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La insignia
7 de diciembre del 2004


Características y diferencias clave

Las primeras migraciones y la reciente ola emigratoria (I)


David Villamar
Plan Migración, Comunicación y Desarrollo
Cartillas sobre la emigración (*)
Edición en Internet: La Insignia. Ecuador, diciembre del 2004.


«Primero, la América es ingobernable para nosotros; segundo, el que sirve a una revolución ara en el mar; tercero, la única cosa que puede hacerse en América es emigrar; cuarto, este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos colores y razas; quinto, devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; sexto, si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último periodo de la América.»
-Simón Bolívar. Obras completas-

Se ha podido constatar que las dos etapas migratorias obedecieron a factores esencialmente diferentes. Y aunque en ambas han estado presentes aspectos económicos, psico-sociales, culturales y emocionales, éstos tuvieron, en cada caso, características y dimensiones distintas, como distinta fue la reacción social. Así pues, el análisis de las diferencias que existen entre ambos procesos permitirá comprender el paso de un proceso al otro, y constatar cómo la emigración cobra una importancia clave para la economía ecuatoriana.


I. Sobre las diferencias cuantitativas entre ambas etapas migratorias

A. Cantidad

Según se ha analizado, el principal destino del primer flujo migratorio fueron los EE.UU., mientras que para el reciente fenómeno emigratorio, los Estados Unidos habrían quedado relegados al segundo lugar, siendo el primero ocupado por España. Por esta razón, para examinar el número de emigrantes de la primera etapa migratoria, se tomará como aproximación, exclusivamente las estadísticas sobre ecuatorianos en Estados Unidos hasta antes de la aceleración del flujo. En cambio, para estimar la cantidad de ecuatorianos expulsados en la reciente etapa migratoria, se partirá de las cifras de ecuatorianos en España registradas en los últimos años, agregando a éstas últimas, los incrementos recientes registrados tanto en EE.UU. como en algunos países de la Unión Europea, Italia en particular.

En el censo poblacional realizado en los Estados Unidos en el 2000, se encontró que el número de ecuatorianos que residen en dicho país, aumentó de 191.198 en 1990 a 260.599 en el 2000 (Censo de los Estados Unidos 2000). Por supuesto, esta cifra subestima significativamente la cantidad real de inmigrantes ecuatorianos. Esto se debe en parte, a que un segmento importante de los ecuatorianos que viven en Estados Unidos lo hace sin la debida documetación legal (es decir que son residentes irregulares). Los inmigrantes irregulares no son contados en el censo, pues viven en residencias de familias ampliadas y siempre cambiantes. Éstos evitan ser censados por temor de que revelando cuántas personas viven en un hogar, pongan en peligro su situación. Por tales razones, las cifras oficiales son considerablemente inferiores a las reales. Además, muchos ecuatorianos viven entre Estados Unidos y Ecuador, dividiendo su tiempo entre los dos países. Pero la principal forma en que se subestimó el número de ecuatorianos (y de otras nacionalidades latinoamericanas), se debió a la utilización, por parte del Census Bureau, de un método inadecuado para contabilizar las poblaciones Hispano-Latinas. El Censo del 2000 preguntó si el encuestado era español-hispano-latino, y de serlo, se incluyó un listado de nacionalidades entre las que constaban: mexicano; mexicano-americano; chicano; puertorriqueño; cubano; y finalmente, otro español-hispano-latino, dando a este último grupo, opción de especificar en el formulario la nacionalidad a la que pertenezca. Sin embargo, a nivel nacional, más de 6,2 millones de personas que se identificaron a sí mismas como otro español-hispano-latino, no escribieron su origen nacional (1). Como puede verse, los ecuatorianos fueron subcontabilizados de dos grandes maneras: los irregulares, al evitar el censo; y los censados, al no especificar su nacionalidad.

