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| 24 de julio del 2004 |
¿Será un pájaro? ¿Será un avión?
Carlos D. Pérez
Se puede hablar de Internet en general como cueva de pedófilos, como carnaval de "spam", como fuente inagotable de información confiable o de información basura, etcétera. Pero no se puede omitir que en ella coexisten grupos humanos que asumen compromisos solidarios, que se involucran en cuestiones que el resto de los mortales tiende a considerar ajenas, y que estas redes tienen nombre.
Uno.El día previo a las elecciones generales celebradas en España la gente se lanzó a las calles a repudiar la coartada falaz con la que el Partido Popular quiso tapar una verdad tan incómoda como contundente: en pocas horas se organizaron manifestaciones multitudinarias en todo el país, convocadas espontáneamente a través de Internet. Dos. A fin de evitar un escrache en cada puerto, la marina chilena se ve obligada a publicar con muy poca antelación la ruta de navegación de su buque escuela. Ocurre que el buque ha sido utilizado como centro clandestino de detención durante la dictadura de Pinochet, y la gente a través de Internet se organiza y coordina para que esto no pase inadvertido. Tres. La joven argentina Clara Petrakos busca a su hermana, nacida en el Pozo de Banfield en abril de 1977. Con buen criterio piensa que así como ella se reconoce en las facciones de sus padres, su hermana también puede hacerlo; de manera que hace un llamado directo y preciso, dirigido a ella, donde le ofrece el reconocimiento en la foto de los tres y un espacio simbólico para ubicar los rasgos comunes en los propios, reconstruyendo así los lazos de la verdadera identidad. Estas fotos recorren caminos de esperanza a través de Internet. Y MÁS, MUCHÍSIMO MÁS ... pero con esto basta para preguntarnos cómo puede ser que Internet por sí sola ofrezca estas posibilidades, siendo también una monumental área de comercio, un hormiguero de spam, de información fiable y descartable, una cueva de pedófilos, un reino de la tontería, una biblioteca inacabable. Será porque al hablar de Internet estamos mal definiendo el trabajo creciente y dinámico de redes solidarias que se entretejen y se complementan en la construcción de una comunidad internacional activa, autogestionaria, que se reconoce fuente y vehículo de información, que no espera que los medios tradicionales traten los temas que les interesan de la manera en que quieren. Que encontraron valor en el intercambio de experiencias, inquietudes, en el reconocimiento de problemas e intereses comunes sin que tercien distancias sociales, geográficas, culturales. Entonces es errado, y muchas veces mal intencionado, ser omisos en la identificación de estas redes, llamándolas bajo el nombre genérico Internet cuando parten de esfuerzos colectivos, en general voluntarios, como si no tuviesen nombre (que sí los tienen), y al mismo tiempo ser muy precisos cuando nos referimos a medios, personalidades u organizaciones "reconocidas" (lo que de por sí está bien). Pero, ¿por qué esa diferencia? ¿De qué modo se establece? La lista de distribución PCS -Política Cono Sur- por cuatro años ha impulsado el escrache puerto a puerto de la embarcación chilena La Esmeralda (usada como centro de detención y torturas durante la dictadura de Augusto Pinochet), sin más recursos que la coordinación y la actitud militante de sus miembros. Siempre se habló de Internet, hasta que en el último año Amnistía Internacional se sumó a la campaña. Ahora sí es citada, pero lo es como campaña de Amnistía... En realidad en parte lo es, pero, ¿por qué ese "efecto niebla" para referirnos al motor histórico de esta acción, al que da verdadero impulso y que, además, supo "integrar" el aporte innegable de Amnistía? Existe un tejido comunitario dinámico, en constante expansión, difícil de describir; dentro de él existen redes, medios, organizaciones, grupos e individuos, todos con nombre, todos con referencia. No existe ninguna razón para hundir estos esfuerzos bajo el rótulo genérico de Internet. INTERNET "MA NON TROPPO" Este tejido comunitario es anterior a la aparición de Internet, y de ahí que no haya motivo para que tome su nombre. La trama solidaria abre caminos a través de grupos de base, publicaciones alternativas, e incluso de espacios abiertos ligados a medios tradicionales; torna en voz y accede a los sectores más humildes y aislados, gracias al aporte inestimable de las radios comunitarias. Aun girando sobre Internet, una iniciativa solidaria cobra sentido cuando se asienta y difunde a través de estos medios y la participación activa de cada receptor. En el ciclo de vida de una acción solidaria, Internet se ubica "como medio" en el medio, nunca en las puntas; no es origen ni fin, sólo un vehículo con una potencia innegable. El beneficio que supuso la aparición de esta herramienta consiste en un crecimiento inusitado de este tejido solidario, donde gran parte de nosotros, como individuos o dentro de determinados colectivos, podemos sumarnos a esta trama de manera medianamente accesible. Esto es innegable, pero no ilustra la totalidad de la trama, por lo tanto no corresponde llamarlo Internet. PARECE "INNOMBRABLE" PERO NO LO ES Quizás pensemos