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| 20 de enero del 2005 |
Fragmento de Mujeres migrantes ocupadas en servicios sexuales Editorial: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. España, 2001.
Modos de acceso. Intermediarios y facilitadores del trabajo
Aunque ya se ha indicado, conviene tener presente que el modo de acceso a la ocupación en la industria del sexo es diverso. Parecería, por los simplificados debates que se dan sobre este tema que hay sólo dos posibles modalidades para acceder a la industria: voluntaria y forzosa sin embargo éstas no representan la totalidad de las situaciones, tal como lo hemos explicado en otra parte de este informe. Sí por un lado existen situaciones más forzadas, como las que dan lugar al "tráfico de personas con fines de explotación sexual", en el que se encuentran implicados personas grupos y redes organizadas que movilizan la oferta en los lugares de origen de los migrantes y los desplazan para explotarlos (ocuparlos) en el sector del sector del sexo en Europa. Este modo de acceso es real y afecta a una parte de las trabajadoras, aunque no se conoce su magnitud real; también es el modo magnificado por los medios de comunicación de masas y por la política de criminalización de la migración irregular de la Unión Europea. Además se ve potenciado por la irregularidad en que se desarrollan generalmente los servicios sexuales, así como por las restricciones que imponen los países del norte a las entradas de migrantes procedentes del sur o del este. Por otro, diversas variantes de acceso al sector del sexo por voluntad propia de las trabajadoras, aunque siempre es posible que la voluntad se vea complicado en algún momento o aspecto. También en esta modalidad se requiere del concurso de diferentes agentes mediadores, información y ciertos medios económicos iniciales. En el caso de las migrantes procedentes del tercer mundo y de Europa del este, puesto que la mayoría no cuenta con los recursos económicos suficientes para afrontar los gastos del viaje, entrada y búsqueda de trabajo, suelen contraer deudas que lo posibiliten. La obligación de devolver la deuda puede ser asumida familiarmente, se conozca o no el tipo de trabajo que va a realizar la persona emigrada. En ocasiones, las inmigrantes optan por introducirse en la prostitución una vez radicadas en España ante la ausencia de ingresos suficientes y empujadas por la necesidad de pagar la deuda inicial; esta opción puede ser temporal oprolongarse por años. Generalmente lo que sucede se puede denominar "situación intermedia" entre el tráfico explotador y la opción voluntaria de emigrar para ocuparse en el sector del sexo. Es el caso de migrantes que llegan a Europa después de haber firmado contratos de trabajo con empresarios en los que no terminan de estar claras las condiciones en las que se desarrollará el mismo ni el lugar. Algunos de los intermediarios facilitadores del desplazamiento aprovechan la ventaja que les otorga el conocimiento del contexto social de llegada para obtener un importante poder psicológico sobre las inmigrantes recientes; a partir de ello pueden inducirlas hacia los trabajos sexuales sin recurrir a la coacción o la violencia. En estos casos, pues, el acceso a la actividad en el sector se produce a partir de la situación de indefensión, o estado mental vulnerable, que se genera en las primeras etapas del proceso migratorio. Para llegar a tener un buen trabajo en el sector del sexo son necesarios diversos contactos e información: personas facilitadoras de consejos; direcciones y números telefónicos; nombres de personas de confianza y de personas peligrosas; servicios de traducción e informantes sobre costumbres, normas y requisitos para desempeñar trabajos sexuales. Muchos de estos elementos son igualmente necesarios para cualquier trabajador migrante que busca cualquier tipo de trabajo pero algunos tienen que ver con el hecho de la clandestinidad de la industria sexual y la casi imposibilidad de hablar directamente de ella con personas ajenas a la misma. Ante la necesidad de estos servicios, han surgido por toda