Por tales razones, y con el fin de obtener resultados más reales sobre el número de ecuatorianos residentes en EE.UU, se debe realizar ajustes en las cifras oficiales del censo. En el cuadro 1 se puede observar dos estimaciones distintas: las del Centro Lewis Mumford para Investigaciones Comparativas Urbanas y Regionales; y aquéllas correspondientes a cifras (oficiales o no) manejadas en Ecuador. El ajuste realizado por el Centro Mumford registra un incremento de población ecuatoriana de un 53,7%, que eleva el número de ecuatorianos a 396.400 personas (en comparación con 260.599 contabilizadas en el censo), convirtiendo a los ecuatorianos en el octavo grupo Hispano-Latino con mayor población residente en los Estados Unidos, y en el segundo grupo sudamericano más grande, detrás de Colombia. Evidentemente, estos resultados se obtienen bajo el supuesto de que aquellos ecuatorianos que evadieron el censo, junto con aquéllos que (habiendo sido censados) no especificaron su nacionalidad, equivalen al 53,7% de la cifra oficial -de ahí el incremento mencionado.

Por desgracia, no hay una manera precisa de calcular la población real, justamente porque los inmigrantes irregulares tratan de mantenerse invisibles ante el gobierno estadounidense.

El ajuste a realizar dependerá entonces de la estimación que se haga con respecto a la proporción de irregularidad de la población ecuatoriana en EE.UU. Ahora bien, no debe olvidarse que el ajuste de Mumford nace de sus investigaciones dentro de EE.UU. (donde justamente los irregulares tratan de ocultar su número), y que sus conocimientos acerca de la realidad ecuatoriana son limitados, o en todo caso, menos precisos de los que se tiene en Ecuador. Por lo tanto, es lógico concluir que su ajuste se basa más en expectativas estadísticas que en análisis socioeconómicos concretos, prueba de ello es que el mencionado incremento del 53,7% se aplicó indistintamente a todos los grupos hispano-latinos y no exclusivamente al colectivo ecuatoriano.

Por tales razones, en esta investigación se considera que el ajuste de Mumford subvalora aún el número de ecuatorianos residentes en Estados Unidos; y de hecho, la cifra de Mumford es considerablemente menor a los datos manejados en Ecuador. Las estimaciones nacionales sobre los ecuatorianos residentes en EE.UU. hacia el 2000 fluctúan entre los 750.000 a un millón de personas. Aunque existen diversas estimaciones, todas conceden un papel preponderante a la emigración irregular. Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores declaró en el "Primer Documento Oficial de Trabajo del Plan Nacional de Ecuatorianos en el Exterior" que la mayoría de ecuatorianos que salen del país lo hace de forma irregular.

Aunque las estimaciones menos conservadoras hablaban de 1 millón de ecuatorianos en EE.UU. hacia el 2000, se tomará como cifra prudente 700.000 personas hasta antes de la aceleración del flujo, tanto para evitar posibles exageraciones, como para no contabilizar a aquellos ecuatorianos que emigraron hacia EE.UU. durante el reciente fenómeno emigratorio. De acuerdo con estos ajustes, por cada ecuatoriano incluido en el censo, habría 2 no censados. Y dado el interés de los "irregulares" por mantenerse invisibles (léase no censados), esa cifra da una ligera idea sobre la relación existente entre el número de emigrantes "irregulares" y el de los regulares: de cada 3 ecuatorianos en EE.UU., 2 son irregulares y 1 es regular.

Con el deterioro de la economía nacional, la emigración hacia los Estados Unidos se mantuvo elevada. No obstante, hacia 1998 la orientación del flujo se trasladó desde el norte de América hacia el sur de Europa, concretamente, hacia España; aunque también Italia; y en menor medida, hacia otros países del viejo continente.

