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La insignia
14 de septiembre del 2003


México, campeón mundial
de los tratados de libre comercio*


__Suplemento__
Cumbre de Cancún
Gerold Schmid
Cartas de Cancún.
Cancún (México), septiembre del 2003.


En el verano de 2000, anunciaba orgulloso el entonces presidente Ernesto Zedillo: "Ningún otro país del mundo ha firmado tantos tratados de libre comercio como México", como si los acuerdos de este tipo tuvieran un valor en sí mismos. Con el fin del gobierno de Zedillo en el mismo año, terminaría también el dominio ininterrumpido de más de 70 años del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Un partido que tras un largo aislamiento de la economía, desde principios de la década de los 80 se dirigió con veloz rumbo hacia la apertura al mercado mundial y sobre todo a EEUU. El mismo Zedillo habría coronado gustosamente su mandato privatizando las industrias petroquímica y eléctrica que aún son en su mayor parte del Estado. La resistencia política era sin embargo demasiada, entre otros sectores, al interior de su propio partido.

De cualquier manera los presidentes del PRI orientados al libre comercio y al neoliberalismo: Miguel de la Madrid (1982-88) Carlos Salinas de Gortari (1988-94) y Ernesto Zedillo (1994-2000), tienen dignos sucesores. Vicente Fox, antes gerente de la Coca Cola y su conservador Partido de Acción Nacional (PAN), se comprometieron a hacer un cambio radical, pero por lo menos en cuanto a política económica sigue dominando la pura continuidad. Repetidamente llama la atención el presidente Fox sobre el estatus de México como una importante nación exportadora. El ministro de Agricultura Javier Usabiaga, alias "el rey del ajo", tiene como exitoso empresario agrícola que es, muy poca comprensión sobre la realidad de los pequeños agricultores mexicanos. Quien no produzca eficientemente en el marco del TLCAN, que mejor se dedique a otra cosa. El gobierno quiere dejar atrás a la "sociedad rural peticionaria" según declaraciones de Usabiaga de hace pocos meses.

El actual ministro del Exterior y anterior ministro de Economía Luis Ernesto Derbez sostiene que es indispensable que se dé más apertura comercial para poder ser competitivos a nivel internacional. De hecho en cuestión de tratados de libre comercio y acuerdos económicos ningún país puede llegarle a México ni a los talones. A nivel binacional y multinacional ha firmado ya once acuerdos de este tipo, que incluyen 32 países y tres continentes. De los cuales el TLCAN tiene un significado muy especial. En la actualidad se mantienen negociaciones con Japón, Brasil y Argentina. Panamá, Singapur y los países del Este de Europa, están en la lista de los países con los que el libre comercio sería deseable. Muchos de los acuerdos bilaterales tienen finalmente muy poco significado en términos económicos, pero México como socio para el comercio en un contexto multinacional, cumple con la función ejemplar de ser quien "abre las puertas" en el terreno del libre comercio. Esta forma de actuar es la que corresponde a la filosofía de los círculos gubernamentales, siempre enfocada hacia un mayor libre comercio global, aún cuando a causa de éste, se pierda un trato preferencial. "Los acuerdos bilaterales deben entenderse como ventajosos sólo en forma pasajera", dice el embajador mexicano ante la OMC, Eduardo Pérez.

La continuidad del libre comercio y la liberalización para México tiene como significado también que se incremente la presión sobre lo que es todavía jurisdicción del Estado. El sucesor de Derbez en la Secretaría de Economía, Fernando Canales, declaró en Mayo lo que el presidente todavía desmiente: Una "apertura" del sector eléctrico no debe ser un tabú. La apertura ha sido en años recientes el eufemismo siempre repetido para no hablar de privatización. Y la privatización bajo los designios del libre comercio y la apertura ha llevado frecuentemente y en un mediano plazo, a que ramas internas de la Economía sean controladas por grandes empresas extranjeras. Un ejemplo son los bancos, que mientras tanto, casi sin excepciones se encuentran en manos de las instituciones financieras norteamericanas y europeas. Tambien la industria del petróleo se encuentra nuevamente en debate. Sin embargo la propuesta de EEUU -con un ligero olor a chantaje- de cerrar un acuerdo migratorio, que habían tratado de obtener los vecinos mexicanos ya hace años, pero con la retribución de obtener entrada directa a la explotación del petróleo, se está estrellando con la respuesta en contra, aún de algunos sectores del PAN y del PRI.

