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La insignia
18 de marzo del 2003


La diplomacia nuclear y el espejo norcoreano


__Especial__
EEUU en guerra
Fernando Montiel T. (1)
La Insignia. México, marzo del 2003.



Los Estados Unidos dan muestra de desgaste a cada paso que dan. Tanto en el frente político como en el económico e incluso el militar, Washington se comporta como una fiera que, herida de muerte, arremete contra quien sea para no dar muestra de debilidad.

Debatiéndose entre la disidencia interna, la protesta global y la "oposición oficial" en el Consejo de Seguridad, son tal vez las escaramuzas político-militares con Corea del Norte -vis á vis la crisis iraquí-, las que desnudan en su totalidad los bemoles y el talón de Aquiles de la que Zbigniew Brzezinski llamara "la primera, única y última superpotencia verdaderamente mundial".

Al ser el único país que ha utilizado la bomba nuclear, Estados Unidos ha sabido aprovechar durante más de cinco décadas el impacto psicológico y el horror que los crímenes de Hiroshima y Nagasaki sembraron en la población mundial. De hecho, una de las pautas de política exterior estadounidense se diseñó sobre ello: "Hay que hacerles creer que estamos lo suficientemente locos como para lanzar la bomba". Esta consideración es importante, ya que si alguna enseñanza se puede extraer de la actitud bravucona de Corea del Norte y la tímida respuesta que frente a ella han mostrado los estadounidenses, es que la frontera de la valentía imperial se encuentra donde se conjugan el poder y la disposición de utilizarlo. Si bien es cierto que Corea del Norte es quien ha dado esta cátedra de real politik en el 2002-2003, Pakistán e India lo hicieron también en su momento (1998), y aún antes, China y Rusia hicieron lo propio durante décadas, configurando lo que se llamó la Doctrina de Destrucción Mutua Asegurada (MAD, por sus siglas en ingles) que se encontraba en la base de la lógica de la disuasión en el periodo de la Guerra Fría..

Lo que chinos, rusos, paquistaníes e indios han comprendido es que los chantajes nucleares estadounidenses se vienen abajo cuando se les juega con la misma carta. India y Pakistán desarrollaron sus programas nucleares en clara violación al Tratado de No Proliferación ¿Por qué no fueron hostigados con la misma intensidad que ha merecido Irak por una simple sospecha? Más aún, ¿por qué los más de 200 mil soldados que se están apostando en el Oriente Medio no se envían al sudeste asiático? La respuesta es sencilla: en Washington se sabe que con Corea del Norte no va a ocurrir nada; los norcoreanos ganaron la partida del chantaje nuclear y ahora los Estados Unidos tendrán que vivir con ello. Pero como Irak no cuenta con armamento nuclear, entonces contra Bagdad es "seguro" hacer un despliegue abusivo de poder. Si la NSA, la CIA y el Departamento de Defensa realmente tuvieran cualquier temor mínimamente fundado de que en territorio iraquí se almacenan armas nucleares, la docilidad de Washington sería muy similar a la que han demostrado con Pyongyang. Pero como no es el caso, la "valentía" estadounidense será la misma que tuvo con Granada, Panamá Vietnam (no obstante el resultado final) y más recientemente Afganistán.

La "diplomacia nuclear" estadounidense ha entrado en vigor nuevamente como parte de los preparativos de guerra contra Sadam Husein. De cuando en cuando se han podido leer notas de prensa en las que se esgrimía la posibilidad de un ataque nuclear táctico por parte de Estados Unidos contra Bagdad. Aunque Bagdad era el objetivo último de esta amenaza, el mensaje político iba dirigido a la "oposición oficial" del Consejo de Seguridad. Este nuevo chantaje nuclear se complementaba con la disposición estadounidense a lanzar un ataque unilateral y aislado contra Irak si se hubiera enfrentado a un veto chino, ruso o francés en el Consejo de Seguridad.

