Una mañana de marzo
mientras el día comenzaba
su trajín cotidiano
fueron por ellos
En la mayor de las penumbras
un pequeño ejército de infames
empuñó su dedo asesino
Hombres mujeres y niños
cuya única arma
eran sus manos blancas
sus ojos transparentes
su corazón duro
Como todos los días
partieron a buscar el pan
sembrar los sueños
caminar la vida
Pero ese día
11 de marzo
fueron por ellos
Y los encontraron
como todos los días
con sus mochilas
sus libros
con sus carteras
sus viandas
con sus ojos madrugados
y sus pasos seguros
Los encontraron
y los hicieron estallar por el aire
El horror mostró su rostro más brutal
esa mañana de marzo
pero que nadie se equivoque
que nadie baile sobre esos huesos
y sobre estas lágrimas
la danza de la victoria
Detuvieron sus pasos
pero quedaron sus huellas
impresas con furia en nuestros pies
Hoy fueron por ellos
pero este arrebato siniestro
no nos impondrá miedo
nuestra memoria se volverá más dura
nuestro grito más fuerte y unido
la única resistencia posible
para que mañana no vengan por nosotros