En el cuadro 2 puede apreciarse con claridad la aceleración del total estimado de ecuatorianos en España, así como el número de ecuatorianos regulares (es decir con permiso de trabajo y de residencia), aunque por carencia de estadísticas actualizadas, las cifras de 2003 son proyecciones. Al igual que en el caso estadounidense, existen diversas estimaciones, según la perspectiva que se tenga sobre el número de irregulares. Por ejemplo, el 23 de junio del 2003, el embajador español en Ecuador, Andrés Collado aseguró que al menos unos 300.000 ecuatorianos residen y trabajan en España.

En cambio, el economista español Jaime Atienza, quien sigue muy de cerca el proceso de inmigración de ecuatorianos en España, afirma que una cifra bastante realista del conjunto de inmigrantes ecuatorianos en España ascendería a 450.000 personas hacia finales del 2003, de los cuales unos 160.000 serían residentes regulares. Resulta muy interesante destacar que según estos datos, la relación entre regulares e irregulares para el caso español coincide con aquélla calculada para EE.UU.: de cada 3 ecuatorianos en España, 2 son irregulares y 1 es residente regular.

Esto ha convertido al colectivo ecuatoriano, que en 1998 ocupaba un discreto décimo puesto entre las comunidades extranjeras, en la segunda en importancia numérica, después de los marroquíes. En Italia, algunas estimaciones realizadas hablan de hasta 120.000 ecuatorianos, pero quizás una cifra realista podría bordear las 70 mil personas. Aunque con Italia existen menos lazos culturales que con España -comenzando por la diferencia en el idioma- este considerable flujo de ecuatorianos se explica en gran parte por el hecho de que la economía subterránea italiana es una de las más grandes del mundo. Esto facilita la inserción laboral de los ecuatorianos, sobre todo en actividades comerciales de tipo informal.

Además, habría agrupaciones de ecuatorianos en varios países de Europa como Francia, Portugal y Bélgica, que sumados formarían una cantidad considerable. Así por ejemplo, en Octubre del 2003 se realizó en Bruselas una manifestación de 6.000 ecuatorianos que clamaban por su regularización. Por último, debe decirse que la emigración de ecuatorianos hacia Estados Unidos se ha mantenido elevada a pesar del redoblamiento de los esfuerzos de control fronterizo implementados por las autoridades de ese país, luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Ahora bien, asumiendo que en esta nueva etapa migratoria el flujo hacia EE.UU. haya presentado un ritmo inferior al de España (lo cual no es necesariamente cierto) (2), bien podría hablarse actualmente de 1 millón de ecuatorianos en EE.UU., corroborando las cifras manejadas en Ecuador. Esto indicaría un incremento de entre 200.000 a 300.000 personas, correspondiente al nuevo proceso emigratorio.

Si se agregan las estimaciones mencionadas, preservando la misma premisa de prudencia que se mantuvo al estimar el flujo hacia EE.UU., se obtendrá una aproximación del número de ecuatorianos correspondientes al reciente fenómeno emigratorio. Así, tomando la cifra de 350.000 en España, más 70.000 en Italia, 40.000 en el resto de Europa, 200.000 en Estados Unidos, y unos 40.000 ecuatorianos establecidos recientemente en otros países de América Latina (sobre todo en Colombia) y el resto del mundo, suman un total de por lo menos 700.000 ecuatorianos expulsados en los últimos años. Esta cifra concuerda relativamente con los datos de la Dirección Nacional de Migración (ver cuadro 3).

Como puede verse, la Dirección Nacional de Migración (DNM) calcula un flujo de 634.246 ecuatorianos, apareciendo una diferencia de cerca de 65.000 personas con respecto a la estimación previa, que serían aquéllos que salieron clandestinamente del país, sin ser registrados como emigrantes por la DNM. Sin embargo, es de esperarse que el número real de emigrantes clandestinos (3) sea mucho mayor, puesto que importantes segmentos de los emigrantes viajan como polizones, ocultos dentro de barcos y camiones, sin ser detectados.

