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La insignia
18 de agosto del 2005


Morfina para Palestina, cianuro para Israel


__Especial__
Palestina
María C. Moreno (*)
La Insignia. Palestina, agosto del 2005.



Llevo varios días viendo en la televisión israelí las noticias sobre la desconexión. Trato de entender los intereses que se ocultan tras ese teatro en el que los colonos lloran frente a los soldados y los cámaras les invitan a abrazarse mientras sacan la foto. Este teatro donde la legalidad israelí, que pocas veces se aplica contra los judíos, se enfrenta a la voluntad de colonos vestidos de naranja en cuyas camisetas se lee: "Dios es el rey".

Existen varias teorías. En resumen, para los intelectuales israelíes, liberar Gaza de los colonos y arrasar toda la infraestructura que dejan atrás sumirá en una mayor pobreza a los palestinos, los aislará aún más si cabe y terminará por convertir su territorio en un "Gazastan" para libre uso del capitalismo y vulnerable a un ataque final por parte de Israel, que ya no temerá posibles ataques a la población hebrea, transferida a colonias más seguras pero igualmente ilegales, en Cisjordania. Porque no se trata sino de transferir, término utilizado por los fundamentalistas israelíes para pedir la expulsión de los palestinos de su tierra. Y si los asentamientos aumentan y los palestinos ven cada vez mas reducido su espacio a base del robo de tierras, la construcción del muro y las invasiones militares, ¿no estaremos de un genocidio a cámara lenta que terminará con la expulsión definitiva de los palestinos para garantizar la seguridad de los judíos? Evidentemente, no se trata de matar como hicieron los nazis en las cámaras de gas, pero sí de asfixiarlos para conseguir que se vayan y justificar un gran acto de expulsión final de aquí a unos años.

Otra teoría o solución pasa por administrar cianuro al Estado de Israel. Este Estado se basa en un falso consenso interno producto del enemigo externo común. Pero, ¿que ocurriría si desapareciese el consenso, si apareciesen otras voces, si las voces que ya existen dejasen de ser silenciadas como hasta ahora?

Otras voces como Zochrot, un grupo de israelíes que tratan de conseguir que el término "Al Nackba" (catástrofe en árabe y que recuerda las matanzas y expulsiones de los palestinos a manos de los israelíes en 1948) se convierta en término judío para dar a conocer, con ello, las localidades palestinas sobre las que se han construido las actuales ciudades israelíes. Creen que no habrá dialogo ni recapitulación posible mientras no se conozca la verdad histórica.

Otras voces como New Profile, un grupo que lucha por conseguir que la objeción de conciencia se legalice y que muestra su apoyo a jóvenes israelíes encarcelados que se niegan a participar en el Ejército de ocupacion.

Otras como Romper el Silencio, un grupo de jóvenes que han denunciado las vejaciones y la brutalidad del ejercito con la población palestina, tras su servicio militar. Y se pueden citar otras muchas voces que, aunque todavía no representan ni mucho menos el grueso de la población, pueden ser cianuro para la élite israelí, para unos valores basados en el consenso sobre la ocupación en el silencio y la manipulación de la historia.

He conocido a una chica, no importa su nombre, que estuvo en el Ejército. Tras una charla reveladora sobre el funcionamiento de dicha institución y de su papel estructurador de la sociedad israelí, comentó algunos detalles sobre su vida militar. Me dijo que, mientras fue oficial, permitió cosas que una vez fuera del Ejército la avergonzaron. No tuve más remedio que decirle que de haber pasado por la misma situación, tal vez habría actuado igual, con la misma inercia, hasta salir de la maquina; que hay mucha gente como ella moviéndose por la paz y la justicia. También comenté que, dentro de los territorios ocupados, hay chicos que no conocen más futuro que el de la próxima invasión militar de sus campos de refugiados y se declaran mártires. Dos victimas del mismo conflicto.

Fuimos caminando juntas a casa. Me preguntó si me gustaba Tel Aviv, si había ido a la playa. No puede evitarlo y le dije que no podía gustarme ninguna ciudad que levantada sobre la ocupación. Me comentó que a ella le ocurre lo mismo, una especie de repulsión, de naúsea, cada vez que camina por la calle. Añadió que iba a empezar a hacer algo, que tenía que ser mas "activista" y que quizás esa misma noche, hablando, se había dado cuenta de que había llegado el momento.

Aunque quizás se trate de meras impresiones, gente como ella ha nacido aquí, sin que nadie les preguntase, como en un bautismo impuesto. Y siento que son el futuro de algo. Existen y están del lado de los palestinos y los activistas de otros países, ensayando maneras de luchar por una paz justa.

Mientras tanto, otros jóvenes israelíes invaden Nablús. Quien sabe si aquí, en Israel, hay que pagar el precio de vivir en el infierno para querer salir de él. Y algún día, después de tanto sufrimiento, el país se queda un poco más vacío.


(*) María C. Moreno es activista del ISM.



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