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| 13 de septiembre del 2003 |
Globalización América Latina / D3E. Cancún (México), septiembre del 2003.
Las naciones desarrolladas han llegado a Cancún con delegaciones masivas, ejerciendo presiones tanto por su número como apelando a la economía y la política. Los delegados de Estados Unidos y la Unión Europea totalizan 863 personas, más del doble de todos los delegados combinados de América Latina y el Caribe, que suman por lo menos 411 personas.
Los representantes de 27 países latinoamericanos alcanzan el 12% del total de asistentes a la cumbre ministerial de la OMC en Cancún, que supera las 3 300 personas. Estados Unidos y la UE alcanzan poco más de un cuarto de todos los delegados a la reunión (26%). Estos números incluyen a representantes gubernamentales, empresarios y ONG contenidas dentro de las delegaciones oficiales. La delegación de Bruselas por si sola es de 651 personas, un número que también es mayor a la suma de todos los delegados latinoamericanos. Estados Unidos por su parte llegó a esta reunión con 212 delegados. El Movimiento Mundial por el Desarrollo (World Development Movement) puso en evidencia esta fuerte desigualdad, considerando que afecta la democracia dentro de la OMC. Esa institución calculó que las delegaciones de Estados Unidos y la UE si bien representan aproximadamente el 10% de la población del planeta, desembarcaron en Cancún con 863 personas, lo que es "tres veces el total de 235 delegados que tienen China, India, Brasil, Argentina y Sud Africa, los que representan el 51% de la población del planeta". En realidad la representación de los países está más claramente asociada al comercio global; los EE.UU. y la UE representan 26% de las exportaciones globales (2001), mientras que América Latina solo alcanzó el 5,6%. El equipo de CLAES tuvo acceso a los datos originales, y encontró que entre las delegaciones más numerosas de América Latina se encuentran las de México (79 personas), Argentina (40), Brasil (34), mientras que las más pequeñas son las de Grenada (3) y Saint Kitts y Nevis (3). En la tabla adjunta ofrecemos algunos de los datos más importantes.
La masiva presencia de delegados no es nueva en el marco de la OMC y ha sido denunciada más de una vez. El WDM sostiene que la delegación europea es todavía mayor a la que estuvo presente en las anteriores reuniones de la OMC en Seattle y en Doha. Esas drásticas diferencias en número tienen consecuencias prácticas evidentes. Las naciones industrializadas poseen el personal para contar con delegados y asesores en todas las reuniones de trabajo, aún en el caso de que se desarrollen más o menos simultáneamente. Eso es más que difícil para las representaciones de los países de América Latina, que usualmente llegaron con una decena de delegados (en ese orden están, por ejemplo, las delegaciones de Ecuador, Bolivia y Nicaragua). Un ejercicio de abusos Las limitaciones a una verdadera participación se refuerzan por otros medios. En ese sentido es destacable la investigación de Fatoumata Jawara y Aileen Kwa que acaban de publicar "Detrás del escenario en la OMC: el mundo real de las negociaciones internacionales de comercio" (editado en inglés por Zed Books y presentado en Cancún), donde ofrecen los resultados de entrevistas a embajadores y representantes de 30 países. Esos testimonios revelan la verdadera naturaleza de las negociaciones: documentación solo disponible en inglés, exclusión de la participación de delegados, incluso negando la palabra, presiones para "no entorpecer" las negociaciones, convocatorias a más de una reunión en un mismo horario, y así sucesivamente. Los autores califican a todo el proceso como un ejercicio de abusos. También existe preocupación con la marcha de las sesiones y la designación de los facilitadores de las negociaciones. Un reporte de la Red del Tercer Mundo refleja el sentir de varios delegados que han cuestionado procedimientos que impiden la participación de las representaciones gubernamentales, y la forma inconsulta bajo las cuales se designaron a los coordinadores temáticos. Ni siquiera está claro, advierte esa red, cómo y quien confeccionará el borrador de declaración que se espera en las próximas horas. Las presiones sobre los negociadores también se desenvuelven en el terreno político y comercial. Desde el inicio de la cumbre, el conjunto de países del sur que vienen reclamando el fin de los subsidios agrícolas así como rechazando los llamados "nuevos temas de Singapur", vienen recibiendo fuertes presiones de Estados Unidos y Canadá (algunas de ellas ya fueron adelantadas en La Insignia). Actualmente tanto Bruselas como Washington están empeñados en evitar que nuevos países se sumen a esa corriente. En ese sentido, la UE complementa las acciones de EE.UU, y se ha enfocado en las naciones de Africa así como en las del Convenio ACP (Asia, Caribe, Pacífico), con insinuaciones a posibles pérdidas de tratos preferenciales si se unen a ese movimiento. Asimismo, varios de los países que han señalado interés en unirse al G 21 no lo han confirmado debido a esas presiones (como es el caso de Pakistán y de otras naciones africanas). La necesidad de descomprimir las negociaciones posiblemente ha obligado a algunas concesiones, y la UE ha dado el paso de anunciar la eliminación de los subsidios al algodón, un fuerte reclamo de varios países africanos. En la tarde de hoy, viernes 12 de setiembre, la delegación de Brasil ha emitido un comunicado que deja en claro las presiones que tienen lugar en estas horas. Brasilia sostiene que "es todavía más importante en este momento, que concentremos nuestros esfuerzos en tratar de negociar y no dirigir nuestras energías a atacar a países o grupos de países", agregando que "Brasil está comprometido a trabajar para lograr un acuerdo para una conclusión satisfactoria del encuentro de Cancún", y "esa ha sido también la actitud del G 21, que hemos tenido el honor de coordinar". Esta frase, clara por demás, revela el nivel de tensión que se vive en el Centro de Convenciones de Cancún -una tensión que paradojalmente tiene lugar en lo que hasta el momento es un estancamiento de las negociaciones. En términos generales, los procedimientos de esta cumbre de la OMC están lejos de las prácticas que uno podría esperar de un encuentro entre naciones soberanas, y en especial uno donde buena parte de los delegados son ministros. En cambio se parecen más a una reunión de directorio de una empresa. La democracia y los argumentos de la razón no prevalecen, y por el contrario, las discusiones se mueven al tintineo de las monedas. (*) E. Gudynas es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina). |
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