| Mapa del sitio | Portada | Redacción | Colabora | Enlaces | Buscador | Correo |
|
|
|
| 7 de diciembre del 2004 |
Rocío Silva Santisteban
De Mariposa Negra. Lima, Jaime Campodónico Editores, 1993.
El papel que he puesto sobre las ventanas ha quedado empañado
La humedad de su saliva sobre mis piernas, entre mis dedos Se guarda y en pequeñas cavidades, destroza Esto que a veces pretendo inventar. No, amor, no basta con lamer nuestros cuerpos, No basta con patearnos y gritar, jadear hasta pulverizarnos No, amor, No preguntes la hora después, no enciendas la luz, no hables, no pienses, no respires Quieto Deseo recorrer con mis sucias manos tu cuerpo inerte Y sentir que mis olores te poseen, se incrustan entre tus vellos Te deshacen. Mi habitación rojiza se abre como una niña y espera Pero este rojo tuyo no puede mezclarse ni sangrar, no puede Rebajar esta brecha de tormento entre tu espacio y el mío Tu saliva de nuevo sobre la palma de mi mano y tus ojos intentando No amor No basta con emitir gruñidos de animal en celo, No basta con destrozar mi ropa en jirones al aire, no basta Con inyectarnos veneno en este encuentro No amor, Cuando termino de escuchar la música que dejaste Cuando corto un pedazo de pan y lo mastico para engañar mi furia Cuando recorro con ojos lascivos la habitación en rojo Y constato tu presencia en el interior de otra Habitación vacía, cuando Enredo entre mis dedos el ansia y la distancia Sólo la imagen de tu sombra estirada sobre el papel fucsia permanece en mi silencio Y una mariposa negra, presagio de la muerte, me acompaña. |
|