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| 3 de julio del 2004 |
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EEUU en guerra Irak y el recurso del circo
La Insignia*. Guatemala, julio del 2004.
Durante la semana que termina, el mundo asistió a dos simpáticas puestas en escena. De pronto, el lunes, Estados Unidos montó un apresurado traspaso de la "soberanía" a "los iraquíes", en secreto. Bueno, un secreto al que accedieron los corresponsales de las agencia de siempre, a quienes se convocó a una rueda de prensa para de pronto escoltarlos al lugar en donde un puñado de burócratas se dieron abrazos y se dejaron fotografiar sonrientes. Paul Bremer, el procónsul de Irak, entregó, en nombre de las fuerzas de ocupación, la "soberanía" a otro agente de la CIA, Iyad Allawi, que ahora ostenta el título de primer ministro y, acto seguido, huyó al aeropuerto para abordar un avión rumbo al hogar.
El miedo a que una ceremonia formal de este simulacro desatara una ola de ataques de la resistencia iraquí y de los entrometidos criminales de Al Qaeda, determinó la huida de Bremer y la farsa del traspaso de un agente de espionaje a otro, en secreto y bajo las más cerradas medidas de seguridad. Los jefes de campaña de Bush no podían permitir que la resistencia iraquí empañara sus esfuerzos por reelegir al testaferro de los halcones hiperderechistas que tomaron fraudulentamente la Casa Blanca hace cuatro años. Por eso, prefirieron el recurso del circo, de la carnavalesca puesta en escena, y he ahí que, desde el lunes pasado, Irak ya es soberano. Uf. Sin duda, en las próximas semanas asistiremos a la implantación del estado de sitio (coordinado por el nuevo embajador, John Negroponte y sus 3 mil funcionarios) y al discreto despliegue de acciones punitivas por parte de los 160 mil soldados de las tropas de la "coalición" que permanecen en Irak "a petición" de Allawi, y a cuya ocupación se debe que (ahora y no en tiempos de Sadam) Al Qaeda opere en ese país muy a pesar de los deseos de la mayoría del pueblo y de la resistencia iraquíes. La segunda puesta en escena ocurrió el jueves, cuando un Sadam Husein desafiante apareció (en dónde sino) en CNN, en un video "autorizado por el ejército de EEUU", siendo acusado por un juez -que siempre estuvo de espaldas a las cámaras- de los conocidos crímenes que cometió, en un tribunal al parecer encabezado por Salem Chalabi, pariente de Ahmed Chalabi, conocido agente del Pentágono que por lo pronto dominan Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y demás amigos de la secta ultraderechista que inventó la "guerra preventiva" para apoderarse del petróleo iraquí, dejó que ocurriera el criminal atentado del 11-9 (en el que Irak no participó) y ordenó las torturas de Abu Grahib. En un alucinante juego de espejos, Sadam dijo que el criminal no era él sino George W. Bush. El juicio a Sadam no tendrá lugar todavía, pero su imagen debía ser mostrada al mundo como parte del espectáculo mediático de apoyo a la campaña de reelección de un Bush maltrecho por la creciente derrota militar en Irak, cuyos veteranos de guerra, según el New York Times del mismo jueves, padecen síntomas de estrés postraumático en proporción de uno por cada seis. El recién estrenado primer ministro iraquí, Iyad Allawi, se enfrenta ahora con la tarea de gobernar apoyado en una fuerza militar de ocupación a la que su pueblo exige el inmediato retiro, y con un enclave de compañías estadounidenses (y su respectivo enjambre de contratistas) hinchándose de dinero con el negocio de la reconstrucción de lo que las tropas destruyeron. Entre estas empresas destaca Halliburton, de la que es accionista el vicepresidente Cheney. Allawi podría apoyarse en la resistencia popular para combatir las acciones de Al Qaeda y erradicar el terrorismo que llegó gracias a la ocupación, pero para hacer eso necesitaría exigir el retiro de ésta y prescindir de la tutela del embajador Negroponte. La alternativa (más probable) es que no lo haga y que la resistencia y Al Qaeda sigan coincidiendo en sus acciones, complicando más la sangrienta situación creada por el proyecto de dominación mundial del fundamentalismo cristiano-sionista washingtoniano, que ahora echa mano del recurso del circo a fin de reelegir a su alegre y despreocupado comediante estrella. También publicado en Siglo Veintiuno (Guatemala). |
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