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| 17 de marzo del 2003 |
Programa Hipótesis (Radio Rosario) / La Insignia. Argentina, 15 de marzo.
Hipótesis fue, es y será un testigo implacable de la época que nos ha tocado vivir. El periodismo de sus integrantes no es -precisamente- ese periodismo lavado al que se le pone el aditamento de "objetivo" para disfrazar una injustificable neutralidad entre lo justo y lo injusto. Tampoco es el decadente periodismo amarillo que recurre a lo que supuestamente le agrada a las mayorías, recurriendo a la mentira, a la obscenidad o a la falta de seriedad de la noticia. El periodismo de Hipótesis es un periodismo basado absolutamente en la verdad, pero con opinión. Un periodismo que no se queda en los efectos, que busca las causas, las causas más profundas, las causas estructurales, y lo hace con ética, con honestidad, sin el doble discurso tan necesario cuando hay que explicar lo inexplicable. Particularmente cuando lo inexplicable debe ser maquillado por dinero.
Hipótesis tiene dos compromisos: uno con su audiencia, a la que debe decirle la verdad y nada más que la verdad, y el otro con la coherencia de su pensamiento, siempre puesto en la perspectiva transformadora de esta injusta realidad política, social, económica y cultural, tanto en los planos locales, provinciales, regionales, nacional e internacional. Es por ello -y no por una supuesta virtud intelectual- que podemos celebrar nuestro 15º aniversario, leyendo textualmente una nota editorial internacional previa a la guerra del Golfo, denominada "Doble moral", emitida el 11 de agosto de 1990 por esta misma emisora. Este es su texto: "La invasión, y posterior anexión, por parte de Irak de esa gran empresa con forma de país denominado 'Dawlat al Kuwait', regenteado desde 1756 por la familia al-Sabah, cuyos intereses se entremezclan con sus socios mayores del occidente capitalista, que los prohijó como protectorado británico hasta 1961, puso en tensión a esta región caliente del planeta, extendiéndose en corto tiempo hacia todos los confines". "Esta gravísima situación obliga a las más variadas lecturas. Entre las más importantes caben destacarse la que aborda el conflicto desde el punto de vista económico, donde el petróleo encarna -indiscutiblemente- el papel de primer actor y la que jerarquiza el plano bélico propiamente dicho, el potencial militar, su despliegue y las posibles confrontaciones. A la primera dedica su comentario de hoy nuestro columnista de política económica Julián Lemoine y a la segunda la encontrará, profusamente, en todos los diarios y noticiosos". "Hay, por supuesto, muchísimos otros ángulos desde los cuales se puede observar y juzgar esta crisis desatada en el borde oriental de la península arábiga. A nosotros nos pareció conveniente encararla desde la óptica de las normas internacionales y desde la ética política". "No se nos escapa que estos valores no son absolutos. Como que, a lo largo de la historia de la humanidad, fueron experimentando importantes transformaciones. Ciertamente, la tendencia es a su desarrollo y elevación. Claro que no de modo lineal: el fascismo es la expresión más trágica que -en este siglo- confirma la regla". "Hasta el día de hoy, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó tres resoluciones con suma celeridad: la primera, que lleva el número 660, aprobada por catorce votos a favor y una sola abstención (la de Yemen, ahora unificado) que exige el retiro inmediato e incondicional de Irak del territorio kuwaití. La segunda, con el número 661, aprobada con las abstenciones de Cuba y Yemen, que decidió el boicot comercial, financiero y militar a Bagdad. Y la tercera, la resolución 662, aprobada el 9 de agosto por unanimidad, donde se declara que la anexión de Kuwait por parte de Irak 'es nula de toda nulidad' y en la que -a la vez- se exhorta a todos los países y organismos internacionales a negarse a reconocer la decisión del Gobierno de Sadam Husein de incorporar como territorio propio al pequeño emirato". "Si bien esta pronta reacción del máximo escalón de la organización internacional, se ajusta a la letra y al espíritu de la carta firmada en San Francisco, el 25 de junio de 1945, llama poderosamente la atención que una actitud similar no haya tenido lugar, en tiempo y forma, en oportunidad de la agresión norteamericana a Granada, en octubre de 1983, donde las mismas tropas de la 82a. División Aerotransportada, con base permanente en Fort Bragg, Carolina del Norte, que hoy están estacionadas en Arabia Saudita con el 'propósito de contener a un país agresor', masacraron al pueblo y a los gobernantes de ese