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| 13 de marzo del 2004 |
Compañeros y compañeras que nos faltan
Madrid Sindical. España, marzo del 2004.
Comisiones Obreras de Madrid, que tantas veces ha tenido ya, a lo largo de su historia, que defender con su sangre el precio de la libertad, de la democracia, de la garantía de un estado de derecho, de la convivencia y la tolerancia, vuelve a pagar su tributo con la vida y el dolor físico y moral de sus afiliados y afiliadas.
Son varios los muertos y heridos que se cuentan entre nuestra afiliación. Son varios también los que se cuentan entre los familiares de nuestros afiliados. Son muchos, muchísimos, la gran mayoría, los que se cuentan entre los trabajadores y trabajadoras de Madrid. Compañeros y compañeras que nos faltan, que nos faltarán siempre, que nos han sido mutilados, dañados, que son nuestra carne y nuestra sangre porque quisieron serlo. Trabajadores y trabajadoras que creían que es posible avanzar pacífica y democráticamente hacia una sociedad mejor, más solidaria, más justa; una sociedad sin violencia y sin terror. Compañeros y compañeras, que hoy nos faltan, que se han manifestado muchas veces por las calles de Madrid contra el terrorismo, contra la guerra, a favor de derechos laborales y sociales, que han luchado con nosotros, por nosotros, en sus centros de trabajo, en esa lucha casi invisible, cotidiana, pero que es la que hace grande al sindicalismo de clase, la que hace grande a Comisiones Obreras. Comisiones Obreras de Madrid quiere dejar constancia de su dolor, de su cariño y apoyo a sus afiliados y afiliadas, a sus familias, y manifestar una vez más, su compromiso con la paz, la democracia y la convivencia. |
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