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| 6 de noviembre del 2004 |
Mariana Pineda Federico García Lorca. España, 1925.
Escena I
Casa de Mariana. Paredes blancas. Al fondo, balconcillos pintados de oscuro. Sobre una mesa, un frutero de cristal lleno de membrillos. Todo el techo estará lleno de esta misma fruta, colgada. Encima de la cómoda, grandes ramos de rosas de seda. Tarde de otoño. Al levantarse el telón, aparece doña Angustias, madre adoptiva de Mariana, sentada, leyendo. Viste de oscuro. Tiene un aire frío, pero es maternal al mismo tiempo. Isabel la Clavela viste de maja. Tiene treinta y siete años.
Clavela: (Entrando)
Angustias: (Dejando la lectura)
Clavela:
Angustias:
Clavela: (Intrigada)
Angustias:
Clavela:
Angustias: (Con intención)
Don Pedro, sobre todos; a lo que no quiero acordarme.
Clavela:
Angustias: (Rápida)
Clavela: (Rápida)
Angustias: (Vaga) (Lírica)
Se le ha puesto la sonrisa casi blanca,
Clavela:
Angustias: (Suena una campanilla alegremente) Son las hijas del Oidor. Guarda silencio. (Sale Clavela, rápida. Angustias se dirige a la puerta de la derecha y llama) Marianita, sal que vienen a buscarte. Escena II Entran dando carcajadas las Hijas del Oidor de la Chancillería. Visten enormes faldas de volantes y vienen con mantillas, peinadas a la moda de la época, con un clavel rojo en cada sien. Lucía es rubia tostada, y Amparo, morenísima, de ojos profundos y movimientos rápidos.
Angustias:
Amparo:
Clavela:
Lucía: (Besa a Angustias)
Amparo:
Lucía:
Angustias:
Amparo:
Angustias: (Amparo coge un membrillo y lo muerde)
Lucía:
Amparo: (Le da un calofrío por to fuerte del ácido, y guiña)
Angustias:
Lucía:
Amparo: (Va corriendo y llama) ¡Mariana, sal pronto, hijita!
Lucía:
Angustias: Escena III La puerta se abre, y aparece Mariana, vestida de malva claro, con un peinado de bucles, peineta y una gran rosa roja detrás de la oreja. No tiene más que una sortija de diamantes en su mano si- niestra. Aparece preocupada, y da muestras, conforme avanza el diálogo, de vivísima inquietud. Al entrar Mariana en escena, las dos Muchachas corren a su encuentro.
Amparo:
Mariana:
Lucía:
Amparo: Lucía: ¡Y otro a mí!
Mariana: (A doña Angustias.) ¿Trajeron una carta?
Angustias: (Queda pensativa.)
Amparo: Mariana: (Sonriendo con amargura.) ¡Ya pasé los treinta!
Amparo: (Se sientan en un amplio sofá, una a cada lado. Doña Angustias recoge su libro y arregla la cómoda.)
Mariana:
Lucía:
Mariana:
Angustias:
Lucía: (Se va doña Angustias.) |
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