pequeño país del Caribe". "O, esas mismas tropas de Fort Bragg, que el miércoles 20 de diciembre del año pasado, en número aproximado de 24.000 hombres, irrumpieron en la República de Panamá y sólo en las primeras veinticuatro horas produjeron setenta muertos, que luego ascendieron a varios miles, especialmente en los barrios pobres de la capital". "¿Cuáles fueron las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas -para tornar solamente estos dos ejemplos- en esas oportunidades?" "¿Se imaginan ustedes un bloqueo comercial, financiero y militar a los Estados Unidos a causa de éstos crímenes internacionales?" "¿Debemos concluir, entonces, que esta doblez invalida la importancia o la necesidad de la Organización de las Naciones Unidas?" "No, de ninguna manera, puesto que no es lo mismo, aunque parezca una sutileza, leyes que no se cumplen que la inexistencia de leyes". "El mundo, a pesar de la finalización de la guerra fría, sigue pareciéndose bastante a una jungla y sólo la aceptación, por parte de la comunidad internacional, de ciertas reglas de juego que -dicho con más rigor- constituyen el Derecho Internacional, acota el margen de discrecionalidad de los países poderosos". "Estas actitudes cínicas, como en este caso la de los Estados Unidos, nos mueven a la reflexión: ayer (10 de agosto de 1990), en la página diecinueve del diario Clarín de Buenos Aires, se publica -ocupando dos tercios de la plana- una nota firmada por Caspar Weinberger, jefe del Pentágono durante la administración de Ronald Reagan, con un título sugestivo: 'Es el momento de ganar'". "Weinberger, quien tiene sobre sus espaldas los crímenes internacionales de Granada y Panamá, dice alegremente en su nota: 'La invasión iraquí a Kuwait por supuesto que no es un Pearl Harbor -un ataque directo al territorio de los Estados Unidos y a su gente-, pero es la clase de evento que fuerza a la acción, creando un amplio apoyo en el público porque la intervención despierta un sentimiento universal de repulsión, enojo y preocupación...'. Si no expresara tanto cinismo, prepotencia y vocación imperialista, podríamos pensar que es solamente una tomadura de pelo a los lectores, pero es mucho más que eso: es la expresión más acabada de la doble conducta, una siniestra práctica en materia de política internacional". "Esta doble conducta también se puede apreciar en las actitudes del Gobierno Nacional. Bastará con recordar la tibieza de nuestra Cancillería en ocasión de la invasión a Panamá y el entusiasmo puesto de manifiesto -en esta oportunidad- en castigar al agresor. Cuando no se tiene vocación nacional, se suele perder la elegancia, por no decir la dignidad". (Recordemos que el canciller era Domingo Cavallo y el presidente Carlos Menem). "Una de las tareas principales en estos momentos, consiste en contribuir a desactivar este conflicto. Es imprescindible emprender la difícil tarea de propender al entendimiento, hay que disminuir la presión militar (recordemos que las Naciones Unidas no votaron acciones militares). Habrá que dar todos los pasos necesarios para que sea el pueblo iraquí el que decida su destino, sin tutores de afuera y sin tutores de adentro. Porque en caso contrario, estaríamos aceptando que un delincuente internacional, como lo ha demostrado ser desde el siglo pasado y durante todo este, se constituya en el policía planetario que no tiene que rendirle cuentas a nadie". "En las sociedades civilizadas, la policía es un brazo de la justicia. En este caso, mal puede actuar en nombre de ella quien ha desconocido en más de una oportunidad los fallos de la Corte Internacional de Justicia, con asiento en La Haya (Holanda). El más difundido -recordemos- fue el que condenó a los Estados Unidos por el bloqueo (el minado) de los puertos de Nicaragua (durante el gobierno sandinista) sobre el océano Pacífico". "Finalmente, sería bueno tener presente que el cinismo, que encarna -en este caso- Caspar Weinberger, no es otra cosa que la máscara que cubre el rostro del desprecio y la violencia". Esta nota -como dijimos- fue emitida en Hipótesis el 11 de agosto de 1990. Si a George Bush, le pusiéramos la W en el medio; si sustituyéramos Caspar Weinberger por Donald Rumsfeld y dijéramos que nuestro columnista sobre política económica es Julio Gambina en lugar de Julián Lemoine, prácticamente podríamos decir que la interpretación de la conducta imperial sería la que hubiésemos podido hacer hoy. Claro, en esa época -cuando estaba de moda el pensamiento posmoderno- eran muchos menos quienes compartían estas ideas con Hipótesis, si comparamos con el día de hoy. |
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