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La insignia
18 de noviembre del 2003


ALCA: Cumbre de Miami

El ALCA empantanado en Miami


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ALCA
Eduardo Gudynas
Integración Sur / D3E. Miami (EEUU), noviembre del 2003.


Miami comenzó la semana desbordada por las reuniones sobre el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Todos coinciden que el resultado es incierto dadas las diferencias que separan a gobiernos claves en temas como el comercio agrícola o el papel de las compras estatales. A ello se suma la constante llegada de miles de activistas de las más diversas organizaciones sociales que participarán en diferentes eventos. Todo ello enmarcado en un riguroso dispositivo de seguridad, y una prensa local que presenta el evento como la antesala a batallas callejeras.

Las vallas metálicas ya rodean a varios edificios públicos del centro de Miami; la calle Flagler, visita obligada de los turistas, muestra a muchos negocios con sus ventanas protegidas por láminas metálicas, mientras que decenas de policías se despliegan por todas las calles: hay uniformes negros, azules, grises y hasta marrones, unos caminan, otros van en bicicleta y hay grupos a caballo. Los hoteles céntricos se encuentran rodeados por un perímetro de seguridad donde se desvía el tránsito y sólo es posible acceder si se cuenta con credenciales. La televisión local brinda reportes que asustarían a cualquiera: intercalan imágenes de disturbios tomadas de las más variadas fuentes, montándolas entre sí, y con titulares que anuncian la legada de 20 a 70 mil activistas, vaticinas las más grandes protestas callejeras en la ciudad.

Este es el contexto bajo el cual se quiere discutir el "libre" comercio, y justamente en la ciudad que aspira a ser la sede de un futura ALCA. Pero a pesar de este despliegue, parecería que la naturaleza de las pantanos y manglares del sur de la Florida ha hecho empantanar una vez más este proyecto. Las negociaciones vienen enfrentado serias complicaciones, y en especial por el reclamo de Brasil y los demás países del MERCOSUR de lograr un "ALCA mínima", dejando afuera los temas más conflictivos. Casi todas las demás naciones apoyan un "ALCA abarcadora", coincidiendo con las ideas de Estados Unidos.

Brasil busca flexibilidad en el ALCA

La tensión entre Estados Unidos y Brasil llegó a altos niveles a fines de octubre, donde todo indicaba que no podría lograrse un acuerdo en Miami. Posiblemente por esa razón, pocos días atrás, los Estados Unidos convocaron a una reunión selecta de cancilleres para discutir la marcha del acuerdo. El encuentro se celebró el pasado 8 de noviembre en las afueras de Washington DC, y contó con representantes de 12 naciones. Los reportes indican que todas las partes reafirmaron su compromiso con el ALCA más allá de las diferencias en su alcance y ritmos. Las tensiones entre Brasilia y Washington se redujeron, y al parecer Brasil comenzó a aceptar que los Estados Unidos no reducirán sus protecciones agrícolas, mientras Washington parecería dispuesto a admitir que algunos países del sur no negociarán en este momento diversos temas que consideran críticos, como los mecanismos de compras gubernamentales o las inversiones. Algunos puntos sensibles serían derivados finalmente a la OMC.

De alguna manera allí se evidenciaba un acercamiento entre Estados Unidos y Brasil, aunque las negociaciones eran intensas, con situaciones cambiantes a medida que avanzaban los días. Brasilia en realidad no logró afianzar sus posiciones a nivel hemisférico, mientras que la situación interna era cada vez más complicada (la firma del acuerdo con el FMI demostró el poder del grupo económico gubernamental frente al propio Lula y un segmento del PT).

Más recientemente, en la cumbre iberoamericana que tuvo lugar la pasada semana en Santa Cruz (Bolivia), todos los presidentes lanzaron mensajes conciliadores hacia el ALCA. Además, los presidentes Kirchner (Argentina), Lula (Brasil), Lagos (Chile) y Fox (México) expresaron en un desayuno de trabajo su compromiso de avanzar en las negociaciones del ALCA en forma coordinada. La coincidencia con Chile y México es llamativa, ya que sus políticas comerciales en las Américas han sido muy diferentes de las que han anunciado Lula o Kirchner, y por ello ese acuerdo se convierte en un nuevo signo de un Brasil que busca acercarse al ALCA.

