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| 25 de abril del 2005 |
Sanidad: Espera o revienta
Javier López (*)
El martes pasado Madrid vivió una importante manifestación en defensa de la sanidad pública y por la dignidad de los profesionales sanitarios. No entraré en guerras de cifras sobre el número de asistentes porque las imágenes hablan por sí mismas y ponen de relieve que muchos profesionales y muchos ciudadanos decidieron llenar la calle de Alcalá entre Cibeles y Sol. Basta medir la longitud de la calle por el ancho y multiplicarlo por tres manifestantes por metro cuadrado para concluir que no andamos desencaminados al estimar la asistencia de más de 30.000 personas.
Negar la evidencia de una protesta importante por parte de los responsables del PP en Madrid es negar la realidad y cuando un gobernante cierra los ojos ante la realidad, las decisiones políticas serán cada vez más equivocadas. La sociedad ha mandado un mensaje alto y claro: no más ataques a los profesionales sanitarios. No más quiebra de confianza entre profesionales y pacientes. No más deterioro de la imagen de la sanidad pública. Frente a la irresponsabilidad e imprudencia de Lamela, dimisión o cese de Lamela. Se equivocan los responsables del PP sosteniendo el error y no enmendando las actuaciones del consejero. Se equivocan cuando niegan la evidencia de que CCOO y UGT representamos al 60 por ciento de los trabajadores de la sanidad pública y privada de Madrid en cientos de juntas de personal, comités de empresa y delegados de personal elegidos en todas las clínicas, hospitales, centros de atención primaria, áreas de salud y organismos sanitarios madrileños públicos y privados. Se equivocan cuando utilizan, en el peor de sus sentidos, el término "politización". Si defender a los profesionales sanitarios y defender la sanidad pública. Si convocar una manifestación por estas cosas y buscar apoyo de organizaciones vecinales, políticas y sociales. Si reclamar un papel distinto de nuestros gobernantes regionales para defender y no deteriorar la sanidad pública son la expresión de politización, habrá que decirles que estamos politizados porque defendemos desde la sociedad y el trabajo la dignidad que el gobernante de turno nos niega. Lo hicimos contra la guerra, lo hacemos en defensa de la sanidad pública. Con la misma independencia con la que CCOO y UGT hemos firmado en el último año el II Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales, el Acuerdo sobre Empleo y Crecimiento Económico en la Comunidad de Madrid o el Acuerdo Educativo, hoy le decimos al Gobierno regional que se ha equivocado, que ha deteriorado la credibilidad de los profesionales y la imagen de la sanidad pública, que es necesario asumir responsablemente la situación creada, corregir y acordar soluciones pactadas para los problemas de la sanidad madrileña. Se equivocan cuando piensan y nos cuentan que hay alguna fisura política o sindical en la convocatoria de esta manifestación. Desde UGT y desde CCOO la unidad en el apoyo a la movilización ha sido unánime y son nuestras organizaciones sectoriales de la sanidad las que han reclamado el apoyo y la solidaridad de todos los trabajadores madrileños. La manifestación ha sido una expresión magnífica del acuerdo entre los intereses generales de la sociedad y los intereses profesionales, de valores compartidos muy mayoritariamente por la sociedad y del aislamiento político de quien se ha instalado en la descalificación de los profesionales y en un objetivo único como es el de acabar con las listas de espera quirúrgicas. La mejor prueba del aislamiento político de la Consejería de Sanidad, que arrastra consigo a todo el Gobierno regional, es la respuesta pública del consejero al día siguiente de la manifestación: ya no habló del Severo Ochoa, sólo habló de las listas de espera que, por cierto, según él van magníficamente. Hemos pasado desde enero de 30.000 pacientes en lista de espera para una intervención quirúrgica a 16.000 y además hemos reducido a la mitad el tiempo de espera. El consejero de Sanidad se ha convertido así en un experto en cirugía estética. Porque lo que no dice el consejero es que las listas se cierran y no se cita hasta que la operación es inminente. No dice que están engordando las listas de espera diagnóstica (más de 100.000 pacientes) o ambulatorias (260.000 pacientes). Cuanto más tiempo esperas el diagnóstico, más tardas en engordar la lista de espera quirúrgica. A veces un diagnóstico tarda más de 15 meses. No dice que si renuncias a operarte en la privada o en otro centro sanitario que no sea el tuyo, porque prefieres que te operen los profesionales que te conocen, no contabilizan en la lista de espera, y si decides aceptar operarte en la privada también sales de la lista, aunque luego tarden meses en operarte. El consejero espera que manipulando las cuentas acabará con las operaciones y sus largas esperas. Todos cuantos vamos alguna vez al médico sabemos de las cada vez mayores esperas, porque en Madrid hay más pacientes, más cartillas sanitarias y los mismos profesionales con los mismos recursos materiales, cada vez más colapsados en cualquier servicio y especialidad. Eso sí, cuando el colapso llega, cuando ya no das más de sí, que nadie espere soluciones, ni tan siquiera ánimo y respaldo del Gobierno regional a través de su consejero. Que esperen un cese y si la cosa se pone fea, que le pongan en manos del fiscal. La manifestación ha demostrado que los trabajadores y los ciudadanos estamos con nuestros profesionales sanitarios, que queremos que sean más y con más medios para prevenir y curar nuestras enfermedades. La manifestación ha demostrado que la única quiebra de confianza es la de la sociedad con un consejero y un Gobierno que, lejos de defender y promover la salud y una sanidad pública cada vez mejor, se dedican a la "cirugía estética" de las listas de espera y a convencernos de un nuevo proyecto sanitario para los ciudadanos y para los profesionales: Espera… o revienta. (*) Secretario general de CCOO de Madrid. |
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