México y la conferencia de la OMC

Fue Ernesto Derbez quien estando todavía en su mandato como secretario de Economía, propuso a Cancún en Noviembre de 2001 como sede de la quinta conferencia ministerial de la OMC y recibió en Mayo de 2002 la aprobación por parte del Consejo de la OMC. Los esfuerzos por organizar la conferencia han sido justificados por la Secretaría de Economía como "la estrategia de México de incrementar su proyección en los foros internacionales." La presidencia mexicana de la APEC y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo en Monterrey, el año pasado, formaron parte de esta estrategia. El encuentro de Cancún debe también contribuir a "consolidar la posición de México como un actor central en el sistema multilateral de comercio, en concordancia con la posición de nuestro país como séptima potencia comercial en el mundo."

Derbez trasladó en el transcurso de pocos meses muchas competencias de carácter económico a su nuevo cargo y ahora quiere, junto con el sucesor Canales, tomar en Cancún dos lugares protagónicos. Mientras que el secretario de relaciones exteriores va a coordinar y moderar los grupos de trabajo, se supone que Canales va a presentar las posiciones para negociar por parte de México. Los detalles sobre estas posiciones todavía no las ha dado a conocer el gobierno hasta ahora. Únicamente en el tema de la Economía agropecuaria las demandas están claramente amarradas: Los países desarrollados deberán quitar las subvenciones a la exportación y reducir sustancialmente otros apoyos , para que el comercio no sea afectado. México está especialmente interesado en debatir el tema agrario en el marco de la OMC, en donde tiene la esperanza de encontrar socios potenciales con quienes aliarse. En las negociaciones bilaterales con EEUU y la Unión Europea la demanda por menores subvenciones agrarias se ha topado con oídos sordos.

Contradicciones internas

Mientras más tratan los políticos mexicanos de presentarse como los abogados defensores del libre comercio, más los desmiente la realidad en el país en muchos aspectos de sus teorías y pronósticos. Aunque siempre se quiera hacer resaltar que los acuerdos de libre comercio ofrecen la posibilidad de diversificar el mercado de las exportaciones, este no es el caso de México. Para México lo decisivo es el TLCAN, ya que casi el 90 por ciento del comercio exterior mexicano está amarrado a EEUU. Los otros acuerdos de libre comercio, incluyendo aquí al tratado con la Unión Europea, hasta ahora no han podido constituirse como un contrapeso en ninguna forma. El TLCAN ha sido descrito por el gobierno como un modelo exitoso, haciendo énfasis en las cifras macroeconómicas. Efectivamente impresionan a primera vista las cifras en las tasas de crecimiento del comercio con EEUU, hasta el año 2000 de dos dígitos. Sin embargo la bella imagen de la economía exportadora y de las inversiones directas provenientes del extranjero, como motor de crecimiento para la economía en su conjunto, tiene también sus manchas.

- No se dio la diversificación de las exportaciones. La industria de la maquila funciona en gran parte en forma independiente de las cadenas productivas locales, ya que la proporción del contenido local se ha mantenido constante bajo el 5 por ciento del valor de la producción. Esta industria alcanzó por momentos casi la mitad del volúmen de las exportaciones manteniéndose como el mayor sector exportador. Su crisis durante los años 2001 y 2002 mostró además, la susceptibilidad del modelo de exportación: En un periodo de doce meses 350 empresas maquiladoras dejaron el país, más de 300 de ellas partieron con dirección a China. En este contexto fue posible observar nuevamente, que el capital no tiene nacionalidad: la mayoría de los negocios que emigraron tenían propietarios mexicanos. En México reportan, ruborizándose un poco, que el SARG tiene su lado positivo, ya que el éxodo de la Industria Maquiladora con dirección a Asia podría frenarse.

- El ejemplo de la maquila muestra también lo engañosas que pueden ser las cifras de la balanza comercial. México puede comprobar que en comercio exterior con EEUU normalmente tiene cifras de un superávit de dos dígitos en miles de millones. ¿Para qué le sirve el superávit comercial a la economía nacional, si frecuentemente como en el caso de la industria maquiladora proviene de la pura transformación de textiles importados y esto no es un factor que multiplique sus efectos para otras áreas de la economía? La industria automotriz es otro ejemplo, aunque no tan extremo. Aparte tiene México en total una balanza comercial negativa. Aún en la lógica oficial sale perdiendo México en materia de libre comercio.

- Del lado mexicano, son solamente unas cuantas empresas grandes, las que están activas en el comercio exterior, unas 300 controlan aproximadamente el 90 por ciento de las exportaciones mexicanas. Los pronósticos de que con el crecimiento de las exportaciones el mercado interno por "contagio" también crecería, no se cumplieron. Aunque el gobierno de Fox varias veces se ha comprometido a una reorientación hacia la economía interna, en la práctica no se ha dado ningún paso decisivo hacia esa dirección. Se sigue privilegiando a las exportaciones, aunque estas se encuentran desfasadas del resto de la economía.

- La Economía local no puede obtener ganancias significativas que provengan de la inversión extranjera directa, ya que las ganancias en la mayoría de los casos se transfieren de regreso a las sedes de los consorcios en el extranjero.

