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La insignia
16 de septiembre del 2003


Agricultura en Cancún: peor de lo esperado


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Cumbre de Cancún
Gerardo Evia (*)
Globalización América Latina / D3E.
Cancún (México), septiembre del 2003.


Un día antes de comenzar las negociaciones de la OMC en Cancún, dábamos cuenta que todos tenían claro que no iba a ser posible concluir con un acuerdo en materia de agricultura que incluyera detalles. Apenas se esperaba que fuese posible arribar a un acuerdo sobre modalidades. Desde ese punto de vista el resultado final de la reunión ministerial fue peor de lo esperado, ya que ni siquiera eso se logró.

Las consecuencias del fracaso de las negociaciones de Cancún son fundamentalmente políticas e influirán sobre diversos sectores de forma diferente. Desde el punto de vista de la agricultura en particular el resultado puede leerse desde diferentes ángulos. Una consecuencia inmediata es que no se renovará la llamada "cláusula de paz" que preveía una "debida moderación" en el uso de las medidas compensatorias o de impugnación frente a las ayudas internas y subsidios agrícolas que otorgan los países miembros.

Esta cláusula corresponde al artículo 13 del Acuerdo sobre Agricultura y tiene vigencia hasta fines del 2003. Al no llegarse a un acuerdo, y no parece probable que esto ocurra antes de fin de año se abre la puerta para que los países puedan demandar a quienes otorgan subsidios a la agricultura al amparo de otros acuerdos de la OMC, como el acuerdo de subvenciones y medidas compensatorias.

Desde el punto de vista de los actores en juego las lecturas son diferentes. Pascal Lamy, comisario de la UE, sostuvo que los productores europeos "perdieron" en Cancún, ya que se supone que la unión había realizado su reforma a la política agraria común (PAC) con la esperanza de poder obtener reducciones similares de parte de sus contrincantes norteamericanos. Al fracasar el encuentro de la OMC se han quedado sin contrapartidas.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, R. Zoellick no hizo referencia especial al tema agrícola. Sin embargo recordó que ya ha firmado acuerdos de libre comercio con varios países y que seguirá avanzando por ese camino aun que no haya avances en las negociaciones globales.

Ello tendrá consecuencias directas para los productores de esos países incluyendo los estadounidenses. Muchos productores de EE.UU. temen, por ejemplo, las consecuencias que tendría para ellos un acuerdo de su país con Australia. De hecho los australianos podrían ser un fuerte desafío en varios rubros y particularmente en carnes. Australia, a diferencia de muchos países en desarrollo, tiene eventualmente la capacidad de ayudar a sus productores en caso de tener competir con la ayuda interna norteamericana. La negociación EE.UU-Australia tuvo seguramente bastante que ver con la pérdida de protagonismo del Grupo de Cairns en las negociaciones sobre agricultura en Cancún; rol que asumió Brasil y el llamado Grupo de los 20-plus.

Ese no es caso de los países en desarrollo que se verían forzados para lograr mayor acceso al mercado de Estados Unidos, a competir contra los enormes volúmenes de ayudas internas y subsidios a la producción que ese país otorga a sus productores.

Este tema cobra particular importancia de cara a las negociaciones en curso sobre el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) cuya próxima reunión Ministerial se realizará dentro de dos meses en Miami. Seguramente, como lo dejó traslucir Zoellick, Washington redoblará los esfuerzos para alcanzar ese acuerdo. Los países latinoamericanos tienen todo para perder en el sector agrícola ya que con el fracaso en avanzar sustantivamente en la OMC en la reducción de los subsidios, seguramente se desencadenará una avalancha de productos norteamericanos subsidiados. El rol de Brasil en este aspecto será fundamental ya que se ha perfilado como el nuevo líder por la liberalización de la agricultura lo que se acompasa con el crecimiento sostenido del sector agro-exportador de ese país.

Brasil ha liderado las negociaciones agrícolas en Cancún acompañado de un grupo importante de países en desarrollo, tanto por su población como por su producto bruto agrícola. De hecho no se recuerda en mucho tiempo un debate como el que ha tenido lugar en estos días, donde los países del sur hayan desafiado de forma similar a los países del norte en este tema.

En las declaraciones en conferencia de prensa de los representantes del G-20 plus no ocultaron la satisfacción no solo por la articulación política lograda sino por la suma de capacidades técnicas que les permitieron negociar con competencia en temas tan complejos.

Si bien es un hecho que la reunión ministerial fracasó en su conjunto, el canciller de Brasil Celso Amorín hizo referencia a dos aspectos importantes. En primer lugar el hecho que algunos progresos, aunque insuficientes, fueron hechos en materia de agricultura. En este sentido Amorío enfatizó que el último documento presentado con algunos pequeños avances debería ser el punto de partida para continuar negociando en Ginebra, lo cual fue indirectamente aceptado por el presidente de la reunión en el acto de cierre.

En segundo lugar, se señaló que no debería verse la conclusión de Cancún como un fracaso, puesto que los procesos de este tipo tienen normalmente avances y retrocesos, pero fundamentalmente porque a veces es necesario parase firme y saber poner límites para poder seguir avanzando y trabajando. Agregó Amorío que su gobierno trabajo no con la inspiración del miedo sino con la inspiración de la esperanza.


(*) G. Evia es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Equidad y Ecología América Latina)



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