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| 21 de noviembre del 2004 |
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EEUU en guerra Protestas en EEUU contra la Escuela de las Américas
Libertad. Chile, noviembre del 2004. Fotografías de Linda Panetta, de SOAW.
Entre los días 19 y 21 de noviembre, paralelamente a las protestas por la realización del Foro Económico del Asia Pacífico (APEC) y por la presencia del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, miles de personas se han congregado en Georgia (EEUU), en las puertas de la base militar de Fort Benning, para demandar el cierre definitivo de la siniestra Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés) y el fin de la política exterior del gobierno estadounidense. La manifestación, realizada cada año desde 1990, es organizada por el Movimiento de Observadores de la Escuela de las Américas (SOAW), que dirige el sacerdote Roy Bourgeois. Durante más de una década, grupos de estudiantes, religiosos, trabajadores, veteranos de guerra, así como también grupos que luchan por los derechos humanos en los EE.UU., se reúnen cada noviembre en las puertas del Fuerte Benning, Georgia "en solidaridad con los pueblos de las Américas: 'No en nuestro nombre a la tortura, a la violación y el asesinato y sí a la justicia para todos'", señalan. El año pasado, más de 10.000 activistas llegaron hasta Georgia. Centenares de ellos cruzaron la "Línea Blanca", ingresando a las dependencias de la SOA. Este año, una decena de ellos han sido condenados a prisión, por "ingreso ilegal" al recinto militar en cuestión. Para Adrián Boutureira, del Movimiento de Observadores de la Escuela de las Américas (SOAW), la Escuela de las Américas "representa lo peor que hace nuestro país, día tras día, a través del Pentágono". -El gobierno estadounidense ha dicho que los programas que se dan en la SOA (Escuela de las Américas) enseñan "democracia, derechos humanos", etc. -Durante décadas, el gobierno de los Estados Unidos a la vez que mantenía escuadrones de la muerte, apoyaba a dictadores y ayudaba a derrocar a líderes elegidos democráticamente, mientras proclamaba estar trayendo la democracia a Latinoamérica. Nosotros no creemos que se pueda hacer un cambio social positivo con el uso de la violencia. ¡La democracia no se puede promover a punta de pistola! Constantemente, las naciones latinoamericanas con los más altos índices de violaciones de derechos humanos han enviado el mayor número de soldados a la Escuela de las Américas. Así lo hizo Bolivia bajo el General Bánzer, Nicaragua bajo los Somoza, El Salvador durante los años más sangrientos de la guerra civil. Todos fueron los principales clientes del SOA durante el apogeo de su represión militar. Y poco tiempo después del comienzo de la resistencia indígena en Chiapas en 1994, México se convirtió en el principal 'cliente' del SOA, junto a Colombia. -¿Qué sentido estratégico tiene a su juicio la preparación que sigue dando EE.UU. a los soldados latinoamericanos? -Asegurarse de que continúen las fuerzas militares preparadas para oponerse a la voluntad del pueblo cuando sea necesario. Sobre todo garantizando que los recursos naturales y fuentes de empleo baratos se mantengan a disposición de las oligarquías nacionales, empresas multinacionales e intereses geopolíticos de los Estados Unidos. -Este año Venezuela formalmente terminó con los envíos de soldados venezolanos a la SOA. ¿Deberían los demás países latinoamericanos hacer lo mismo? -Exactamente. No hay ninguna 'razón militar' para que los ejércitos latinoamericanos reciban este tipo de adiestramiento especializado en los EE.UU. y en ninguna otra parte. Es un adiestramiento con un componente muy claramente inclinado hacia el uso de las fuerzas militares en la opresión interna para con la sociedad civil. Esto no solo implica una cierta violación a la soberanía de las democracias latinoamericanas, sino que también es una ofensa a las miles de víctimas que históricamente han sufrido a manos de los llamados 'graduados de la SOA'. El desafío continental es poder enfrentar y parar creativamente al emperador.
