| Portada | Directorio | Buscador | Álbum | Redacción | Correo |
|
|
|
| 2 de junio del 2003 |
Tortura: Una práctica que continúa
Pablo Ruiz
En el mes de abril un nuevo informe sobre la situación de los derechos humanos en Chile -esta vez elaborado por la Universidad Diego Portales- volvió a señalar que la tortura sigue siendo una practica recurrente en nuestro país, practica que involucra ha "agentes del estado" y que afecta no solo a adultos sino también a niños.
Este informe una vez más sitúa a Chile como uno de los países que no ha erradicado completamente la tortura de la practica policial, pese al retorno a la democracia hace ya 13 años. A comienzos de los 90 los nuevos prisioneros políticos de los gobiernos de la concertación denunciaron entonces que la mayoría había sido torturados al momento de su detención. No hablamos de un "caso aislado" sino de cientos de casos. Existe para conocimiento publico dos informes de la Asociación Internacional contra la tortura ( AICT, Sección Chile), donde aparecen registrados 104 testimonios que retratan la crueldad a la que se sometió a los presos políticos. El Informe Anual de los Derechos Humanos en Chile 2003 de la Universidad Diego Portales abunda en información sobre la situación carcelaria y los abusos policiales dentro de otras materias que analiza. Recuerda este informe que en 1996, el relator especial de Naciones Unidas sobre tortura, Nigel Rodley había señalado respecto a Chile que "...los casos que se producen en la actualidad son suficientemente numerosos y serios como para que las autoridades continúen otorgando atención al problema...". Recuerda el informe que la medida de eliminar la ley de Detención por Sospecha y que buscaba reducir los abusos policiales no ha tenido el efecto esperado por la sociedad. Solamente la Corporación de Asistencia Jurídica en Derechos Humanos presentó 70 acciones judiciales por Violencia Innecesaria y Apremios Ilegítimos contra "Agentes del estado" en 1998, 62 el año 1999, 87 el año 2000 y 95 el año 2001. El informe también da cuenta de 52 muertes de detenidos en cuarteles policiales catalogados por la autoridad como "suicidios", a ellos debemos agregarles nosotros la treintena de militantes de izquierda asesinados impunemente en supuestos enfrentamientos. Lo más grave de esta cultura de maltrato y abusos es la situación que viven los niños detenidos y privados de libertad, el informe señala que "Algunos niños, incluso primerizos, son sometidos a golpizas por toda una noche y por varios policías; a otros se les cuelga de las manos o se les introduce la cabeza en un tarro con agua (submarino) o en una bolsa de nailon (submarino seco); y finalmente hay quienes sufren la aplicación de electricidad". En 1999, en una nota aparecida en el diario La tercera, UNICEF manifiestó su preocupación sobre el tema, señalando que "vemos con preocupación que en Chile se han producido en los últimos años, en distintas circunstancias, la muerte o graves lesiones de niños que se encontraban internados..." Por su parte la Confraternidad de Amigos y Familiares de Presos Comunes (CONFAPRECO) ha denunciado permanente que la practica de la tortura, tratos crueles, inhumanos y degradantes es el pan de cada día de los reclusos. Incluso su director Manuel Henríquez a señalado que existen prácticamente unidades de tortura en los diversos penales de nuestro país. Señala el informe que los maltratos incluyen "golpes de puños, patadas, palos, etc. Estas golpizas se repiten día a día de manera indiscriminada, pero especialmente a quienes se encuentran en celdas de castigo". El día de hoy, Amnistía Internacional ha presentado su informe anual y "en el caso de Chile, se destaca las duras condiciones de reclusión y los malos tratos, así como enfrentamientos entre la policía y comunidades indígenas" (EFE). Recordemos finalmente que la Declaración Universal de los derechos Humanos prohíbe que cualquier persona y por cualquier razón sea sometida a tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Que como ha señalado Amnistía Internacional "Los torturadores prosperan gracias a la indiferencia de la opinión publica. Nuestra tarea debe consistir en convertir la indiferencia en indignación y la indignación en acción" |
|