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La insignia
19 de marzo del 2003


El fin del mayor arrecife de coral del mundo


Jacobo Quintanilla
Agencia de Información Solidaria (AIS). España, marzo del 2003.



El mayor arrecife de coral del mundo se encuentra hoy amenazado. La Gran Barrera de Coral australiana cubre una superficie de cerca de 350.000 km.² que se extienden sobre más de 2300 km. a lo largo de las costas de Queensland. Perfectamente visible desde la Luna, este arrecife, Parque Marítimo Nacional desde 1975 y Patrimonio de la Humanidad desde 1981, alberga bajo sus aguas uno de los sistemas más frágiles y complejos de la biodiversidad de la Tierra. Pero la acción de las estrellas de mar, el calentamiento global del planeta, la pesca indiscriminada y la contaminación, están poniendo en peligro el equilibrio ecológico de este ecosistema.

Las estrellas de mar "coronas de espinas" están devastando los arrecifes que invaden. Cuando son adultas, estos equinodermos pueden alcanzar los 80 centímetros de diámetro y comer cada día su equivalente en coral duro. Además, sus numerosos brazos (pueden tener hasta 21) les permiten desplazarse ágilmente para encontrar nuevos arrecifes para devorar.

En la rápida degradación de la Gran Barrera, esta vez el turismo parece ser más víctima que culpable. Paradójico, pero un estudio del Instituto de Investigación CRC Reef estima que el impacto directo de los turistas sobre la buena salud de los corales es "mínimo". Es más, en "los últimos 5 años, el número de visitantes se ha reducido un 15%", según afirma Col McKenzie, director de la Scuba Schools International Australia (SSI), debido principalmente a la escasez de peces y a que los arrecifes de coral se encuentren devastados por las estrellas de mar.

El verdadero problema es el recalentamiento de las aguas. Thomas Goreau, presidente de la Global Coral Reef Alliance (GCRA), y portavoz del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), afirma que el principal factor subyacente de todo este proceso es el cambio climático. Cuando la temperatura del agua sube por encima de cierto grado, los corales reaccionan volviéndose blancos expulsando las algas que les dan color y los alimentan. Y si esa temperatura alta persiste, el coral se debilita hasta morir.

Ya en los años ochenta los científicos comenzaron a observar que los corales se blanqueaban, pero fue en 1998, año considerado el más cálido del siglo, cuando el fenómeno se acentuó aún más. Los especialistas afirman que durante al menos cinco meses de ese año, mares y océanos registraron temperaturas más altas de lo normal, lo que dañó de un modo considerable los arrecifes que rodean a las Seychelles, la Isla Mauricio, las Maldivas y Sri Lanka. Lo mismo parece estar ocurriendo en gran parte del Pacífico Sur, incluyendo Tahití, las islas Cook, Nueva Caledonia y Fidji. "El 90% de los corales de las Seychelles y de algunas islas de Indonesia están ya muertos", afirma Goreau.

Desde el verano austral 2001-2002 "nos hemos dado cuenta, después de sobrevolar 640 de los 2900 arrecifes que forman la Gran Barrera y de habernos sumergido en 27 sitios, que cerca del 95% de los corales del Parque había emblanquecido", comenta Paul Marshall, miembro de la Australian Coral Reef Society (ACRS).

También la contaminación marina o los huracanes dañan los corales, pero sus efectos son mínimos comparados con los que produce el recalentamiento del planeta. No pasa lo mismo con la pesca. En lugares como Malasia, Vietnam e Indonesia la pesca excesiva ha destruido casi totalmente los corales de la zona. Muchas veces la eliminación de estos peces, que se alimentan principalmente de algas, hace que éstas crezcan desmesuradamente provocando la exterminación de los corales.

Otro factor nefasto para los corales es la pesca con explosivos que se utiliza en África Oriental o la pesca con cianuro, que vuelve a los peces tropicales más lentos y torpes, lo que permite capturarlos con mayor facilidad para alimentar la gran demanda comercial de peces de este tipo.

La situación actual de los bosques submarinos de coral es alarmante: en los últimos 40 años más de la cuarta parte han sido destruidos por la actividad humana. A este ritmo nuestra generación será testigo de la desaparición de por lo menos el 57% de esas formaciones.

Mientras tanto, Australia no ratifica el Protocolo de Kyoto. "Si EE.UU., el mayor emisor de gases contaminantes, no lo ratifica, no tiene ningún sentido que lo haga un país como Australia que emite muchos menos", señaló el Ministro de Medio Ambiente de Australia, Robert Hill. Pero si como está previsto prosigue el calentamiento del planeta, en un plazo de 30 a 50 años los arrecifes coralinos habrán dejado de existir. En ese momento será demasiado tarde para ratificar cualquier protocolo. "Se trata de una especie de señal -advierte Paul Marshall-. Y la alerta ya ha sido dada".



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