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La insignia
22 de mayo del 2004


Gaza: El primer bantustán


__Especial__
Palestina

Gennaro Carotenuto
Brecha. Uruguay, mayo del 2004.


Abandonar Gaza no es para el primer ministro israelí ni una retirada ni una derrota. Rechazado en referéndum por los militantes del Likud el plan de traslado de las pequeñas colonias de la Franja de Gaza, Ariel Sharon, el último "guerrero infinito" de Occidente, quiere demostrar que el suyo no era un paso atrás. Lo demuestra poniendo en marcha una de las más grandes ofensivas israelíes de los últimos años y un plan de demoliciones que priva de sus hogares al menos a 117 mil personas, casi todos ya refugiados que desde hace décadas vivían paupérrimamente en los campos de Rafah, en la frontera entre Gaza y Egipto.

A pesar de las condenas de la comunidad internacional y de la hipócrita preocupación de George W Bush -que mientras tanto bendice la alianza entre el fundamentalismo protestante (al cual pertenece) y el sionismo imperialista que le traerá montones de votos en noviembre-, Israel defiende su guerra privada. Según el ministro de Defensa, Shaul Mofaz, la ofensiva y las demoliciones están justificadas por la necesidad de cortar el flujo de armas entre Egipto y Rafah, el último pueblo palestino, con unos 150 mil habitantes, de los cuales el 80 por ciento son refugiados. Desde el inicio de la segunda Intifada, sólo en Rafah han sido asesinados por el ejército israelí al menos 220 civiles que seguramente no estaban involucrados en ningún combate, según fuentes del Centro Palestino para los Derechos Humanos.

El jefe del Estado Mayor de Tsahal, Moshé Yaalon, señaló que de los muertos del martes "al menos nueve ya estaban fichados como militantes, así que..." bien hecho. De la misma manera Yaalon no se interesa por el respeto de los demás civiles asesinados por tropas bajo su mando, incluidos dos niños abatidos por el ejército mientras intentaban salvar la ropa tendida al sol. Sin embargo, los crímenes más graves han sido cometidos el miércoles, cuando una manifestación pacífica de unas tres mil personas fue atacada con misiles disparados por tanques y helicópteros, dejando unos 12 muertos y 60 heridos, casi todos niños o jóvenes.

Tanto para Amnistía Internacional (AI) como para Yossi Sarid, del partido israelí Meretz, éstos son "crímenes de guerra". AI, junto a la paradójicamente más débil voz de la Unión Europea, pide la suspensión inmediata de las demoliciones de casas, 3 mil desde el inicio de la segunda Intifada y con el proyecto de que sean miles más antes del abandono de Gaza por los colonos, previsto para 2005. El Consejo de Seguridad de la ONU, con excepción de Estados Unidos, que se abstuvo, ha condenado tanto los asesinatos como las demoliciones.

UNA TRINCHERA O UN LAGO

En la frontera sur entre Gaza y Egipto la situación está completamente fuera de control. Gaza está cortada en tres partes. La parte norte, donde se ubica Ciudad de Gaza, relativamente más tranquila, la central, Kham Yunis, que ya es zona de operaciones y donde se cruzan el ejército israelí (que en un solo día en mayo de 2002 mató aquí a 23 palestinos), ayudas y prófugos, y Kham Yunis. Desde Kham Yunis es imposible ir hacia el sur.

La UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados, ha preparado 1.500 carpas en las afueras de Jam Yunis, la ciudad vecina de Rafah y donde sin embargo los prófugos no consiguen entrar. Es un escenario apocalíptico. Al menos hasta el martes 18 los tanques israelíes impedían a las ambulancias llevar a los heridos y hay testimonios de que el ejército disparó repetidamente contra las ambulancias.

