| Portada | Directorio | Buscador | Álbum | Redacción | Correo |
|
|
|
| 20 de noviembre del 2003 |
Una declaración para evitar el fracaso
Integración Sur / D3E. Miami (EEUU), noviembre del 2003.
Promedia la semana de negociaciones comerciales del ALCA en Miami. La situación actual muestra que no hay avances hacia acuerdos más ambiciosos. Si bien es posible que se reconozca que no es posible firmar un tratado ambicioso en el 2005, todos buscan terminar la semana con alguna declaración concreta para mostrar a la opinión pública. Nadie quiere que se repita un fracaso como el de Cancún. Estados Unidos presiona anunciando nuevos acuerdos comerciales bilaterales pero acepta el esquema de un acuerdo mínimo, a partir del cual las diferentes naciones podrán avanzar en profundizar sus articulaciones comerciales. En ese juego, Brasil y el MERCOSUR enfrentan cada vez menores espacios de maniobra.
Nuevos acuerdos bilaterales El representante comercial de los Estados Unidos, Robert Zoellick, anunció negociaciones formales con varias naciones andinas para acuerdos de libre comercio, en primer lugar Colombia y Perú, y en un segundo paso, con Ecuador y Bolivia. Agregó que también se iniciarán conversaciones con Panamá, e invitó a que la República Dominicana se sume al acuerdo de libre comercio de Centroamérica. Todos son nuevos pasos en la estrategia de Washington en seguir acuerdos bilaterales. Bajo estos anuncios Perú y Ecuador reciben su recompensa a su salida del "Grupo de los 20 plus", el conjunto que en la última ministerial de la OMC reclamaba el fin de los subsidios. Esas medidas también logran reducir el temor de varas naciones andinas de perder bajo el ALCA las preferencias arancelarias que poseen en el marco de la estrategia de seguridad y lucha contra el narcotráfico de Estados Unidos. Con estos pasos, Washington da señales de que otorgará algún beneficio en algún sector. También hay un interés económico. La oficina comercial de los EE.UU. subrayó la importancia económica del acuerdo con los países andinos: esas cuatro naciones poseen una población de más de 90 millones de personas, un producto bruto de más de 460 mil millones de dólares, y recibieron el pasado año exportaciones desde Estados Unidos por valor de 7 mil millones de dólares (con un saldo positivo para esas naciones andinas, que combinadamente exportaron casi 10 mil millones de dólares hacia EE.UU.). A ello se suma un evidente objetivo geopolítico, como por ejemplo los programas contra el narcotráfico. Las negociaciones comenzarían en la segunda mitad del próximo año con Colombia y Perú, y en una fecha posterior, no determinada, con Ecuador y Bolivia. Si bien esos son plazos todavía son lejanos, varios ministros de comercio andinos no podían ocultar su regocijo (especialmente Ivonne Baki de Ecuador). En el caso de Panamá y República Dominicana el anuncio de alguna manera es una ampliación del CAFTA (el acuerdo de libre comercio centroamericano). El impacto actual del futuro Si bien estos han sido sólo anuncios de futuros pasos, las consecuencias políticas ya son evidentes en el día de hoy. La formalización de la propuesta a los países andinos contribuye a aislar un poco más al MERCOSUR y en especial a Brasil. Indica que en estos días, en Miami, sigue teniendo lugar una puja antes que por el comercio, por el liderazgo regional. La inclusión de Bolivia en la lista del representante comercial de Estados Unidos no es un tema menor, ya que ese país es miembro asociado del MERCOSUR, y tras el apoyo que recibiera el nuevo gobierno que resultó de la reciente crisis institucional, estaba en carpeta un acercamiento todavía mayor de La Paz. Brasilia ha intensificado sus relaciones con el nuevo gobierno de Carlos D. Mesa, y ha dado el novedoso paso de otorgar una importante ayuda sin contrapartidas. En efecto, cumpliendo una promesa realizada semanas atrás, el martes 18 de noviembre el gobierno de Lula da Silva canceló una deuda de Bolivia por valor de 53 millones de dólares y repitió que se intensificarán los proyectos de integración física. Es importante subrayar que Brasil finalmente comience a moverse de esta manera. Pero a pesar de ello, los "asociados" al MERCOSUR siguen coqueteando con Estados Unidos, donde el caso de Perú ofrece el mejor ejemplo. Esta situación deja en evidencia la fragilidad de la estrategia de Brasilia de "ampliar el MERCOSUR" únicamente a nivel de acuerdos de libre comercio, o sea apelar a la misma herramienta que usa Estados Unidos. Con ello si bien se suman nuevos miembros (como Perú), en realidad sus estrategias comerciales y políticas internacionales no fortalecen la integración sudamericana sino que la debilitan. Un compromiso mínimo Tras el tercer día de negociaciones en Miami está en claro que a pesar de los anuncios de acuerdos bilaterales todavía se enfrentan serias dificultades. Todos los representantes gubernamentales dicen querer un ALCA, pero sobran las dudas sobre los acuerdos concretos que se lograrán. Entre las resoluciones concretas se puede indicar que decidió suspender la decisión sobre la sede del ALCA; la ciudad de Miami no logró confirmarse como sede, y eso ha aumentado el malhumor de muchos vecinos y comerciantes, cansados de calles cerradas y de la masiva presencia policial. No hay indicaciones de nuevos acercamientos concretos con el MERCOSUR y Brasil. Sin embargo parece imponerse la idea que para cualquiera de las dos partes, Washington o Brasilia, terminar la semana de negociaciones sin un acuerdo sería una derrota, pero además desencadenaría reacciones negativas dentro de sus países. Por esas razones una de las posibilidades concretas, al día de hoy, es llegar a una declaración mínima de compromiso que permita terminar la semana con algún documento concreto para mostrar a la opinión pública, y dejando buena parte de los temas sustanciales para futuras negociaciones. Parece altamente posible que no se logrará firmar un acuerdo amplio en el 2005. Todo parece indicar que se acordará una declaración mínima, de compromiso, donde diversos temas serán transferidos a futuras negociaciones, y algunos a la próxima cumbre de presidentes de las Américas en Monterrey (enero 2004). Los borradores actuales apuntan a establecer un ALCA como una piso mínimo para favorecer el comercio hemisférico, con diversas puertas abiertas para que aquellos países interesados en profundizar sus vínculos con los Estados Unidos puedan hacerlo. Evidentemente una resolución ministerial de ese tipo demostraría que el ALCA se ha estancado, pero ninguno de los ministros lo reconocerá. Asimismo, deja planteada la duda de la utilidad del tratado, ya que ese acuerdo agregaría muy poco a lo que sucede en estos momentos: la firma de más y más acuerdos bilaterales. Sería un ALCA que genera una ilusión de articulación hemisférica, cuando en realidad ella no existe y todos negocian en forma individual. Bajo esas condiciones los que deseaban golpear la unidad latinoamericana sin duda sonreirán; para los demás, las tareas seguirán pendientes. (*) Eduardo Gudynas es analista de información de D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad - América Latina). |
|||