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| 31 de agosto del 2004 |
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Ecuador Oportunidades y amenazas económicas de la emigración (V)
Susana López Olivares y David Villamar La Insignia*. Ecuador, abril del 2004.
- Aporte de la emigración para la reducción de la pobreza
En el año 2001, desde el Banco Interamericano de Desarrollo -BID se dijo que "el arma más eficaz para combatir la pobreza en América Latina no proviene de los gobiernos ni de la ayuda externa, sino de las remesas de los emigrantes". Para confirmar esta aseveración basta mirar la relación de las remesas con las inversiones sociales, tal como aparece en el cuadro 1. El monto de remesas es ampliamente superior a las inversiones sociales, además de que es recibido en forma directa por los estratos medios y bajos. Por otro lado, hay que anotar que la masiva salida de compatriotas aliviana de alguna manera la demanda de servicios sociales. Las remesas superan también y de largo a la llamada "ayuda al desarrollo", que en el año 2000 alcanzó los 602,9 millones de dólares en créditos reembolsables y 119,9 millones de dólares en créditos no reembolsables. Es curioso anotar, aunque sea para años diferentes, que el monto de la ayuda al desarrollo tiene un valor similar a las inversiones sociales, dicho de otra manera el Ecuador se endeuda en el exterior para financiar su inversión social (11). El efecto de las remesas sobre el nivel de ingreso de la población es notable. De acuerdo con las cifras del BID, un millón de receptores percibirían un promedio mensual de 117 dólares. Además, el ingreso mínimo mensual de una familia fue de 253 dólares, según el INEC, y el costo de la canasta familiar básica a diciembre del 2003 fue 378 dólares. Es decir que una familia promedio puede comprar el 67% de la canasta familiar. Pero si esa familia cuenta con un remitente tipo en el exterior, cubre la canasta básica, ya que el ingreso promedio mensual por remesas equivale al 31% de la canasta. Si adecuamos el análisis a la economía de Quito, se tiene que el costo de la Canasta familiar básica asciende a 392 dólares, pero el ingreso mínimo mensual familiar se mantiene en 253 dólares. ¿Cómo influyen las remesas en este caso? Ya que el costo de la canasta es mayor en Quito, una familia promedio sólo puede comprar el 65% de la canasta familiar básica. Ahora, el ingreso promedio mensual por remesas en Quito es de 215 dólares, equivalente al 55% de la canasta. Esto significa que gracias a las remesas, en promedio, los perceptores de remesas no sólo cubren el costo de la canasta familiar, sino que lo excederían en un 20%. Como pudo apreciarse, las remesas tienen un efecto positivo directo muy importante en los perceptores, constituyéndose en un factor decisivo en la reducción de la pobreza. En el cuadro 8 se ve reflejada de cierta manera esta situación. Luego de la crisis de 1999, en las 3 ciudades principales del país se puede ver una reducción de la pobreza y de la indigencia hasta niveles previos a la crisis. Es evidente que en tales resultados, las remesas jugaron un papel determinante. De hecho, la contribución de las remesas fue doble y se dio de manera directa e indirecta. La contribución directa fue al incrementar el ingreso de los perceptores; y la indirecta se dio a través del empleo. El flujo de dinero que las familias ecuatorianas han venido recibiendo, especialmente desde 1998, ha afectado positivamente los niveles de empleo que registra el INEC. Recuérdese además la proliferación de empresas dedicadas a proveer servicios para los emigrantes, como los locutorios telefónicos, los cibercafés, empresas de envío de dinero, correos paralelos, etc.
En Guayaquil, de conformidad con la fuente citada, no habría todavía una recuperación de los niveles de pobreza e indigencia existentes antes de la crisis; en Quito, al parecer, esto ya se habría registrado. Resulta interesante analizar el caso de Cuenca de forma aislada ya que se trata de la ciudad con mayor historia migratoria y cuya economía ha recibido un gran impulso gracias a las remesas. En el cuadro 9 se puede observar que las mejoras sociales superan a las del promedio de las 3 ciudades antes presentado, la pobreza y la indigencia son menores, aunque asoma en la primera mitad del año 2003 una tendencia hacia el deterioro. Esto reafirma la hipótesis de la importancia de las remesas en la reducción de la pobreza.
