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La insignia
9 de julio del 2003


Irak: El negocio de la guerra,
las víctimas y la resistencia


__Especial__
EEUU en guerra
Miguel Ángel Ferrari
Desde la gente. Argentina, julio del 2003.



Luego del diluvio de fuego, las tropas neocoloniales fueron ocupando posiciones en todo el territorio de Irak. Los muertos fueron sepultados, los incendios extinguidos, los heridos desaparecieron de las pantallas de televisión, los museos saqueados cerraron sus puertas y la paz -¡por fin!- se instaló sobre el suelo milenario del Eufrates y el Tigris.

Los poderosos habían triunfado. El triunfo -construido en tres semanas- pareciera haberle concedido legitimidad al vencedor. Georg Hegel, ese gigante de la filosofía alemana, decía que la historia universal es el juicio universal. En buen romance: la historia imparte justicia a través de sus fallos, que son -ni más, ni menos- que la victoria o la derrota.

Las tropas invasoras de los Estados Unidos y Gran Bretaña habían triunfado; por ende, su acción había sido legitimada. La Resolución 1483 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada por todos los miembros excepto Siria, que le confiere a los invasores el "derecho" a gobernar Irak, es una muestra clara de la fuerza de ese pensamiento hegeliano.

Pero la historia -vale decir, las acciones humanas- no se detiene, sigue su curso inexorablemente. En ese acontecer diario, a más de dos meses del discurso del presidente estadounidense, en el que anunciara el final de las acciones militares, prácticamente a diario perecen soldados de las fuerzas invasoras a manos de una resistencia difícil de identificar, pero decidida a no dejarse humillar gratuitamente por las tropas neocoloniales.

Esta conducta imperial de Washington, emprendida con espíritu provinciano (parafraseando a Albert Camus, en su juicio sobre las pretensiones imperiales nazis), está cometiendo estragos entre el pueblo de Irak ante la cómplice pasividad de la ONU y de los gobiernos de los países "civilizados" del mundo. Las denuncias sobre las atrocidades de las fuerzas ocupantes, provienen de diversas organizaciones no gubernamentales -como, por ejemplo, Amnistía Internacional- o de importantes sectores de la prensa independiente de los grandes capitales.

A propósito de Amnistía Internacional, esta organización acaba de formular gravísimas denuncias sobre el trato vejatorio, al margen de toda norma internacional, que reciben alrededor de 2.300 prisioneros iraquíes hacinados, sin acusaciones ni asistencia jurídica, en el aeropuerto de Bagdad y en la cárcel de Abu Graib, también de la capital iraquí. Entre las condiciones crueles, inhumanas y degradantes a las que alude Amnistía Internacional, se cuentan la falta de información a los familiares (su status actual, en esos casos, es similar a la de nuestros detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar); los prisioneros también padecen sesiones de tortura física y psíquica; una perversa carencia de agua y alimentos; y una total incertidumbre acerca de la duración de esa privación ilegítima de la libertad y mediante qué normas jurídicas sus casos serán abordados. El mismo estilo fascista aplicado a los prisioneros confinados en el campo de concentración de Guantánamo.

Para no abundar: un solo ejemplo para tener cabal conciencia de esta lamentable situación: Sufian, un niño de once años, fue detenido el 27 de mayo cuando viajaba en un auto con su tío. Los soldados estadounidenses afirmaron que desde ese vehículo partieron disparos hacia sus efectivos. Sufian pasó nueve días detenido en el aeropuerto y otros quince en un centro de detención para mujeres y delincuentes juveniles.

Con estas prácticas totalitarias, el gobierno de George W. Bush se ha propuesto "normalizar" el país invadido. En el día de ayer se realizó una reunión en Salaheddine, en el Kurdistán iraquí, con representantes de las siete principales formaciones políticas iraquíes colaboradoras con el régimen colonial anglo-norteamericano. Allí se estableció la creación de un ''Consejo de Gobierno Transitorio'', con la aceptación del virrey Paul Bremer. Como no podía ser de otro modo, el virrey se reserva el derecho de veto sobre las decisiones de este consejo títere.

A esta fantochada de gobierno, se le sumará en breve un nuevo "ejército iraquí" organizado por los Estados Unidos, luego de la disolución del ejército existente durante el régimen de Sadam Husein. A estas alturas, uno se imagina a militares del Pentágono reclutando y entrenando a una especie de "cipayos" dispuestos a recibir una buena retribución por la tarea de reprimir a su propio pueblo.

Si ha pensado esto, le hacemos saber que usted es una persona muy optimista.

Para esta tarea, el gobierno norteamericano ha previsto la participación de mercenarios. No, no se trata de esos individuos rudos, con barba de varios días, inescrupulosos, dispuestos a recibir una paga luego de su trabajo sucio. Es algo mucho más moderno, en sintonía con la globalización.

A fines de junio, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos anunció que ha concedido a Vinnell, una división de la empresa Northrop Grumman, un contrato por 48 millones de dólares para entrenar a un grupo especial del Ejército iraquí en los próximos 12 meses. El Pentágono dijo que las tareas de adiestramiento se iniciarán a la brevedad y concluirán el 30 de junio del próximo año.

Es bien sabido que en los Estados Unidos existen numerosas empresas dedicadas a las tareas de seguridad, con suculentos contratos con el Pentágono, uno de cuyos principales aportes "a la defensa de la libertad" consiste en realizar las tareas que les están prohibidas a las tropas regulares estadounidenses, en virtud de las leyes de su país o las normas que establece el derecho internacional.

Una de ellas es la Northrop Grumman. Esta empresa nació -en 1994- de la fusión entre la compañía aérea Northrop y la Corporación Grumman, una empresa dedicada a la integración de sistemas electrónicos. En la actualidad este grupo participa de la construcción de bombarderos, navíos de guerra nucleares y no nucleares, tecnología destinada a la información gubernamental y electrónica para la defensa convencional y espacial.

Esta megacorporación, dedicada también a crear ejércitos -claro, no precisamente como los que creaban San Martín, Belgrano, Bolívar o Artigas-, contará en 2005 con 120.000 empleados, distribuidos en los cincuenta estados de la Unión y en 25 países del mudo. Para esa fecha su facturación llegará a 30 mil millones de dólares...

Si tiene ganas de invertir sus ahorros, le contamos que sus acciones se cotizan en alza.



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