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La insignia
13 de junio del 2004


Otra mirada a la UNCTAD XI en Brasil

Querida, te escribo desde una conferencia internacional


__Especial__
UNCTAD XI
Eduardo Gudynas
Integración Sur / D3E. Brasil, junio del 2004.


Centro de Convenciones Anhembí, San Pablo (Brasil).

Querida María:

UNCTAD

Aquí te escribe tu marido desde la conferencia de la UNCTAD en Sao Paulo, Brasil. Llegamos sin problemas hace un par de días pero recién hoy logro conectarme por internet para escribirte.

¿Recuerdas la conferencia de la Organización Mundial de Comercio en Cancún. En aquel entonces, mientras los delegados explicaban el fracaso del encuentro, los empleados mexicanos desarmaban los equipos y oficinas; las delegaciones gubernamentales se cruzaban con los obreros que cargaban en los camiones los equipos de oficina.

Aquí es al revés. Estamos en el segundo día de reuniones de los gobiernos y todavía se está trabajando. Ayer Rubens Ricupero ofrecía una conferencia mientras se oía los golpes de los martillos y gritos de los obreros, y alguno que otro cantando samba.

Pero estamos todos bien, y paso a contarte con más detalle lo que sucede aquí. Pero además aprovecho para que te comuniques con Nicolás y le re-envíes este mensaje. El "Nico" más de una vez habla de la supuesta "maravillosa" vida que se dan los delegados de las ONG en estos eventos internacionales. Me parece que sería muy bueno que nuestro amigo viera lo que sucede aquí, no sólo el trabajo y el esfuerzo que nos consume todo esto, sino que también desmistifique la supuesta eficiencia y orden en estos eventos de los gobiernos.

El día de hoy algunas cosas mejoraron. Solo perdimos media hora en intentar entrar el centro de convenciones; la policía cerró avenidas distintas a las que estaban clausuradas ayer. La policía nos indicó que debíamos encaminarnos a la entrada No 4, lo que implicó salir a la autopista, dar una enorme vuelta, volver a cruzar el río Tieté, e intentar ingresar nuevamente al centro de convenciones de Anhembí. Por suerte tenemos a Gabriela, una paulista que conduce el auto, y entonces ella, que conoce el humor paulista, se detuvo en la entrada No 7, y tal como esperaba el acceso estaba realmente allí.

En el día de ayer la conversación con la policía fue más entretenida. Nos detuvieron en las afueras del predio, y le explicábamos que debíamos entrar para registrarnos y retirar las credenciales. Pero la policía no nos dejaba ingresar sin credenciales. Entonces yo les respondía en "portuñol" que la única manera de conseguir esos pases era entrando; lo que a mí me resultaba de una lógica contundente fue indiferente para la policía, la que amablemente nos repetía que no nos dejarían pasar y que no tenían más informaciones. Ese día dimos dos largos paseos por las autopistas, que nos tomaron casi una hora más, hasta dar con la entrada correcta que, como tú ya sabes sucede en mis viajes, era la última que nos quedaba por verificar.

Obtuvimos las credenciales después de una constructiva discusión con uno de los supervisores encargados de la prensa. A su juicio las ONG no podrían ingresar como medios de información porque no venden sus productos, y nos explicaba que ellos aceptan empresas privadas periodísticas porque son más serias y no tienen otros intereses. Llegado ese momento uno no sabe si responder, callarse la boca o llorar.

Hoy domingo en la tarde todo parece una obra en construcción. La sala de prensa y el centro de las ONG están en un enorme galpón. Casi nada funciona; hay 300 computadoras pero solo unas pocas están operativas, y todavía menos tienen acceso a internet. Los periodistas llegan, intentan conectarse, resoplan, se quejan y al final se terminan yendo a un cibercafé. Eso explica que demorara tanto en escribirte, y te pido que me perdones. Pero estos problemas se convierten en un dolor de cabeza en nuestro trabajo, ya que la comunicación es una parte clave para la red de organizaciones sociales que hacen el seguimiento de estos procesos.

UNCTAD
Dos obreros preparan las oficinas de EEUU en la UNCTAD

Algunos compañeros y campañeras están sufriendo bastante. Los baños más cercanos están a más de 500 metros de nuestros lugares de trabajo. La incipiente campaña "Baños YA!" logró que colocaran unas cabinas con baños químicos en las afueras de estos galpones. En realidad esos sanitarios son para los obreros que todavía están armando los stands, pero te confieso que disfruto ver a los delegados de muchos países y agencias de Naciones Unidas, con sus costosos trajes, ir a esas pequeñas cabinas y sentir directamente las condiciones bajo las cuales trabaja el proletariado local. Será un buen aprendizaje para sus debates, y cuando hablen de pobreza en sus discursos talvez algunos más entiendan realmente de qué se trata.

Podemos ir de un edificio a otro por medio de un enorme túnel techado, donde nos cruzamos con carritos que transportan plantas, personas instalando cables en los techos, y guardias de seguridad que nada pueden controlar.

El Grupo de los 77 está reunido mientras a unos metros todavía se siguen instalando las oficinas que usarán las delegaciones. Los obreros siguen martillando, pintando los stands, ubicando escritorios y exhibiciones. El Foro de la Sociedad Civil se inició, y sin duda es un paso positivo que la UNCTAD lo cobijara y alentara. Pero se cae en una paradoja porque los delegados tienen tantas dificultades en llegar al predio que las discusiones sufren de un enorme atraso; además el lugar está alejado, con mala infraestructura, y para colmo de males hace tanto frío en el predio que muchos están tiritando. Poco pudieron hacer algo ya que la cafetería tampoco estaba funcionando.

Hoy por la tarde tuvo lugar la conferencia sobre economía en América Latina. Unas cuantas personas estaban en el salón de reuniones, pero los organizadores locales las hicieron salir. Una joven brasileña, encargada local de ese evento, nos dijo que la prensa y las ONG no podían entrar; dos minutos después enfrentó una discusión con altos funcionarios de la UNCTAD que la obligaron a dejar entrar a la prensa y las ONG, y allá vamos todos nosotros una vez más de vuelta al recinto.

Entonces, no sé como decirte, pero todo esto por momentos está muy desorganizado. Aquellos que creen que estos encuentros gubernamentales transcurren con ordenados debates y complicados debates económicos están equivocados. Por momentos todo es muy desordenado, se repiten los mismos discursos, y se cae en más de una confusión. Es que aquí hay gente que puede darse el lujo de perder tiempo, pero te aseguro que la comisión de fomento de nuestro barrio más de una vez supera en eficiencia a estos encuentros globales. Es que la gente del barrio no puede perder el tiempo.

Bueno querida te tengo que dejar. Ahora hay más computadoras funcionando, y por fin podremos preparar nuestros reportes.

Un beso,
Eduardo Gudynas



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