solicitudes de refugio entre el año 2000 y septiembre de 2004, y de ellas se ha reconocido como refugiados a 7.990 personas. No obstante, es importante aclarar que esta población registrada representa apenas una parte del número de colombianos que ha ingresado a Ecuador en los últimos años, en razón del conflicto interno en Colombia. Así, en un estudio regional reciente, se estima que el número de solicitudes de refugio presentadas por ciudadanos colombianos en Ecuador representaría solo un 50% del total de colombianos que ha llegado a este país por razones de violencia (14). Esto significa que la mayor parte de los colombianos en situación de refugio no solicitan protección internacional de manera formal, ya sea por desconocimiento del proceso o por temor a ser ubicados por los grupos armados colombianos o deportados por parte de autoridades ecuatorianas en caso de que sus solicitudes sean rechazadas, algo que sucede cada vez con mayor frecuencia, como explicaremos más adelante. En efecto, el fenómeno del refugio colombiano en Ecuador se caracteriza por la invisibilidad social y la desprotección jurídica que afecta a gran parte de los colombianos que han llegado buscando protección. Autoridades ecuatorianas estiman que en Ecuador viven unos 300 mil colombianos sin papeles o en situación migratoria irregular (15). Muchas de estas personas serían colombianos y colombianas que han salido de su país huyendo de amenazas personales o de la violencia generalizada, pero que, por las razones arriba mencionadas, no han solicitado protección internacional de manera formal y tampoco han regularizado su situación como migrantes. Una parte importante de esta población se apoya en amigos y familiares para acceder a vivienda y trabajos en el mercado informal (comercio, oficios domésticos, agricultura, construcción, etc.). Sin embargo, la invisibilidad y el anonimato, muchas veces asumidos como mecanismos de protección (frente a los grupos armados colombianos, las posibles deportaciones y el estigma de ser "refugiado"), también implican una serie de riesgos y limitaciones: pérdida de derechos, abusos laborales, extorsiones, detenciones arbitrarias, entre otros. Medios de comunicación de Colombia y Ecuador, así como ONG de este último país han denunciado algunos atropellos contra colombianos y colombianas sin papeles (16). Pero la invisibilización de la población colombiana en situación de refugio también se ha mantenido por la decisión de los gobiernos de Colombia y Ecuador de desconocer la existencia del fenómeno (17) o no darle la importancia debida. De hecho, hasta finales del 2003, año en que Ecuador recibía un promedio de mil solicitudes de refugio por mes, el tema estuvo ausente de las agendas bilaterales de Ecuador y Colombia. Esta invisibilización fue evidente en la declaración conjunta que firmaron los presidentes de ambos países, durante su primer encuentro oficial, en agosto de 2003, en Quito. Allí no se dijo ni una sola palabra del tema refugiados, aunque se mencionó brevemente el caso de "inmigrantes ecuatorianos y colombianos en situación irregular residentes en las dos Repúblicas" (18). Durante el 2004, el tema del refugio tampoco fue considerado una prioridad por los gobiernos. Perfil de la población refugiada En Ecuador existe poca información sobre el perfil demográfico de los colombianos que han llegado al país en los últimos años, en razón del conflicto interno en Colombia. Las estadísticas de la Cancillería ecuatoriana, bastante actualizadas, no recogen información sobre sexo, edad o grupo étnico de los solicitantes y refugiados, lo que puede homogenizar las experiencias de esta población y desatender necesidades y problemáticas específicas y diferenciadas. En el mejor de los casos, los intentos por visibilizar a grupos particulares y vulnerables de la población refugiada (mujeres, por ejemplo) han caído en una suerte de víctimización. La poca información disponible (dispersa y muy local) sugiere que el perfil de la población colombiana en situación de refugio ha cambiado rápidamente, volviéndose cada vez más heterogéneo. Así, hoy llegan a Ecuador tanto campesinos con bajos niveles de educación formal, concentrados principalmente en Lago Agrio y Esmeraldas, como también profesionales de origen urbano y activistas de derechos humanos, asentados en ciudades como Quito e Ibarra (19). Algunos estudios sugieren que mientras los campesinos que han llegado a Lago Agrio huyen principalmente de la violencia generalizada en la zona del Putumayo colombiano, los profesionales y activistas de derechos humanos sufren en mayor medida amenazas personales (20). Investigaciones recientes también resaltan que en los últimos años ha ingresado a Ecuador una población refugiada bastante joven. La Fundación ecuatoriana Fabián Ponce señala que un 21% de los solicitantes de refugio colombianos están en edad escolar. Otras ONGs, así como personas que trabajan directamente con población refugiada, aseguran que cada vez ingresan más mujeres cabeza de familia, varias de ellas viudas y algunas embarazadas (21). Muchas de estas colombianas en situación de refugio llegan solas o con sus hijos, y encuentran muy pocas oportunidades laborales (oficios domésticos, trabajo sexual), sobre todo en las zonas fronterizas de Ecuador. En el cuadro 2 se incluye información sobre el sexo de la población refugiada, a partir de entrevistas con no solicitantes, la mayoría cabezas de familia. Esta información también sugiere la creciente jefatura femenina de la población refugiada en Ecuador.
