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| 14 de septiembre del 2003 |
Globalización América Latina / D3E. Cancún (México), septiembre del 2003. Fotografías: Claes D3E
Finalmente se dio a conocer un borrador de declaración final en la reunión de la OMC en Cancún. El anexo de agricultura era la sección más esperada de todo el documento, ya que buena parte de las negociaciones dependen de lograr un acuerdo en esa materia. Así es que todos los ojos se dirigieron a las secciones sobre el, y rápidamente se generó un acalorado debate, reflejando las discusiones de los primeros días de la cumbre ministerial, en especial la puja entre la UE y los Estados Unidos, y por otro lado, una cincuentena de países organizados en diferentes grupos, pero en especial del Grupo de los 22 liderado por Brasil, India y China. Desde el punto de vista de las expectativas originadas en los compromisos de Doha y las necesidades de los países en desarrollo con relación a temas agrícolas claves, como el apoyo doméstico, acceso a mercados y subsidios a las exportaciones, es evidente que el nuevo borrador bien podría ser tildado de inaceptable en términos de equidad en la relación norte sur. El documento anuncia la eliminación de los subsidios, pero vuelve a ser insuficiente ya que no se establecen plazos concretos. La propuesta presentada hoy mantiene como eje central el borrador presentado en Ginebra por el embajador C. Pérez del Castillo días antes del comienzo de la reunión ministerial. Ese primer borrador ya era muy similar a las propuestas de negociación sostenidas por Washington y Bruselas; justamente contra esas proposiciones es que se creó el Grupo de los 22. De los puntos reclamados por las naciones del sur, el nuevo borrador incluye unos pocos puntos y concesiones. El contenido de la nueva propuesta Sobre la ayuda interna, uno de los mecanismos más distorsionantes y que más perjudican a los países del sur, el borrador permite continuar con la ayuda contenida en la llamada "caja azul". El texto es casi idéntico al presentado por C. Pérez del Castillo, estableciendo algunas condiciones. Esta propuesta no refleja las aspiraciones de los países del G-22 de eliminar ese tipo de ayudas. Como contrapartida se establece un marco para reducir la ayuda combinada (de minimis y de la llamada "caja amarilla") con porcentaje mínimo y plazo. Tampoco hubo movimiento respecto a las expectativas de reducir los pagos de "caja verde", quedando solo los criterios a negociar. Queda pendiente una grave pregunta: la ausencia de un techo en las ayudas de "caja verde" podría desembocar en que a UE simplemente le bastaría trasladar sus demás asistencias a ese rubro. Con ello se cumpliría con el mandato de la OMC mientras mantendría todo su paquete de ayudas. En el tema de los subsidios a exportaciones las modificaciones respecto a las posiciones de Estados Unidos y la UE no son sustantivas; se mantiene el marco de compromiso de eliminar subsidios a determinados productos de interés para los países desarrollados en un plazo que habrá que seguir negociando. El movimiento aquí es en ambos sentidos ya que para los productos no sensibles se plasma un compromiso de reducción "con miras a su remoción progresiva", al igual que para los créditos a las exportaciones. La propuesta de Bruselas-Washington no hacía referencia alguna a un objetivo final de remoción y la del G-22 planteaba la eliminación de todos ellos. Sin embargo, mientras Brasil y sus aliados planteaban una fecha límite para la remoción de todos los subsidios a las exportaciones, el borrador que se presentó hoy establece que se continuará negociando. En cuanto al acceso a mercados los recortes tarifarios para los países desarrollados no contemplan todas las aspiraciones del G-22 y básicamente se repite el texto anterior. Sin embargo se introduce un piso a negociar como mínima reducción arancelaria promedio para todos los productos agrícolas. Respecto a los picos tarifarios, es evidente un retroceso en establecer que los países desarrollados tendrán una flexibilidad adicional parra mantener picos tarifarios para ciertos productos. Como contrapartida, se agrega la propuesta del G-22 de aplicar factores de reducción concretos a los aranceles de productos elaborados que excedan los de sus respectivos primarios. Muchas naciones Latinoamericanas padecen esos problemas, ya que sus exportaciones encuentran aranceles cada vez más altos a medida que se aumenta su valor agregado. Los aranceles escalonados son una de las herramientas que explica el énfasis exportador primario de la región, y han estado en el centro de la crítica de muchos gobiernos.