El objetivo de Israel a corto plazo es la neutralización de los túneles a través de los cuales, así como en Irak, están entrando armas más modernas y de mejor factura. En los choques de la semana pasada, en los cuales murieron 11 soldados israelíes, por primera vez los milicianos palestinos usaron tanto rocket propelled grenades (RPG) como Katiushas, armas muy superiores a los misiles Kasam que hasta ahora habían filtrado en los territorios. También a corto plazo el gobierno de Sharon se propone continuar su ajuste de cuentas con la organización Hamas -en los últimos meses Israel asesinó a dos líderes de esta organización, Yasin y Rantisi-. El primer ministro palestino Abú Alá protestó ante Condoleezza Rice sosteniendo que el objetivo de Israel es la destrucción completa de la Franja. En un futuro muy próximo el objetivo de Israel será la creación de una larga trinchera en la frontera con Egipto, para la cual es necesario destruir al menos mil casas más. La idea es la construcción de una enorme valla y un lago artificial con agua de mar. La presión del agua impediría excavar túneles como esos desde los cuales, según las denuncias israelíes, entran en Gaza desde Egipto tanto armas como contrabando. Recursos económicos nunca faltan, ya que el fantasioso plan prevé la construcción de un nuevo puente internacional que por supuesto quedará bajo control israelí, como aduana entre la Franja y Egipto. Gaza sería así un enclave completamente aislado del resto del mundo, una suerte de reserva india cuya vida Israel piensa controlar siempre y sólo con la fuerza.

¿CUÁL PAZ AHORA?

A pesar de sus contradicciones internas, las acusaciones de corrupción y la desaprobación del abandono de las colonias en Gaza por parte de su propio partido, el plan de Sharon es clarísimo. Fortalecido por su superioridad bélica y el apoyo incondicional de la actual administración estadounidense (como de las futuras), con su plan de retirada unilateral de Gaza el primer ministro entierra todos los demás planes de paz. Ni la llamada Hoja de Ruta ni el plan de Ginebra, apoyado por fuerzas pacifistas de uno y otro lado, tienen futuro alguno. La sociedad palestina ha sido descabezada varias veces, tanto en sus líderes radicales como en los moderados, que fueron asesinados o desautorizados, como en el caso de Abú Mazen. Yasir Arafat sigue preso en su cuartel de Ramala, sitiado por Sharon, que si aún no lo asesinó -como amenaza continuamente- es sólo porque necesita a un líder palestino lo más débil posible. Como denuncian todas las asociaciones pacifistas israelíes y el propio partido Meretz, el canje Gaza por Cisjordania, que está detrás del plan de retirada unilateral aprobado sólo por Bush, es impracticable, a menos que se ponga en marcha una verdadera limpieza étnica, una suerte de "todo o nada".

El plan de retirada de Gaza barre décadas de derecho internacional, legalizando -por parte de la ley del más fuerte, Estados Unidos- los asentamientos ilegales de Judea y Samaria, los dos nombres hebraicos de la Cisjordania ocupada. Un triunfo político para el extremista Sharon, que logra legitimar incluso el muro. Un muro que no es sólo un símbolo sino, antes que nada, ocasión para el robo descarado de tierra y agua palestinas. El modelo de Gaza será replicado, ya es replicado, con el muro en Cisjordania. También allá los palestinos serán encerrados en bantustanes que recuerdan a la Sudáfrica racista: Ramala, Jenín-Nablús, Belén-Hebrón, sin contigüidad territorial. Mientras Israel goce del apoyo del imperio éste será el destino de los palestinos. Sin embargo, como expresa el dirigente palestino Mustafá Barghouti, la extrema codicia de Sharon y sus colonos, que torna imposible la opción hasta ahora considerada realista por las izquierdas de los dos bandos de dos estados para dos pueblos, vuelve a largo plazo otra vez plausible la solución de un solo Estado donde vivir todos en paz. Y el modelo es otra vez Sudáfrica. Si el apartheid fue derrotado bajo las continuas presiones internacionales, el nuevo apartheid también podría serlo en un mañana aún lejano. Es un sueño, pero estudiando los mapas y recorriendo las rutas de esta tierra, se puede entender que quizás los sueños están más al alcance que el realismo político.



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