Las posiciones gubernamentales

Al iniciarse en Miami las negociaciones los borradores de discusión mantienen el compromiso de lograr un acuerdo en las Américas al 1 de enero de 2005. Se vuelve a reiterar la idea de un convenio que sea "integral y equilibrado" pero además "flexible", donde se reconoce que habrán diferentes niveles de compromisos. Uno de los borradores incluso indica que se "podrían" celebrar negociaciones plurilaterales dentro del ALCA. Estas son medidas que en muchos casos están cercanas a las demandas de Brasil, aunque en realidad nada se dice de desmontar los subsidios agrícolas de Estados Unidos. Sin embargo esos mismos borradores no avanzan en otros puntos concretos, sino que traspasan las decisiones a futuras discusiones que deberá encaminar el Comité de Negociaciones Comerciales. Si se prosigue en este camino podría decirse que no fracasará el encuentro de Miami, ya que se tendrá un declaración final, pero en realidad nada se habrá avanzado ya que allí se dice que serán indispensables nuevas negociaciones.

Todavía no está claro como se articularán estos actores. Sólo es posible identificar por un lado a Brasil y Argentina, con apoyos intermitentes o tímidos de Paraguay, Bolivia y Uruguay, y a veces las naciones caribeñas; mientras que por otro lado, se alinean Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Perú. Estados Unidos no aparece formalmente endorsando los documentos de este último grupo, pero claramente allí se expresan sus ideas.

El papel de la sociedad civil

Las organizaciones ciudadanas cumplen un papel importante en todo este debate. Por un lado son evidentes los signos de fortaleza, en especial tras el colapso de Cancún y la creciente coincidencia en el agotamiento de las propuestas desarrollistas tradicionales. Lamentablemente también hay dificultades potenciales (por ejemplo, la entremezcla entre la CUT, el PT y las posiciones del gobierno de Brasil, o la insistencia con posiciones fundamentalistas que impiden el diálogo entre las propias organizaciones sociales).

En estos momentos las actividades de la sociedad civil se centran en tres escenarios: El primero es el clásico Foro Empresarial de las Américas, que reúne al mundo del comercio y las empresas, y que siempre ha pujado por el ALCA. El segundo es el Foro de las Américas sobre el Comercio y el Desarrollo Sostenible, convocado por un conjunto de instituciones académicas y ciudadanas, y que cuenta con un visto bueno de las autoridades gubernamentales (lo que le permite reunirse dentro del perímetro de seguridad). Allí tienen lugar una serie de talleres sobre los más variados temas: en su primera jornada, Médicos sin Fronteras reclamaba otras reglas para permitir el acceso a las medicinas, las ONGs ambientalistas exigían incorporar medidas ambientales en las negociaciones, y se cuestionó duramente el temas de las inversiones. El foro tiene un potencial político importante, especialmente en Estados Unidos y Canadá, ya que allí confluyen algunas de las redes y asociaciones de mayor peso por su membresía (como por ejemplo, la National Wildlife Federation, la organización ambientalista más grande del mundo).

Finalmente, diversas redes y en especial la Alianza Social Continental (una coalición de sindicatos, redes nacionales y asociaciones campesinas), están desplegadas en diversos locales en Miami. Sus talleres también cubren las más diversas cuestiones, como la sustentabilidad y la democracia, los efectos del libre comercio sobre la agricultura o un foro global de los trabajadores. El peso de la Alianza Social Continental reside en especial en la presencia de las centrales sindicales (como la AFL-CIO de Estados Unidos o la CUT de Brasil). En los últimos meses se han expresado algunas tendencias que buscan acentuar el perfil crítico de la Alianza y acrecentar la distancia que se mantiene con otros movimientos considerados "reformistas". Por estas razones a veces las articulaciones con aquellos que participan del foro en desarrollo sostenible son complejas, aunque varios miembros o simpatizantes de esa alianza también están realizando presentaciones en aquel foro. Se esperan grandes marchas para los próximos días, donde el contingente principal será de activistas de los Estados Unidos.

Sea por una vía o por otra parece que es indispensable reconocer que el ALCA es una iniciativa de una envergadura tal que requiere ampliar la base social que la enfrenta. En ese sentido las organizaciones sociales tienen un papel fundamental, no sólo en presentar sus pareceres ante los ministros de comercio, sino en difundir dentro de sus propios países lo que sucede en estos días en Miami. A pesar que los ministros se reúnen detrás de policías y vallas de alambre, no escapan a los ojos ciudadanos.


(*) Eduardo Gudynas es analista de información de D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad - América Latina).



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