También constituye un avance la inclusión un marco para establecer reducciones concretas de aranceles dentro de los contingentes arancelarios (cuotas), aunque no se establecen condiciones concretas de expansión de éstos como aspiraban los países del sur. Para los países en desarrollo se establecen disposiciones de trato especial y diferenciado permitiendo excluir ciertos productos de los recortes tarifarios, además de plazos especiales para implementar los compromisos de reducción para otros productos no sensibles. El resto de los puntos referentes a tarifas se mantiene en condiciones similares a las del primer borrador original con disposiciones de trato especial para países menos desarrollados, con referencia especial al acceso para productos tropicales. Un hecho importante es que en el actual borrador no aparece la pretensión de la Unión Europea de distinguir a aquellos países en desarrollo considerados exportadores netos de aquellos que no lo son. Aquella idea de Bruselas había despertado durísimas críticas desde varias naciones agroexportadoras del sur, en especial Argentina y Brasil. Finalmente, se debe destacar otro aspecto muy negativo: se propone una prórroga de la cláusula de paz por un período de meses a determinar. Se incorpora así una nueva "carta de crédito" que permite a las naciones industrializadas seguir con sus esquemas de protección manteniéndose a salvo de las medidas de reclamo que ellas mismas promueven en el seno de la OMC. Las cifras y porcentajes del borrador todavía aparecen entre paréntesis. Se confirma así lo adelantado días atrás el presidente del comité de agricultura de la OMC, S. Harbinson, en el sentido que en Cancún no habría cifras acordadas de compromisos sino a lo sumo un marco de modalidades de negociación. Otras secciones del borrador son particularmente importantes para el sector agrícola. Entre ellas se debe destacar el párrafo dedicado al comercio en algodón, ya que parecía haberse llegado a un compromiso en atender los reclamos de varias naciones africanas. Sin embargo, el borrador que se acaba de presentar en realidad no incluye ninguna medida concreta. Reacciones de cautela y rechazo Las reacciones iniciales de los gobiernos han sido marcar algunas diferencias con cautela, pero insistiendo que por fin una negociación está en marcha. Las autoridades de la UE enfatizaron que la propuesta mantiene su "caja verde" de ayudas a los productores agropecuarios, mientras que autoridades de algunos países de la unión demostraron disconformidades con algunas secciones del documento. Los voceros del representante de comercio de los Estados Unidos dejan entrever su conformidad con el borrador. Entre las naciones Latinoamericanas han indicado que la propuesta todavía está lejos de sus reclamos, aunque tanto el secretario de comercio internacional de Argentina, M. Redrado, como el canciller de Brasil, C. Amorín, indicaron que es posible seguir negociando aunque vaticinan un proceso muy duro. Las reacciones de la mayor parte de las organizaciones de la sociedad civil han sido de rechazo. Diversos comunicados de prensa denuncian que el nuevo borrador tanto en los temas de agricultura como en sus demás aspectos, cumple con las aspiraciones esenciales de Estados Unidos y la UE. Si bien la nueva propuesta retoma algunos elementos de las naciones del sur, en casi todos los demás rubros es muy negativa. Por ejemplo, la Red del Tercer Mundo denuncia que el texto ignora las propuestas y pedidos de los países del sur. Amigos de la Tierra internacional sostiene que los Estados Unidos y la UE "llevan a los países en desarrollo al borde del precipicio", mientras que Oxfam Internacional aclaran que Bruselas no reduce sus subsidios a las exportaciones mientras que los Estados Unidos mantendrá las ayudas internas. Agregan que los países ricos están "ignorando la voz de millones de personas" y están poniendo en riesgo a la ronda de negociaciones. Lo cierto es que este borrador se convierte en el nuevo piso de la negociación. Se evidencian algunos movimientos, pero estamos muy lejos de lograr una propuesta de comercio justo y balanceado. (*) G. Evia y E. Gudynas son analistas de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina). |
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