Recuérdese que para ambas etapas migratorias se utilizaron estimaciones "prudentes", que bien podrían estar subestimando la realidad. Es decir que en la primera etapa hubieron por lo menos 700.000 personas que emigraron (casi exclusivamente a EE.UU.), y en el reciente proceso habrían salido del país por lo menos 700.000 personas (4). Esto concuerda con las cifras difundidas por el Ministerio de Relaciones Exteriores en el "Primer Documento Oficial de Trabajo del Plan Nacional de Ecuatorianos en el Exterior", publicado en 2001, según el cual "el flujo migratorio hacia el exterior alcanzaría la cifra de un millón y medio de ecuatorianos ubicados en distintas partes del mundo, y especialmente en los Estados Unidos y en Europa". Asimismo, las estimaciones presentadas se ajustan con aquéllas realizadas de modo simultáneo, aunque completamente independiente por el economista Carlos Larrea, quien al referirse a "la masiva emigración internacional desde 1998", habla de "la salida del país de aproximadamente 700.000 personas". Estas coincidencias y similitudes con otros trabajos sugieren que el modo de estimación utilizado en esta investigación ha sido bastante apropiado y sus conclusiones, acertadas.

No obstante, debe tenerse en mente que, partiendo de estimaciones menos conservadoras (nótese que no se utilizó el término "exageradas"), el número de ecuatorianos que viven en el exterior podría superar fácilmente los 2 millones de personas. En otras palabras, ante las dificultades de medir con precisión el flujo emigratorio, la preocupación central en este subcapítulo ha sido establecer un intervalo que contenga a la totalidad de emigrantes ecuatorianos. Se puede entonces concluir que el número de ecuatorianos residentes en el exterior se encuentra entre 1,4 y 2,5 millones de personas. Pero por rigurosidad científica, y para poder probar (o rechazar) las hipótesis planteadas, durante este trabajo se utilizará la cifra de 1,4 millones de emigrantes. Además, con propósitos estadísticos, y de conformidad con las estimaciones realizadas, se asumirá que la mitad corresponde a la primera etapa, y la otra mitad, al reciente proceso emigratorio.



Notas

(1) Ver: Logan, J. "The New Latinos: Who they are, where they are". Lewis Mumford Center for Comparative Urban and Regional Research. University of Albany. 2001.
(2) No hay que olvidar que las redes de tráfico de personas han funcionado de manera sistemática por mucho más tiempo hacia EE.UU. que hacia España, por lo que a pesar de las cifras presentadas, la irregularidad en el primero muy bien podría superar la del segundo. Además, Ecuador ha mantenido redes familiares con los EE.UU. desde hace décadas.
(3) Es importante hacer una distinción entre emigrantes clandestinos e irregulares. Aunque los clandestinos son en su mayoría irregulares, hay muchos irregulares que no emigraron de forma clandestina. Por ejemplo, los que viajaron como turistas, pero no retornaron al país.
(4) La similitud en las cifras estimadas para ambas etapas migratorias obedece a una coincidencia. No implica que en ambas etapas migratorias salió el mismo número de personas, sino que partiendo de las cifras disponibles, y tratando de ser prudentes en el cálculo, las estimaciones resultaron similares.

(*) ILDIS
Más información: Migrantes en Línea

Plan Migración, Comunicación y Desarrollo
Coordinador en Ecuador: Mario Cadena
Coordinador en España: Paco Aperador
Elaboración: David Villamar
Comité de Coordinación:
Vicente Martínez, Gisela Dávila, Janete Ferreira, Luis Dávila, Luis Túpac-Yupanqui y Alberto Acosta.

Director del ILDIS-FES: Michael Langer
Edición, producción estadística y diagramación: Susana López Olivares
Coordinación de las cartillas: Alberto Acosta

Esta publicación contó con el auspicio de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) . Todas las publicaciones de la serie "Cartillas sobre Migración" están disponibles en: www.ildis.org.ec y www.migrantesenlinea.org



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