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| 23 de noviembre del 2004 |
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EEUU en guerra Carta de Brooklyn
La República. Perú, noviembre del 2004.
Querido Mirko Lauer:
Los neoyorquinos están profundamente deprimidos. Posible nueva bonanza a largoplazo para psicoanalistas y fabricantes de Prozac. Pues 78% votó por John Kerry (y mucho más en algunos distritos). Aquí el resentimiento con Bush es intenso. Lo cual es irónico, pues los republicanos en todo momento explotaron desvergonzadamente la tragedia de Nueva York (11/9) con fines electorales. Lo cual alcanzó su clímax durante la fascista Convención Republicana de NY (donde miles de neoyorquinos fueron ilegalmente arrestados por un alcalde complaciente). Los neoyorquinos son de lejos la gente más tolerante y cosmopolita e informada de los Estados Unidos. Árabes conviven con judíos, gays con straights e italianos con negros, y ahora hay gran cantidad de latinos y asiáticos; es una exitosa sociedad multicultural viva. Antes de la elección los únicos tipos raros de NY eran los infrecuentes idiotas con el botón 'Bush-Cheney': habré visto uno en seis meses de campaña. Aparte de ser moralmente ofensivo el botón, los neoyorquinos saben que las temerarias políticas de Bush en el Medio Oriente están volviendo sus vidas, en algún momento del futuro, mucho más peligrosas. Pues ahora más terroristas galvanizados obviamente van a volver a atacar aquí (la gran población judía, los centros financieros), no en las remotas y palurdas Oklahoma, Texas o Alabama. La locura de Irak va a terminar dando sus frutos en este lugar. Una encuesta relámpago de New York Magazine informa que 22% de los neoyorquinos están seriamente considerando dejar los EEUU por un largo trecho (Canadá y Francia son las fantasías favoritas). La clásica caricatura de The New Yorker donde miramos hacia el otro lado del río Hudson se ha vuelto más pertinente que nunca: los mal llamados estados 'rojos' vuelven a ese horizonte activamente amenazador. Ya somos un país distinto. Hay charlas relajadas sobre secesionismo: rearreglar los estados azules de ambas costas para formar una nueva federación con la progresista Canadá (todos son contiguos), que en población, en capital, en educación y en creatividad dejaría enanos a los otros Estados Unidos blancos, de facha medieval y 'cristiana'. Es así de deprimente porque el apartamiento de la verdadera Norteamérica ("América") parece tan palpable y permanente (al margen de que 49% de la población nacional, unos 58 millones, activamente se opuso a Bush-Cheney, o de que el final fue ajustado en muchos estados). En el 2000 Bush ganó por accidente y corrupción, Gore manejó una campaña ridículamente incompetente (ignorando, por ejemplo, la ayuda popular de Bill Clinton) y Bush se robó el colegio electoral (usando una Corte Suprema políticamente degradada). De modo que los EEUU están divididos, por mucho que Kerry y los neoyorquinos hayan querido superar esa brecha. Ahora estamos abrumados, y con profunda incertidumbre acerca de dónde colocar nuestros pensamientos y actos de resistencia. Paul Gootenberg |
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