Europa redes de personas informadas que facilitan la búsqueda de trabajos y/o distribuyen informaciones ante demandas específicas. Contar con alguna persona de absoluta confianza es clave para tener éxito en la industria, aún en las situaciones en las que se trabaje de manera independiente para ahorrar los intermediarios o cuando se reúnen varias amigas y familiares para trabajar juntas en pisos. La gama de situaciones ocupacionales es muy amplia pero las necesidades de información y orientación son comunes. En el caso de encontrarse trabajando para otro (dueños o empresarios), las relaciones con ellos son el punto clave para poder seguir adelante. Dado lo "irregular" de esta industria y la imposibilidad de quejarse cuando las condiciones laborales son malas, es importante establecer relaciones favorables con los jefes. Pero aparte de estos, trabaja otra mucha gente en los negocios (camareros, cocineros, cajeros, recepcionistas, guardianes, choferes, proxenetas, etc.) que pueden también facilitar o dificultar el trabajo, de ahí la importancia de mantener buenas relaciones con ellos. Es frecuente que el observador externo al sector se plantee el concepto de "chulo", rufián, traficante o mafioso para describir a los principales facilitadores de contactos y de trabajo. Sin embargo, en muchas entrevistas con mujeres realizadas en diversos países se desvelan otros tipos de relación (356). Las entrevistadas hablan de dar parte de su dinero a sus novios/ novias y familiares o de pagar una deuda a alguien que les facilitó las condiciones para poder viajar o localizar el empleo. En esta última relación puede existir o no abuso por parte de quien prestó el dinero; respecto a las otras relaciones (con novios o familiares, etc.) la situación es tan compleja como la que se produce en cualquier otra pareja de convivencia. Utilizando testimonios directos de las inmigrantes que trabajan en España en la industria podemos comprobar esta amplia variedad de experiencias:
Deseo de emigrar, traslado consensuado con redes de tráfico "Y lo que hice fue, con un señor que lleva gente a Venezuela y ahí los pasa ilegales para Estados Unidos. Quise hacer ese negocio pero no funcionó, me engañaron (...) Una paisana que conoce los trabajos que yo he pasado y que supuestamente me quería ayudar, me dijo: 'te voy a conseguir un trabajo en una familia porque yo tengo contactos en España'. Acepté. Me dijo: 'dáme tu pasaporte te conseguiré el trabajo; ellos te van a mandar el pasaje y todo y te lo van a ir descontando de allá, mensual'. Eso fue un miércoles y ya el viernes venía yo para acá. (...) Me fue a recibir el señor que pagó el ticket por mí y el otro, que son de la misma mafia (...) y me llevaron. Cuando llegó lo único que veo es un letrero que dice el nombre de un club y digo: '¿pero no era casa de familia?'. Y me dicen: 'no. Aquí es que tú te vas a quedar' (. . . ) 'No, yo no vine a putear. Estoy necesitada pero yo no tengo necesidad de putear. Y yo me voy' (...) Me dijo: 'Ud. de aquí no sale'" (357). "Allí duré ocho meses, yo no salía para ningún lado, allí estaba como presa... si salía algún día con ella para comprar algunas cosas que me hacían falta y algunas medicinas que tenía que ir a la farmacia pero ya después nada" (358).
Ni tráfico ni explotación sexual: utilización de redes de conocidos "Me vine a casa de mi amiga ... ya mi amiga trabajaba en lo de los clubes, me enseñó eso de los clubes, yo vine por un mes, no vine para quedarme... estuve con ella quince días... y luego pues eso, fui al club... de alterne. Iba el señor, invitaba a una copa o el señor te decía de ir dentro, era ya lo difícil, el tomar una copa ya te la puedes tomar. Quien está acostumbrada a ir con una única persona y luego pues que se te tenga que liar con uno y luego liar el otro, pues ya, muy difícil... Enseguida, enseguida, sí, ya te vas acostumbrando. La mentalidad, lo que tienes que hacer es te vas a echar pa'alante y punto" (Mujer latinoamericana entrevistada por Ioé para esta investigación). "Yo me separé y después comencé a trabajar en mi ciudad en un club. No me gustaba trabajar