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La insignia
23 de julio del 2004


EEUU en guerra

Irak: Las mentiras de la soberanía


__EEUU en guerra__
2001-2002 2003 2004
Alberto Arce
La Insignia. España, julio del 2004.



La transferencia de soberanía en Irak ha tenido que hacerse en secreto para evitar que lo que debía constituir un motivo de alegría se convirtiera en un nuevo baño de sangre. Irak es desde el 28 de junio un país "soberano". O lo que es lo mismo, si nos creemos la versión del gobierno estadounidense, el poder reside en su pueblo y a través de un procedimiento formal los ciudadanos se dotan de representantes que ejercen el gobierno del país. Nada más lejos de la realidad. El poder sigue residiendo en la embajada de EEUU (¿qué van a hacer si no 3000 funcionarios en ese edificio? ¿qué van a hacer los cientos de asesores estadounidense que están estratégicamente situados en todos los Ministerios del gobierno iraquí?). El actual gobierno iraquí pasará probablemente a la historia como el de los colaboracionistas. Y el nombre de Iyad Alaui, primer ministro iraquí se recordará con el mismo escarnio que el nombre del Mariscal Petain, cubiertos ambos de vergüenza frente a la lucha y el heroísmo de los resistentes que les combatieron.

No obstante, y pese que a que las fuerzas de la coalición ya no son legalmente "ocupantes" sino invitados, los más de 150.000 soldados extranjeros que continuan (y continuarán en el país pese a la teórica (y retórica) capacidad del gobierno iraquí para pedirles que se vayan, los peligros que el país corre son los mismos ahora que hace un año: desintegración territorial, colapso humanitario, estallido de una guerra civil.

Una transferencia de soberanía que no implica el fin de la ocupación militar de Irak y que será gestionada en conjunto por un gobierno títere y el ejercito estadounidense no sirve más que para evidenciar el patetismo de la retirada en falso de la Administración Provisional dirigida por el Procónsul Paul Bremer. Una transferencia de soberanía sin que hayan tenido lugar elecciones libres en el país y que no supondrá en la práctica más que la sustitución de Bremer por John Negroponte, diplomático de pasado oscuro y antidemocrático donde los haya, como auténtico hombre fuerte del país no podrá más que ilustrarnos de modo aún más gráfico que hasta el momento sobre el fracaso de la estrategia de EEUU en Irak.

El gobierno provisional iraquí es víctima del mismo odio que los ocupantes estadounidenses y su coalición de aliados por parte de los clérigos chiítas y sunnitas que lideran la resistencia. Ninguna de las leyes aprobadas desde el fin de la guerra hasta el momento podrá ser derogadas por este gobierno de maniquíes cuyas mayores posibilidades de eco mediático internacional pasan lamentablemente por fallecer víctimas de un atentado. Y cuando se menciona que el ex presidente Sadam Husein pasará a ser custodiado legalmente por el gobierno iraquí pero físicamente por tropas estadounidenses se está faltando a nuestra inteligencia ya que en realidad no se trata más que de una artimaña para prolongar una detención que sirve para salvarle por el momento de ser presentado ante el pelotón de ejecución que sus compatriotas le tienen preparado desde hace tiempo. ¿Seguirán protegiéndole los norteamericanos a la espera de poder arrancarle una confesión sobre sus supuestos vínculos con Al Qaeda o los almacenes de armas de destrucción masiva que, de aparecer le salvarían a George Bush Jr. Su aparentemente cada más difícil reelección presidencial?

¿Qué transferencia de soberanía es esta? ¿Por qué se maquilla la realidad y se pervierte el lenguaje de una manera tan evidente? ¿Cuánto tiempo más vamos a seguir viviendo en un mundo ordenado según los parámetros de la imaginación de un grupo en franco retroceso como parecen ser los neoconservadores de la administración Bush?

El poder, entendido como la interacción de estrategias de libertad, necesita de actores que, si no en igualdad de condiciones, estén al menos capacitados para interactuar e influirse mutuamente a través de las tecnologías de gobierno. El "unilateralismo hegemónico armado" actual no permite que ni las instituciones ni las reglas de la comunidad internacional moderen el comportamiento de los EE.UU. El poder del que actualmente gozan los Estados Unidos puede tender a convertirse a medio plazo en dominación, a medida que los apoyos con los que cuentan son cada vez menores o están continuamente condicionados por la necesidad de contrapartidas económicas y estratégicas hacia sus aliados de cada momento. A medida que esta red de alianzas temporales se complica, las tecnologías de gobierno (léase participación en instituciones o sujeción a normas universales) se hacen cada vez más necesarias. Y ningún dato ayuda a pensar que los gobernantes estadounidenses realicen esta misma lectura pese a la anunciada transferencia de soberanía para Irak o la aprobación de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que pretende dar cobertura a la continuidad de la invasión de Irak.

El planeta necesita que algo o alguien frene inmediatamente a la administración Bush antes de que su comportamiento generalice, extienda e instale definitivamente una situación de inseguridad estructural a lo largo del planeta. Lamento pensar así, pero cada día estoy más convencido de que no es otro su objetivo: Militarización y control del planeta como vía de expansión para mantener el incremento constante de los beneficios de su complejo militar industrial. Suena conspirativo, suena a propaganda antiestadounidense, es cierto. Pero cada vez más parece a la verdad.



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