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La insignia
27 de agosto del 2004


Ecuador

Oportunidades y amenazas económicas de la emigración (IV)


__Sección__
Diálogos
Alberto Acosta,
Susana López Olivares y David Villamar
La Insignia*. Ecuador, abril del 2004.


- El flujo migratorio como mecanismo de reducción del desempleo

El convalecimiento de la economía ecuatoriana vino acompañado con una sustantiva reducción del índice de desempleo, que cayó de 14,4% en 1999 a 9% en el 2000, manteniéndose alrededor de ese valor en los años siguientes (ver cuadro 6). Esta reducción no se produjo por efecto de un incremento de la actividad productiva que pudiera haber creado nuevos puestos de trabajo; sino especialmente por la corriente indetenible de emigrantes y la expansión del subempleo.

Las cifras oficiales, en el aspecto laboral, sin embargo, no son un verdadero reflejo de la situación nacional. Sin embargo, la emigración ha modificado considerablemente no sólo la población económicamente activa, sino también la estructura del mercado laboral ecuatoriano, influyendo en la reducción del nivel de desempleo. Y si los emigrantes estuviesen aquí, se puede deducir que estarían engrosando las filas del desempleo, volviendo la situación insostenible.

Este análisis es más severo si se considera un estudio realizado en la ciudad de Quito en el que, como resultado de una investigación a familiares de emigrantes, se obtuvo, como se puede ver en el cuadro 7, que el 56% de emigrantes viajaron para buscar empleo (es decir que antes de viajar eran desempleados); y que el 20%, viajaron para mejorar sus ingresos (debido a sus ingresos bajos, la mayoría de este grupo antes de viajar, podría ser considerada como subempleada). Con estas cifras se puede concluir que, en la ciudad de Quito, cerca del 80% de los emigrantes antes de viajar no tenían un empleo adecuado.

En la misma línea, a pesar de la aparente y temporal recuperación de la crisis de 1999, actualmente no existen los argumentos suficientes como para afirmar que el desempleo se ha reducido por acción empresarial o por reactivación económica. En efecto, aunque se ha incrementado el número de empresas desde la crisis, si esto fuera fiel reflejo de una mejor situación laboral para los ecuatorianos, entonces por qué razón el subempleo se ha incrementado en 38% desde 1997, subiendo a 2,1 millones de personas, equivalente al 56% de la PEA.

Esta disminución del desempleo por efecto de la salida de ecuatorianos del país tiene efectos diferenciados en las distintas regiones, dependiendo de la incidencia de la emigración. En las tres ciudades más importantes del Ecuador (en las únicas que se realizan estas mediciones), se constata una disminución del desempleo; pero en la ciudad de Cuenca, en donde se registra desde hace muchos años la mayor salida de emigrantes, la caída de los índices es mucho más pronunciada. En esta ciudad han caído el desempleo y subempleo a niveles aún menores que los existentes antes de la crisis. Esto presumiblemente debido al influjo de las remesas en la dinamización económica de la ciudad.

Asimismo, en Cuenca se evidencia una marcada escasez de trabajadores calificados en la construcción, la industria, la hotelería y otras actividades. Igualmente se debe considerar los efectos que provocan las migraciones internas y regionales, por ejemplo la pérdida de mano de obra calificada en Cuenca está generando la migración a esa ciudad de mano de obra calificada de Loja y Chimborazo (provincias más pobres), así como movimientos inmigratorios desde los países vecinos Perú y Colombia. Es más, durante el largo período de ajuste experimentado desde 1982, Cuenca, gracias a los dineros enviados por sus emigrantes, ha podido mantener niveles de desempleo inferiores a los de Quito y Guayaquil.



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