Robert Austin es Doctor en Historia y Estudios Latinoamericanos, trabaja actualmente como investigador en Centre for Popular Education, University of Technology de Sydney, Australia. Recientemente, presentó en Santiago el libro "Diálogos sobre Estado y educación popular en Chile: De Frei a Frei (1964-1993)". Prepara otro que titulará "La Escuela de las Américas y el auge del Estado terrorista". -¿Qué es la Escuela de las Américas? -Es una institución pedagógico-militar estadounidense establecida a inicios de la Guerra Fría (1945-1990). Cumplía un doble rol para el imperio: profundizar su control político sobre Panamá, que había ejercido de 1903 vía la cuasi-independencia del estado istmeño, y la consolidación de la intervención militar yanqui en contra del desarrollo soberano latinoamericano. Junto con otros órganos estadounidenses -como la USAID, la USIS-USIA y la propia CIA-, la Escuela de las Américas difundió la ideología neo-imperialista a través de cursos de formación para militares latinoamericanos. Tal intervención iba a jugar un papel central en suprimir la independencia de estos países, siempre en nombre de la supuesta 'amenaza del comunismo', pretexto para consolidar el capitalismo liberal durante el período 1946-1970, y luego neoliberal durante la época de las dictaduras. Usando prisioneros políticos de varios países, los oficiales de la Escuela de las Américas adiestraron a miles de soldados latinoamericanos en el 'arte' de torturar. El objetivo fue -es- mantener vivo al secuestrado para sacar la máxima información. Amnistía Internacional nos ha mostrado que la muerte en tales circunstancias es 'inevitable'. En otras palabras, la Escuela de las Américas convirtió al militante democrático-popular en un 'objeto desechable', como lo ha hecho el neoliberalismo con los 'consumidores'. Su reciente cambio de nombre no ha cambiado la misión fundamental de la SOA: la formación de militares latinoamericanos y de otros países en las 'artes' de la represión, para asegurar la hegemonía estadounidense en la región. -¿Porqué continúa EE.UU. preparando soldados latinoamericanos? -A fines del Siglo XX, un grupo de políticos-empresarios de los Estados Unidos (incluyendo a George W. Bush, Cheney, Rice y Wolfowitz) lanzaron su manifiesto 'El Siglo Americano'. Un objetivo central en su estrategia anunciada ha sido la 'guerra permanente'. Tras instalarse fraudulentamente en las elecciones de 2000, han incrementado masivamente el presupuesto militar siendo sus atrocidades en Iraq la más clara muestra de su política 'ultra-imperialista'. Sabemos que el régimen vigente tiene un miedo profundo de que América Latina se les vaya de las manos. Por eso, podemos inferir que la Escuela de las Américas sigue fervientemente cumpliendo su misión militar. Más aún tras el pretexto proveído por los ataques terroristas -¿o auto-golpe?- del 11 de septiembre de 2001. Los Estados Unidos están usando al mafioso presidente colombiano para provocar enfrentamientos con la Revolución Bolivariana en Venezuela, buscando una oportunidad para invadir o provocar que el régimen de Uribe lo haga en nombre de una supuesta 'agresión' desde Venezuela. En realidad, se trata del miedo mortal yanqui de que Venezuela sirva como nuevo modelo de soberanía y 'proyecto socialista' en América Latina. Los egresados de la Escuela de las Américas siguen bastante activos en Colombia, igual que en ataques contra los zapatistas en México y la actividad paramilitar en Guatemala.