que definir la totalidad y diversidad de una red solidaria es una tarea comparable a encontrar el modo de calzarle las medias a un gigante, y de ahí provenga la simplificación, involuntaria o voluntaria. En realidad no resulta tan complicado. En una red solidaria "siempre" se citan las fuentes de origen y de difusión, por consideración a quienes han dado respuesta sensible a un llamado o compartido información, por seguridad y para fijar coordenadas de una cadena que viene creciendo, que se va enriqueciendo y potenciando. Por ejemplo, la búsqueda de Clara Petrakos en la red tiene referencias muy específicas: en el sitio de la Apdh La Plata y Nuncamás.org (que documentan el caso y reproducen su testimonio en los "juicios por la verdad"), en Comcosur (de donde fue tomado por la revista Koeyu, las agencias alai, PiensaChile, mas Bolivia y REDH), en los archivos de Página 12, en el sitio de la Asociación de ex Detenidos Desaparecidos, en La Insignia que socializa el artículo de Ivonne Trías en BRECHA (28-V-04), etcétera. Cada una de esas referencias se articula en un sistema solidario. Las campañas van tomando distinto impulso según qué red las tome, pero el crecimiento siempre es continuo y el espectro de búsqueda se abre a medida que redes de distinto perfil -político, académico, periodístico, de derechos humanos- las incorporan. Algo bastante más concreto que un limbo, distinto de Internet, y alejado de la generación espontánea. Se trata de grupos humanos que asumen compromisos solidarios, que se involucran en cuestiones que el resto de los mortales tienden a considerar ajenas, que comparten preocupaciones, y modos de ver y actuar sobre la realidad. No se trata de copyright. Un sistema que busca alternativas para no caer bajo su propio peso. Gran parte de las redes que se gestionan a través de Internet han surgido de emprendimientos voluntarios a partir de sucesos que generaron conmoción pública, como la lucha por la extradición de Pinochet, al cabo de los cuales determinados colectivos fueron delineando su perfil y permanecieron activos, abocándose a otras causas. Pero todavía no se ha logrado resolver el problema que supone el crecimiento de estas redes. En esta etapa resulta necesario dar un salto tecnológico para poder llegar a los miles de usuarios que se han sumado al sistema. Un salto que implica trascender la etapa voluntarista, dado que existe la tecnología pero no los medios económicos para llegar a ella. Una salida que aún no han hallado: -REDH, la Red Solidaria por los Derechos Humanos, superó los 26 mil suscriptores. Se inició con seis envíos diarios; hoy, distribuir un solo mensaje a su nómina de adherentes lleva tres días. Hace dos años suspendió los envíos, en ese lapso el único masivo fue el llamado de Clara Petrakos. -El sitio de La Insignia ha sextuplicado los accesos saturando los servidores. Con tiempo lanzaron una campaña por fondos que no tuvo el éxito esperado; como no pudieron ampliar, optaron por borrar archivos. La Insignia es base de datos y referencia de artículos de redes que nunca accedieron a un sitio web organizado. Como dicen ellos: "Es como si una biblioteca incendiara algunas de sus salas para hacer espacio y recibir nuevos libros". -AlSurdelSur, con un directorio de más de 6 mil juristas que abonan a la construcción teórica y práctica del concepto de justicia universal, ya no sale. -Vecinet, en Uruguay, ha pedido apoyo a sus suscriptores para dar continuidad a sus envíos. -Argenpress superó los 30 mil suscriptores; para solventar el necesario salto tecnológico ha hecho un acuerdo de publicidad con Google y Netfilia. -Nuncamás es el sitio más consultado sobre información referida a terrorismo de Estado en Argentina; también el menos citado. Jamás recibió apoyo. Comenzó como un proyecto para digitalizar los archivos de la Conadep que no tuvo acogida oficial, pese a tratarse de un ofrecimiento voluntario sin más costos que los de una mínima infraestructura. Hoy continúa activo gracias al esfuerzo voluntario de sus creadores. La lista sigue... Para acceder a financiación hay que asumir una figura legal, que para este tipo de organizaciones no está prevista. Las alternativas suponen un costo que no se puede afrontar, y llevan a ajustarse a una figura que no se verifica en la realidad. No aceptar financiación externa que implique condicionamientos ni levantar la gratuidad de la suscripción, hacen a la coherencia del sistema, por tanto son opciones fuera de discusión. Por características de constitución, el pedido de apoyo voluntario no ha dado resultado. Al mismo tiempo se habla demasiado de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), pero nada parecido a eso se ve por aquí, salvo el viento fresco y revitalizador que entra por Indymedia. Paradójicamente, el momento en que estas redes solidarias han alcanzado su mayor éxito coincide con el punto en que Internet se ve como una gran barrera, que sólo se franquea con recursos con los que no contamos. Mientras encontramos una solución a este problema, el hecho de hablar elíptica o genéricamente de estas redes -condenándolas al anonimato- favorece esta caída libre. Las cosas por su nombre. |
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