Las remesas se han convertido en un elemento esencial en el proceso de reducción de la pobreza. Aunque esto es parcialmente correcto, la relación entre disminución de pobreza y remesas no es automática. En el cuadro 10 se puede observar que el grueso de los receptores de remesas (más del 50%), pertenece a sectores de ingreso medio, mientras que tan sólo el 26% de los receptores se ubica en estratos bajos. Esto indica que las remesas se orientan más a financiar el consumo de sectores medios que la subsistencia de los más pobres, lo cual concuerda con la hipótesis planteada de que quienes emigran no son los más pobres sino los sectores medios empobrecidos, que aún tienen posibilidades de reunir el dinero que la emigración requiere. Al integrar los análisis económicos precedentes sobre el aumento del consumismo y los efectos inflacionarios de las remesas, se puede ver que si bien las remesas incrementan el nivel de ingreso (y las posibilidades de consumo) de los receptores, sus efectos colaterales sobre la inflación y por ende sobre el costo de la canasta básica, contraen el poder adquisitivo del dinero (en este caso del dólar), perjudicando a aquéllas familias que no perciben remesas y que, como se vio, pertenecen a los sectores más empobrecidos. Como se ha podido ver, el efecto neto de las remesas sobre la pobreza debe considerar tanto su influjo positivo sobre el consumo de los receptores, como el resultado perjudicial en el poder adquisitivo del ingreso del conjunto de la sociedad.
-De la fuga de cerebros a la escasez localizada de mano de obra La emigración de elementos capaces y preparados, se denomina fuga de cerebros o fuga de "capital humano". Este fenómeno es característico de los llamados países subdesarrollados, ya que estas personas salen de sus países de origen en busca de oportunidades que no pueden tener en su país. Esto, en determinadas circunstancias, contribuye a retrasar aún más el proceso de desarrollo socioeconómico en esos países. Las Naciones Unidas estimaban que hacia mediados del 2002, un promedio de 200 mil profesionales se han marchado de Ecuador para buscar mejores condiciones de vida en países como España, Estados Unidos, Italia, y en menor grado Chile y Colombia. Esta cifra seguiría aumentando, lo que puede deducirse al analizar las características de los ecuatorianos que han emigrado a partir de 1998 (y que lo siguen haciendo), pues se trata, en su mayoría, de fuerza laboral joven y relativamente calificada. Es interesante mencionar que en el caso de la emigración rural, se mantendría la característica de juventud pero no de calificación. Así por ejemplo, se calcula que aproximadamente 82% de los emigrantes de los cantones rurales de la provincia de Loja fluctúan entre los 18 y 37 años, es decir son adultos jóvenes. No obstante, tan sólo un 7% de estos últimos tiene estudios superiores. Se debe resaltar que estos emigrantes pertenecen a zonas rurales (en este caso de la provincia de Loja), en donde el nivel de estudios es bajo en general. Por otro lado, al analizar a los emigrantes de la ciudad de Quito (emigración típicamente urbana), el porcentaje de jóvenes calificados aumenta, aunque en esta ciudad el porcentaje aproximado de jóvenes adultos (18 a 37 años) es menor al calculado en los cantones de la provincia de Loja, ubicándose en 60% del total. El nivel de educación sube notablemente calculándose que del total de emigrantes quiteños, el 30% tiene formación superior (20% si se considera solamente a los jóvenes adultos). Debe considerarse que, debido a la falta de fe en el país, la intención de muchos emigrantes de no regresar (12) implicaría la pérdida definitiva de un alto porcentaje de profesionales jóvenes capacitados. Además, entre los emigrantes no sólo se van jóvenes con estudios profesionales, sino también trabajadores capacitados: excelentes albañiles, técnicos, fontaneros, electricistas, carpinteros, etc. Téngase en mente la relación mencionada entre la emigración y la falta de obreros de la construcción, que ha generado importantes movimientos migratorios internos y recientes flujos inmigratorios desde Perú y Colombia atraídos sobre todo por los salarios en dólares que pueden ser bien aprovechados en esos países, en donde los costos de vista son además mucho más bajos que en Ecuador.
Notas (11) Vale recordar que para sostener el servicio de la deuda externa el Ecuador recurre año tras año a un nuevo endeudamiento externo: se abre un hueco para tapar otro hueco... |
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