-¿O sea, tendría un sentido estratégico? -Sí. El aparato propagandístico del imperio no carece de fantasías para 'justificar' la continúa formación de soldados-misioneros del capitalismo tardío y la cultura hegemónica en la Escuela de las Américas. La 'guerra contra las drogas', orquestrada por el Pentágono en Colombia, es la más obvia y agresiva implementación de sus pretextos. La nueva ola de resurgimiento de la izquierda en el continente será blanco de los próximos proyectos del imperio, y por eso la consolidación de la Escuela de las Américas. El giro ideológico hacia 'militares responsables' no oculta las intenciones de sus dirigentes en Washington y el Fuerte Benning, actual hogar de la nueva SOA. La School of America La Escuela de las Américas fue fundada en 1946 en Panamá bajo el nombre de Centro de Adiestramiento Latinoamericano del Ejército de los Estados Unidos, y pese a que fue "rebautizada" en enero del 2001 como Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica, sigue siendo una escuela de entrenamiento contrainsurgente para oficiales de América Latina. En febrero de 2002, The Clinic señaló que "entre la antigua y polémica Escuela de las Américas y el Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHISC), inaugurado el 17 de febrero del 2001, no hay más que nuevas papelerías, timbres y letreros. El mismo edificio emplazado en los mismos terrenos, mantiene a los mismos instructores enseñando lecciones de similar crueldad y cuestionable legalidad". En Chile, uno de cuatro agentes de la DINA recibió entrenamiento contrainsurgente en los Estados Unidos. Los peores violadores de los derechos humanos chilenos se graduaron en la conocida "escuela de asesinos". Incluso uno de ellos, Pablo Belmar -quien esta implicado en el asesinato de Carmelo Soria-, fue considerado alumno aventajado y su fotografía estuvo durante años en el Salón de Honor de la Escuela de las Américas junto a una espada que el mismo dictador Augusto Pinochet mandó de regalo a la academia militar. En septiembre, la defensa del asesino y torturador Miguel Krassnoff Marchenko afirmó que fue el Ejercito quien enseñó a torturar a los oficiales, señalando que la instrucción recibida en el Ejército estuvo influida por las técnicas de contrainsurgencia elaboradas en Estados Unidos, las que también se enseñaron a oficiales y suboficiales chilenos que asistieron a cursos en la Escuela de las Américas en Panamá. Pese a toda la tragedia que vivió el continente en cuanto a violaciones a los derechos humanos y las propias que se vivieron en nuestro país, el Ejército sigue enviando cada año un contingente importante de oficiales a recibir entrenamiento a la SOA. En el año 2001, se graduaron 159 militares chilenos. En el 2002, lo hicieron 174. Y en el 2003, 129 oficiales. Según datos estimativos, este año se graduarían otros 85 chilenos.
Hace pocos días, la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura entregó su informe al Presidente Ricardo Lagos donde se consignan más de 35.000 casos de tortura y prisión política. Amnistía Internacional (AI) ha señalado que "los torturadores no nacen: alguien los educa, los entrena y los apoya", señalando a la Escuela de las Américas como uno de los "centros de instrucción". El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, terminó formalmente con los envíos de militares nacionales a suelo norteamericano. Chile debería hacer lo mismo si realmente quiere erradicar la tortura. Los detractores de la Escuela de las Américas En 1984, el sacerdote Roy Bourgeois haciéndose pasar por un oficial entró en el Fuerte Benning de los Estados Unidos. Trepó a un árbol junto a los barracones donde se encuentran los militares salvadoreños y, después del anochecer, puso una cinta de casete de la última homilía del Arzobispo Oscar Romero con el volumen alto. Esta acción le significó estar 18 meses en prisión. En 1989, el 16 de noviembre, el Batallón Atlacatl del ejército salvadoreño cometió la masacre de los jesuitas en la Universidad Centroamericana de San Salvador. Posteriormente, se conoció que varios implicados en estos asesinatos fueron militares entrenados en la SOA. Esta situación motivó en 1990 al sacerdote Roy a arrendar un pequeño apartamento frente a la entrada de Fort Benning y fundó SOA Watch (SOAW). En el mismo año, junto a otras 8 personas llevaron a cabo un ayuno de 35 días con sólo agua ante la puerta principal del Fort Benning, exigiendo el cierre de la Escuela de las Américas. Desde esos años, miles de latinoamericanos y ciudadanos de EE.UU. se han sumado a estas protestas que realizan cada año en noviembre.
Notas
(*) Pablo Ruiz y Arnaldo Pérez Guerra son ex presos políticos, editores de la página web Libertad www.libertad.dm.cl
Distintos nombres para ocultar lo mismo
En Panamá
En los EE.UU
Algunos de oficiales chilenos "graduados" en EEUU
Álvaro Corvalán Castilla |
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