cerca de donde yo vivía, no quería que nadie lo supiera... Entonces, como el trabajo era muy difícil, dije me voy lejos, para allá para España, porque yo tenía aquí una amiga y mi madre vino hace años y se quedó cinco años... Me ayudó a venir mi amiga, y mi madre ayudó con el dinero del billete" (359). "A una le proponen trabajar en un club, las mismas compañeras, las que han venido, están trabajando o han trabajado. Una amiga le dice: 'hay trabajo en esto, le presto el pasaje, la migración'. Le dicen a uno dónde está el club. A mí no me cobraron por ello. Hay muchas que cuentan que les cobran" (360). Elección del trabajo sexual una vez en la emigración: "A mí me prestó mi prima, que ya estaba aquí trabajando en España y le había ido bien. Yo no vine, ni comprada, ni a un club que debiera. Yo sabía a lo que venía" (361). "Vivo con cuatro compañeras... todas trabajamos en lo mismo, nos ayudamos entre todas-" (362) "Si tú estás en el local, tú tienes tus servicios ahí, tú tienes servicios de estar todo el día ahí sentada, e ir al lavabo, si quieres algo lo pides, molestas, en una palabra... incordias un poquito, no estás obligada, no estás a contrato, porque estás a lo que tú, pero no uno, todos los dueños, quieren que estas personas consuman, consuman; quiere decir que en unos lados es voluntad de la mujer el pedir lo que quiera" (363). "Una vez yo estaba hablando con mi amiga y mi amiga me pregunta que si quiero yo marchar para España, yo sé para qué, yo sé, yo digo: 'ah, tú ¿quieres o no?', ella: 'sí, yo quiero, no sola no quiero': 'yo vale' y no sé a donde ella conoce a este chico, él nos prepara para nosotras papeles, hacer pasaporte, todo, dinero y marchamos... Este chico fue a buscar trabajo, donde mejor se trabaja, donde hay hombres, así... Porque un sitio tiene muchos hombres, otro sitio no tiene y así. Y él fue a buscar para cambiar de trabajo, él vino a buscar este otro sitio, Logroño y yo trabajo ahí un mes o mes y medio y luego yo he venido otra vez a Málaga... Yo trabajo ahí un mes o dos meses así, no recuerdo; luego yo marcho aquí... Él primero habla con jefe de este sitio, pregunta si hay plaza, si hay sitio para chicas y luego dice que busca para nosotras trabajar" (Mujer del este de Europa, entrevistada por Ioé para esta investigación).
Utilización de redes profesionales para el viaje, "Vinimos por Alemania. Estuvimos allí dos días en un albergue, pasamos a Francia y de ahí nos meten a Barcelona en un coche. Llegamos ahí, a la semana conseguimos todas trabajo en casas. Yo tenía buen sueldo, mi compañera también, pero como da la casualidad de que no tenía papeles, me echaron del trabajo. Y ahí a Barcelona llegó una peruana que trabajaba en esto y le hace el comentario a una amiga mía y nos vinimos aquí a trabajar; llevo trabajando en esto tres años. Con esa personas que nos trajo teníamos una deuda de 400 y tantas mil pesetas; yo ya lo pagué, no debo a nadie, saldé eso" (364). "Yo vine a España y empecé trabajando en una casa; era un trabajo muy duro porque yo en mi país trabajé como secretaria del ayuntamiento. Ganaba poco, pero aquí el trabajo es muy duro. Así comencé a encontrarme con gente que trabaja en esto... [...] Ahí nadie te maltrata, excepto si te vas fuera y te pudiera pasar algo, pero allí adentro no te puede pasar nada porque, el hombre del club... al final te sientes protegida" (365).
Notas
(356) Ver JAGET, C., Une Vie de Putain, Les Presses d'aujourdh'hui, Lyon, 1975; ROBERTS, N., The Front Line, Grafton Books, Londres, 1986; DELACOSTE, F. y ALEXANDER, P. (eds.), Sex Work: Writings by Women in the Sex Industry, Cleis Press, San Francisco, 1987; BIERMANN, P., "Somos mujeres como las demás", en Debats, Nº 24, junio 1988, págs. 34-37; SKROBANEK, S. et al, Tráfico de mujeres, o.c.; HART, A., Buying and Selling Power: Anthropological Reflections on Prostitution in Spain, Westview Press Boulder CO, 1998; WIJERS, M. y LAP-CHEW, L., Trafficking in Women, Forced Labour and Slavery-like Practices in Marriage, Domestic Labour and Prostitution, STV & GAATW, Utrecht, 1996. |
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