Los dos puntos recién mencionados, son una razón de peso contra los argumentos a favor del libre comercio, ya que se supone que éste favorece la creación de puestos de trabajo. Aunque es posible observar que en su mayor parte se estancan los salarios reales y comparando con los niveles salariales de hace diez años, hasta incluso descienden, no se han creado mas empleos; por el contrario, se han perdido puestos de trabajo. La tasa oficial de desempleo del 2,96 por ciento (mayo 2003) no tiene ninguna relevancia debido al procedimiento del conteo. De mayor valor informativo son los datos que estiman un subempleo del 50 al 60 por ciento entre la Población Económicamente Activa, que busca cada vez más su salvación en el sector informal. Ha contribuído en este proceso el cierre de muchas empresas pequeñas y medianas, que emplean a la mayoría de la gente. No son pocos quienes responsabilizan a la concentración orientada solamente hacia algunos sectores de la exportación y a la subsecuente "desindustrialización" de estas quiebras y de las pérdidas de empleo.

El libre comercio y la apertura económica no han traído consigo efectos positivos en México para la mayor parte de las empresas ni tampoco para la población. La distribución del ingreso se continuó polarizando y aproximadamente la mitad de la población vive en la pobreza, lo que se ha dicho hasta en los datos del Banco Mundial. El crecimiento económico del 7 por ciento que el nuevo gobierno había prometido en tiempos de campaña electoral no se alcanzó ni siquiera en una aproximación. La economía se estancó en los últimos tres años.

Los ejemplos: PEMEX y el sector agropecuario

El hecho de que no se hayan obtenido los beneficios que se había pronosticado que llegarían con la liberalización, llevaron a una paradoja. Desde la perspectiva de los políticos del gobierno, la privatización del consorcio de Estado PEMEX tendría que venir como la consecuencia lógica de la estrategia de apertura. Pero en la práctica esto es casi imposible. Los ingresos al Estado procedentes de las ganancias de PEMEX son de un evidente 30 por ciento del presupuesto general. Si se prescindiera de estos ingresos de manera definitiva bajo las condiciones actuales, después de que se acabaran los fondos obtenidos por la privatización, el Estado perdería en gran medida su capacidad de acción. La "argentinización" se anuncia. El campo de acción del presupuesto nacional ya en la actualidad se encuentra fuertemente determinado por las variaciones en los precios internacionales del petróleo.

En el agro, se ha podido observar como el gobierno no puede mantener su política de libre comercio. A menos que estuviera dispuesto a aceptar protestas masivas, lo que ante las elecciones legislativas que se aproximan, tendría un costo muy alto. Año tras año disminuyeron los apoyos del Estado para los agricultores mexicanos. El gobierno mexicano no hizo uso de su derecho en el marco del TLCAN, de cobrar aranceles cuando se rebasaron las cuotas estipuladas en las importaciones provenientes de EEUU. En cambio Washington tranquilamente continuó con su política de subsidios a los granjeros de su país. El llamado farm bill es el ejemplo más reciente. Los campesinos mexicanos que cultivan granos básicos como maíz y frijol más allá de la economía de subsistencia, no pueden competir con el vecino del Norte.

Las acciones de protesta cada vez mas radicales de los campesinos y las manifestaciones masivas de Enero, sentaron al gobierno a la mesa de negociaciones. A fines de Abril el gobierno y la mayor parte de las organizaciones campesinas firmaron el Acuerdo Nacional para el Campo. Al interior del acuerdo el gobierno aceptó dar entre otros beneficios, fondos de emergencia y nuevos créditos y se comprometió a establecer en forma "inmediata" consultas con EEUU y Canadá, para revisar las disposiciones que se refieren al maíz y al frijol, y agotar todas las medidas proteccionistas legales. Está prevista asimismo solicitar a la OMC considerar a México como país en vías de desarrollo, así podría obtener México otra vez el derecho a imponer cuotas e aranceles a los productos agropecuarios para los casos en que no pueda garantizarse la autosuficiencia o esté en riesgo la seguridad alimentaria.

Las medidas a tomar no provienen precisamente de un catálogo de libre comercio y son más bien un sapo que los liberalizadores del gabinete deben tragarse. Como corresponde hay también muchas dudas sobre qué tan seriamente el gobierno va a poner el práctica el acuerdo. Por otra parte el conflicto agrario demostró a la gente de México, que la apertura económica y el libre comercio no son una garantía automática para tener mas bienestar. Las contradicciones entre la imagen ideal pintada por el gobierno y la realidad frecuentemente brutal vivida por la mayoría de la población son muy evidentes.


(*) Publicado en Cartas de Cancún, Fundacion H. Boell.



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