Buenos estudiosos en el arte del manejo del poder, los halcones estadounidenses se han curado en salud para prevenir que Francia, Rusia o China siguieran los pasos de Corea del Norte. Efectivamente, más allá de la condena moral que hubiera supuesto un veto en el Consejo de Seguridad, las posibilidades de la "oposición oficial" de detener la nueva iniciativa bélica estadounidense en el Medio Oriente son limitadas si no cuentan con un componente de disuasión militar. En otras palabras, si los Estados Unidos perciben que no existe el único binomio que respetan (poder y la disposición de utilizarlo) en la postura de franco-chino-rusa, las posibilidades de detener la agresión son bastante débiles: durante décadas, Estados Unidos ha recibido condenas de todos, por todo, todo el tiempo; algunas descargas más no tienen por qué quitarles el sueño.

Por una parte ¿qué ocurriría si la "oposición oficial" planteara la posibilidad de impedir la agresión estadounidense a Bagdad por todos los medios posibles? La primera consecuencia sería por supuesto un aumento de la tensión internacional a grados insospechados, sería una crisis que nos pondría al borde de la tan temida III Guerra Mundial, y entonces los Estados Unidos estarían contra la pared. Son dos las alternativas que tendrían: 1) No ceder a la advertencia militar de sus opositores en el Consejo de Seguridad y lanzar la guerra contra Irak o 2) Ceder, dando con ello un giro súbito a su posición política guerrerista. Esto por supuesto implicaría una aceptación de facto de que los Estados Unidos no son esa gran potencia unipolar que a Brzezinski le gustaba presumir, o que si alguna vez lo fueron, esos tiempos han terminado.

En caso de que la advertencia de la "oposición oficial" sea seria (y en caso de que también sea seria la advertencia estadounidense de usar armas nucleares) la primera opción nos pondría -nominalmente- al borde del holocausto nuclear. Sin embargo, de la experiencia histórica se desprende que cuando los Estados Unidos perciben la amenaza nuclear como real, siempre terminan por doblar las manos (2): ésta no tendría porque ser la excepción, en la inteligencia de que "que crean que estamos los suficientemente locos" no significa que estén realmente lo suficientemente locos. De tener lugar la segunda alternativa, es decir, en caso de que la disuasión militar esgrimida por la "oposición oficial" surtiera efecto y los Estados Unidos se vieran orillados a desistir de su ataque a Irak, se habría alcanzado un logro histórico. Aunque en apariencia sería un retroceso a la lógica bipolar de la doctrina MAD de la Guerra Fría, en realidad nos habríamos ubicado en un lugar diferente de la historia de la política internacional, ya que un freno en el plano militar a una potencia como Estados Unidos implicaría el inicio del fin precisamente de ese estatus de superpotencia unipolar. El orden posterior se caracterizaría por el conflicto de los Estados Unidos por detener o retrasar su inexorable declive, y los otros bloques (Unión Europea, ASEAN) por llenar los espacios que la primera fuera dejando. Aunque, por supuesto, el declive estadounidense no va a detener la ambición imperial de sus competidores -al contrario-, del conflicto de los grandes siempre se abren oportunidades para los pequeños. Además, siempre es mejor enfrentarse a tres potencias con tres rifles (potencias que además se enfrentan y se desgastan entre ellas) que enfrentarse a una potencia con nueve.

No son solo buenos deseos. Para lidiar con la crisis y llevar su desenlace a buen puerto se requiere de diplomacia de alto riesgo (de muy alto riesgo) y de personas lo suficientemente templadas como para ganar una guerra de nervios frente a la clase política estadounidense. A fin de cuentas, el primer paso para demostrar que Estados Unidos es un tigre de papel consiste en asumirlo como tal.


Notas

(1) Editor. Analista y consultor en política internacional y resolución de conflictos. Coordinador de los libros Geopolítica y Globalización en México y América Latina y Afganistán: Guerra, Terrorismo y Seguridad Internacional en el Siglo XXI.
(2) Ésta es una de las razones por las que las armas nucleares en general, son más útiles como mecanismos de disuasión política que como herramientas militares. Ésta es también la razón por la que se esta tratando de llevar el potencial destructivo de la descomposición del átomo al armamento convencional. Para más al respecto ver mi artículo ¿Nuclearización de la guerra convencional?



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