Al homogenizar las experiencias, problemáticas y necesidades de los colombianos en situación de refugio, se tiende a invisibilizar o simplificar la situación de mujeres adultas, jóvenes, niñas y niños, que viven experiencias particulares y diferenciadas. Algunas investigaciones aseguran que las mujeres refugiadas sin documentos son especialmente vulnerables a los abusos y chantajes sexuales (22); al mismo tiempo, las mujeres adoptan estrategias de resistencia frente a la violencia en Colombia (23) y pueden mostrar habilidades particulares para responder al refugio en Ecuador (24). En el caso de niños y jóvenes refugiados, el mayor problema que enfrentan es la dificultad para acceder a la educación. Así, un estudio regional asegura que en Ecuador solo un 46% de los hijos e hijas de colombianos en situación de refugio asisten a escuelas y colegios (FUNPADEM 2004). La situación de las minorías étnicas es aún más invisible. Por tanto, es indispensable un enfoque diferencial (25) en la recopilación de información, protección y asistencia de la población refugiada. Este enfoque es indispensable para comprender mejor las diversas experiencias de violencia confrontadas por los refugiados, evaluar la situación de protección de cada grupo (hombres, mujeres, niños, ancianos, etc.), planificar y atender mejor necesidades y problemáticas específicas, tomando en cuenta a los grupos especialmente vulnerables. El refugio pasa de las fronteras hacia el interior de Ecuador El refugio colombiano en Ecuador dejó de ser un proceso vinculado exclusivamente a zonas de frontera. Aunque las provincias ecuatorianas de la frontera norte (Sucumbíos, Imbabura, Carchi y Esmeraldas) no han dejado de recibir a colombianos y colombianas en situación de refugio, desde hace un par de años este fenómeno se ha extendido a ciudades del interior del país, como Quito, Santo Domingo de los Colorados, Guayaquil e incluso Cuenca, bastante lejos de la frontera colombiana. Esta última ciudad merece especial atención, porque entre enero y septiembre de este año recibió 826 solicitudes de refugio (frente a las 532 de todo el año anterior), lo que representa un porcentaje importante de todas las solicitudes recibidas (12,8%). Por tanto, hoy el fenómeno del refugio colombiano en Ecuador se caracteriza por la dispersión. En el cuadro 3 observamos que las ciudades fronterizas (tres primeras barras desde la izquierda) reciben cada vez menos solicitudes de refugio, mientras que Quito se ha convertido en la ciudad con mayor número de población colombiana refugiada. Así lo evidencian no solo las estadísticas de la Cancillería ecuatoriana sobre solicitantes y refugiados reconocidos, sino también un estudio con colombianos que no han solicitado refugio formalmente (26).
El proceso de dispersión del refugio colombiano puede explicarse por el hecho de que las provincias de la frontera norte de Ecuador ofrecen muy pocas oportunidades laborales y económicas tanto para ecuatorianos como para colombianos, pues, aunque son zonas con grandes riquezas naturales y culturales, también son regiones especialmente vulnerables. Sobre todo las provincias de Sucumbíos y Esmeraldas muestran niveles de pobreza, desnutrición, inseguridad alimentaria y déficit de servicios sociales básicos mucho más elevados que el promedio nacional, además de problemas de exclusión social y debilidad institucional (27). Paradójicamente, en la frontera norte existen fuertes lazos de parentesco, comercio e historia que unen a los pobladores de Colombia y Ecuador, y al mismo tiempo una suerte de "competencia de la pobreza" que puede dificultar los procesos de integración entre ecuatorianos y colombianos. Los altos niveles de violencia e inseguridad en la frontera norte también explicarían que la población en situación de refugio prefiera asentarse en ciudades del interior. Según un informe del Sistema de Naciones Unidas en el Ecuador, los homicidios son la segunda causa de muerte en las provincias fronterizas de Sucumbíos y Esmeraldas. "Dichos crímenes estarían relacionados directa o indirectamente con el narcotráfico y el ajuste de cuentas cometidos por personas nacionales y extranjeras vinculadas a grupos irregulares colombianos" (28). Es importante indicar que así como la población refugiada puede hallar en las ciudades grandes y del interior de Ecuador más opciones laborales y mayor seguridad, al mismo tiempo, en esas ciudades (Quito y Guayaquil, por ejemplo), menos acostumbradas a la presencia frecuente de ciudadanos colombianos, pueden encontrar un ambiente de mayor estigmatización y discriminación. Así lo indica incluso un informe interagencial de Naciones Unidas, donde se asegura que "a nivel central hay un sentimiento generalizado de culpar a los nacionales colombianos" de los problemas de violencia, criminalidad y desempleo que afectan a Ecuador (29). Gran parte de estas acusaciones se hacen con poco fundamento e incluso con evidencias que muestran lo contrario (30).
Notas
(9) Su propósito era detener el avance paramilitar y la aplicación del Plan Colombia.
Datos y ficha bibliográfica
(*) Título original: "Refugiado/as colombiano/as en Ecuador:
Editor: Pablo A. de la Vega M.
Centro de Documentación en Derechos
Observatorio Control Interamericano
Diseño e Impresión: Nina Comunicaciones |
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