| Portada | Directorio | Buscador | Álbum | Redacción | Correo |
|
|
|
| 10 de septiembre del 2003 |
Diario Hoy. Ecuador, 10 de septiembre.
Los gobiernos del norte, los organismos multilaterales
y sus corifeos repiten como loras que el libre
comercio es la única opción que dispone el mundo
empobrecido para resolver sus problemas. Y así
construyen la teología del "libre" mercado, medio y
fin de toda actividad económica. En el encuentro de la
Organización Mundial de Comercio (OMC), que se celebra
en Cancún, 146 países buscan nuevos acuerdos para
"liberalizar" el comercio. Luego vendrá otra reunión
ministerial, la del Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA), en noviembre. Y así sucesivamente.
Sin preocuparse por la verdad, afirman que ese fue el camino seguido por los países exitosos. Cuando, en realidad, esos países no fueron cultores del librecambio y menos aún del recetario fondomonetarista. Una y otra vez recurrieron y recurren al proteccionismo o a mecanismos arbitrarios que limitan o alientan en su beneficio los flujos comerciales y últimamente los flujos de servicios y de capitales. Y en la práctica no están dispuestos a permitir que otros países alcancen su nivel de bienestar. Ya lo reconocía el alemán Friedrich List en 1841, cuando analizaba la situación de la economía inglesa, "es una norma corriente de prudencia, una vez que se ha alcanzado la cima de la grandeza (gracias al desarrollo industrial, NdA), quitar la escalera por la que se ha trepado para evitar que otros puedan subir detrás de nosotros. Aquí está el secreto de las teorías cosmopolitas de Adam Smith (...). Una nación que con medidas protectoras (...) consigue un grado tan elevado de desarrollo para su fuerza manufacturera (...), hasta el punto de no temer la competencia de ninguna otra, no puede hacer nada más prudente que retirar esta escalera de su grandeza y predicar a las demás naciones las ventajas de la libertad de comercio". En el tema agrícola, por ejemplo, las trabas al comercio, que no serán removidas en Cancún, son la norma. El subsidio a los agricultores representó entre 1998-2000 el 63% de la renta agraria en el Japón, el 40% en la Unión Europea, 23% en los EEUU y 18% en Canadá, según OXFAM. El subsidio por agricultor en los EEUU, en el 2000, significó 20.803 dólares al año y en la Unión Europea 16.028 dólares (en total unos mil millones de dólares diarios), mientras que el ingreso promedio en los países de renta intermedia fue de 2.000 dólares y en los países de renta baja alcanzó apenas 410 dólares; países en los que la agricultura es la principal o al menos una de las más importantes actividades económicas. A pesar de que en la OMC cada país tiene un voto, a diferencia del FMI o del Banco Mundial, en la práctica ésta es -como denuncia Eduardo Gudynas- "una institución antidemocrática donde la enorme mayoría de los países en desarrollo son marginados en el proceso de elaborar propuestas, arrinconándolos a la hora de las votaciones finales para aceptar los acuerdos tomados por las naciones industrializadas con un grupo de gobiernos del sur." Además, para prevenir reclamos desmedidos, el poder global ha corrido el mensaje de que si los pobres "piden demasiado, volverán de Cancún sin nada"; riesgo mínimo si se recuerda que muchos representantes del sur son enceguecidos defensores de las tesis del norte. |
|||