| Mapa del sitio | Portada | Redacción | Colabora | Enlaces | Buscador | Correo |
|
|
|
| 5 de septiembre del 2004 |
|
EEUU en guerra Sin derecho a voto en las elecciones del imperio
CCS. España, septiembre del 2004.
Todos los ciudadanos del planeta estamos afectados por la elección del presidente de EEUU y eso nos lleva a interrogarnos sobre ese liderazgo antiterrorista del que Bush y su partido presumen. ¿Es el mundo más seguro, como ha proclamado la Convención Republicana desde la invasión de Irak?
La relación de acciones terroristas recientes con las que se inicia este escrito muestra una vulnerabilidad como no había habido en nuestros tiempos. El mundo es más inseguro desde que Bush inició su interesada cruzada contra el terrorismo. La guerra de Irak marcó en la retórica de Bush una cima en esa cruzada porque, como ha revelado el ex coordinador de la lucha antiterrorista de Bush, Richard Clarke, el presidente tenía necesidad de involucrar a Sadam en los atentados del 11-S. Poco importa que nada relacionara a Sadam con esas monstruosas agresiones. La guerra de Irak era hito fundamental en la cruzada contra el terrorismo, por eso, tras la toma de Bagdad, Bush lo comunica al mundo desde la cubierta del portaviones Abraham Lincoln bajo una enorme pancarta en la que se lee: Misión cumplida. "La liberación de Irak es un avance crucial en la campaña contra el terror", dice y añade "nuestra nación tiene una misión: responder a las amenazas contra la seguridad y defender la paz". ¿De qué seguridad habla? ¿De qué paz? Dos aviones rusos estallan y mueren más de noventa personas. Una terrorista suicida hace estallar un coche bomba en Moscú y causa diez muertos. Un grupo terrorista secuestra más de trescientas personas -muchos niños y adolescentes- en una escuela de Osetia. Dieciséis personas mueren en dos autobuses por dos terroristas suicidas en la ciudad israelí de Beer Sheva. Un grupo islamista extremista decapita a doce nepalíes, trabajadores de la construcción en Irak. Las acciones terroristas son una gravísima amenaza, un cruel y terrible realidad que crece. En Nueva York, George W. Bush ha aceptado ser candidato a la presidencia de EEUU y dice que continuará la lucha contra el terrorismo y ha asegurado que se conseguirá la victoria. El liderazgo de Bush en esa guerra ha sido el eje de la Convención Republicana, celebrada bajo el lema "construyendo un mundo más seguro". Un mundo más seguro que empezó a gestarse con la invasión de Irak, según los delegados republicanos, aunque no se encontraran armas de destrucción masiva, tampoco prueba alguna de la relación de Sadam Hussein con Al Qaeda ni de que Irak fuera campo de entrenamiento de grupos terroristas. En tono amenazante propio de rufianes perdonavidas, los republicanos han sentenciado que "no permitiremos a los países más peligrosos del mundo que posean las armas más peligrosas" en una peligrosa y patética demostración de presumir de tener más testosterona que nadie. Irak atrae hoy a terroristas de todo el mundo árabe como la miel a las moscas, en Israel, en España, en Filipinas, en Rusia... los terroristas siembran la angustia y la muerte. Como ha editorializado recientemente El País, uno de los diarios europeos de más difusión y prestigio, "Bush dista mucho de estar ganando la guerra contra el terrorismo, como él mantiene, todo lo contrario". Sin duda, la invasión y ocupación de Irak, el apoyo incondicional a Putin, en su genocida política en Chechenia, y al letal Sharon, en el conflicto palestino-israelí, han dado nuevos motivos y alientos a los terroristas de origen islamista. Al contrario de lo proclamado, una torpe y depredadora (de derechos humanos) política antiterrorista ha dado alas al terrorismo y ha conseguido que se multiplique su actividad, tanto que un observador ingenuo podría preguntarse si Bush, con la impagable colaboración de Sharon y Putin, no es un agente provocador del terrorismo internacional. La gravedad del terrorismo convierte las elecciones presidenciales en algo de todos, no sólo de los estadounidenses. Estamos con el pensador y sociólogo Jünger Habermas cuando dice que "un acto terrorista, sean cuales fueren sus móviles y la situación en que se ha cometido, no puede ser excusado de ninguna manera", lo que significa que nada ni nadie, ninguna causa, ningún ideal, ningún objetivo, ningún credo justifican la muerte de seres humanos. El terrorismo pende sobre nuestras cabezas. Un problema terrible que no podemos dejar en manos de cualquiera. Bush, por ejemplo, por mucho que presuma de ser más "macho" que nadie. Lo malo es que los que no somos estadounidenses no podemos votar en las presidenciales, aunque el resultado nos afecte. |
||