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| 11 de junio del 2004 |
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EEUU en guerra La oportunidad perdida del Consejo de Seguridad
La Insignia*. España, junio del 2004.
Portavoces de la organización mundial de derechos humanos Amnistía Internacional han expresado su satisfacción porque la resolución que acaba de adoptar por unanimidad el Consejo de Seguridad sobre el traspaso de poder en Irak incluye un compromiso de todas las fuerzas en el país de actuar con arreglo al derecho internacional, incluidas sus obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional humanitario.
Sin embargo, la organización ha expresado al mismo tiempo su gran preocupación porque el Consejo de Seguridad ha perdido una oportunidad crucial para dejar claras las obligaciones específicas de la fuerza multinacional y las autoridades iraquíes, conforme a las normas internacionales de derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Aunque la mayoría de los miembros del Consejo de Seguridad respaldaron desde el inicio de las negociaciones una propuesta de Brasil, Chile y España de hacer constar estas obligaciones internacionales en términos inequívocos e incluirlas en la parte dispositiva de la resolución, sus redactores -Estados Unidos y el Reino Unido- no lo han hecho así. Según sus portavoces, Amnistía Internacional pide a todas las partes, especialmente a la fuerza multinacional, que dejen claro que cumplirán plenamente todas sus obligaciones contraídas en virtud del derecho internacional, incluido el pleno respeto de todos los derechos humanos que Irak está obligado a hacer cumplir con arreglo a los tratados de derechos humanos de los que es parte. "Resulta irónico que países que han justificado su intervención en Irak con los derechos humanos, no hayan dado a estos derechos su debido lugar en la resolución ni reconozcan sus propias obligaciones vinculantes conforme a las normas internacionales de derechos humanos y el derecho internacional humanitario", ha declarado Yvonne Terlingen, representante de Amnistía Internacional ante las Naciones Unidas. La falta de claridad sobre las responsabilidades legales preocupa especialmente a Amnistía Internacional, puesto que una carta del secretario de Estado Colin Powell, anexa a la resolución, concede amplios poderes a la fuerza multinacional para actuar en Irak "incluso mediante la prevención y la disuasión del terrorismo" y confiere a la fuerza multinacional facultades de "internación, cuando sea necesaria por razones imperativas de seguridad". El internamiento es una medida prevista en el Convenio IV de Ginebra, en el que se especifican las facultades de las potencias ocupantes. Sin embargo, ni la resolución ni la carta del secretario de Estado estadounidense aclaran el fundamento jurídico de dicho internamiento ni las normas internacionales o nacionales que ha de respetar la fuerza multinacional en virtud de los amplios poderes que les confiere la resolución para "tomar todas las medidas que sean necesarias para contribuir al mantenimiento de la seguridad y la estabilidad" en Irak. La resolución -añade Amnistía Internacional- tampoco especifica cómo rendirá cuentas la fuerza multinacional, o las empresas que trabajen para ella, por los abusos que cometan, un asunto de gran importancia dado que las fuerzas estadounidenses y británicas en Irak han torturado y maltratado a detenidos iraquíes, una de las varias cuestiones que Amnistía Internacional planteó en su carta abierta que dirigió a todos los miembros del Consejo de Seguridad el 2 de junio de 2004. Amnistía Internacional ha pedido también al Consejo de Seguridad y a todas las partes implicadas que aclaren de inmediato qué va a ocurrir con los miles de presos actualmente bajo custodia de las potencias ocupantes en Irak, asunto que Lakhdar Brahimi, asesor especial para Irak del secretario general, planteó el pasado 8 de junio en el Consejo de Seguridad. Amnistía Internacional ha subrayado que el Consejo de Seguridad, que autorizó la presencia de la fuerza multinacional en Irak, tiene una responsabilidad especial sobre la seguridad de los presos, y ha instado a que se aclare inmediatamente su situación, y que se les faciliten todas las salvaguardias legales a las que tienen derecho en virtud de las normas de derechos humanos. La organización pide al Consejo de Seguridad que garantice que la ONU podrá cumplir todo su mandato de promover y proteger los derechos humanos en Irak, que incluye desempeñar una función especial de observación en relación con las prisiones y los centros de detención. Por último, los portavoces de la organización de derechos humanos han afirmado que Amnistía Internacional seguirá trabajando para garantizar que se abordan todas las cuestiones expuestas en su carta de 2 de junio al Consejo de Seguridad. La organización confía en trabajar con las nuevas autoridades iraquíes y la fuerza multinacional a fin de asegurar que se respetan plenamente el derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos en Irak.
(*) Miembro de la redacción de |
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