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La insignia
28 de febrero del 2003


El imperio Moon avanza en su conquista de Sudamérica


Alejandro Blanca
Ciberoamérica. México, febrero del 2003.


El caso del arzobispo de Lusaka, Zambia, Emmanuel Milingo, quien en mayo de 2001 desafió los cánones del Vaticano y se casó con una seguidora de la Iglesia de Unificación en una boda multitunidaria fue el más reciente escándalo mundial protagonizado por la llamada secta Moon, fundada en 1954 por el reverendo coreano Sun Myung Moon. Aunque poco más de un año después, en septiembre de 2002, monseñor Milingo fue obligado por El Vaticano a arrepentirse públicamente de su matrimonio y regresar al seno de la Iglesia católica -primero se mostró como un hombre enamorado y orgulloso de su matrimonio y tras las presiones dijo que había sido manipulado por el reverendo Moon y sus seguidores-, su caso fue una muestra de la capacidad de los "moonies" para expandir su influencia, particularmente entre sectores políticos, eclesiásticos y económicos influyentes.

El caso de Milingo resonó en todo el mundo, pero al mismo tiempo tenían! lugar pequeños escándalos protagonizados por la secta Moon, pero sin la misma presencia en los medios de comunicación.

La secta tiene presencia en 185 países y cuenta con un emporio corporativo mundial en diversos giros comerciales. Su participación en actividades sospechosas que rayan en la ilegalidad han dado lugar a denuncias documentadas en los medios.

Un caso reciente tuvo lugar en las elecciones presidenciales en Bolivia realizadas en julio de 2002, en las que, tras una apretada votación en las urnas, el Congreso eligió como presidente a Gonzalo Sánchez de Lozada, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Empatados en primer lugar quedaron Sánchez de Lozada y Manfred Reyes Villa, de 47 años, candidato de la Nueva Fuerza Republicana (NFR), agrupación derechista. En un cercano segundo lugar se colocó el líder cocalero Evo Morales. Pero en Bolivia la segunda vuelta electoral se realiza en el Congreso y fue en esa instancia donde Reyes Villa, capitán del ejército y ex alcalde de Cochabamba, fue relegado al tercer lugar. Su partido quedó marcado por acusaciones de gasto ex! cesivo de recursos en la campaña.

Por ley, los partidos tienen un límite de gastos de 400 mil dólares en campañas electorales y, según analistas políticos locales, el NFR superó por mucho esa cantidad pues tuvo la campaña mediática más extensa. Investigaciones periodísticas revelaron que la principal fuente financiera de este candidato fue la representación local de la secta Moon. ¿Para qué financiar con tal empeño a un aspirante a la presidencia? En una Bolivia cuya vida política todavía está marcada por el pasado dictatorial no es extraño que se presenten ante la ciudadanía candidatos con antecedentes golpistas, como es el caso de Reyes Villa, acusado de haber sido torturador durante la dictadura de Luis García Meza, en 1980.

En otros países de Sudamérica también se han detectado actividades sospechosas de la secta, como la apropiación de grandes extensiones de terrenos en Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil y supuestas operaciones de lavado de dinero. Este fenómeno no escapa a la atenci! ón de los gobiernos regionales.

En mayo de 2002, los gobiernos de Brasil y Bolivia firmaron un acuerdo para investigar los negocios que tiene la Asociación de las Familias para la Unificación y la Paz Mundial en la frontera común.

Un sobreviviente de la Guerra Fría

La Secta Moon surgió en 1954 en Corea del Sur, y se extendió por todo el mundo divulgando de "El Principio Divino", documento que interpreta la Biblia y proclama que el reverendo Moon es el nuevo mesías, el encargado de "revelar al mundo los designios de Dios y de reinstaurar su reino en la tierra después de haber eliminado el comunismo". Esta fue la tesis principal de la secta durante más de 30 años. Para Moon todas las religiones ya han cumplido su misión y ahora tienen que ser reemplazadas por otra religión universal. La revista estadunidense Psychology Today define esta ideología como "una mezcla de cristianismo pentecostal, misticismo asiático, anticomunismo y psicología pop".

Agrega que "la secta ha encontrado abierta resistencia en muchas partes del mundo por utilizar técnicas para 'controlar la mente'. También es ostensible su afán por servirse de los medios de comunicación de masas y de una multinacional involucrada en prácticamente todos los sectores productivos". Los líderes de la secta sostienen que para lograr su cometido necesitan contar con muchos recursos monetarios y posicionarse convenientemente en los ámbitos de poder. Por ello, luego de 30 años de cabildeos y manipulaciones, la Iglesia de la Unificación tuvo una expansión sin precedentes, tal como una multinacional, que incluía unas 160 empresas de rubros tan variados como armamento, constructoras, astilleros, compañías de alimentos, titanio, aparatos tecnológicos, escuelas de artes marciales, venta de objetos religiosos, la industria del gingseng, entre otros. Según diversas fuentes, la secta mueve cerca de 8 mil millones de dólares al año.El eje de todas es el holding Tongil (que en coreano significa unificación).

De ésta se desprende la industrial Hankook, Il Shin Stone, Il Sung Construction, Seil Tour System, The Segye Times y la fábrica de ginseng Il Hwa, a la que se ligan algunas empresas sanitarias. En el ámbito alimenticio está Happy World, dedicada a la producción y comercialización de comidas, que posee también varias cadenas de restaurantes y centros comerciales, y tiene filiales dedicadas al transporte marítimo y terrestre.

En el sector de las manufacturas está dominada por Saeilo Inc. -presidida por Justin Moon, uno de los hijos del reverendo-, que junto a Tongil fabrican partes de automóviles utilizadas por importantes marcas mundiales. No obstante, el grueso de sus operaciones tiene que ver con la fabricación de armas. En el sector naviero, el centro es el holding One Up, con el que se relacionan otras multinacionales como Master Marine e International Oceanic Enterprises, también fabricantes de los barcos Post Panamax, de gran calado. Por si fuera poco, el grupo religioso tiene importantes participaciones en medios de comunicación en todo el planeta, principalmente en Corea y Estados Unidos. En este último país -donde la secta se instaló en 1973 bajo el nombre de "Asociación del Espíritu Santo para la Unificación de la Cristiandad Mundial"-, controla por medio de News World Communications (NWC), el diario The Washington Times (segundo de importancia en esa ciudad) y News of the World en Nueva York, y tiene una participación nunca desmentida oficialmente en la empresa editora de The Miami Herald. Recientemente, agosto de 2002, la secta adquirió la agencia United Press International (UPI).

El NWC es presidido por Bo Hi Pak, brazo derecho de Sun Myung Moon y ex agente de los organismos de inteligencia de la dictadura coreana, que estuvo en Chile en 1975. Además, tiene grandes propiedades en Manhattan, Alaska y Massachusets.

El periodista español Pepe Rodríguez, autor del libro "Conspiración Moon", señala que "la política empresarial de la secta es muy simple. Consiste en convencer a los adeptos, mediante técnicas despersonalizantes, de que trabajan para 'los Planes de Dios', representados lógicamente por la voluntad del Mesías Moon. Todo el dinero y el poder, según ellos, está en manos de Satán, hay que intentar recuperarlo y acapararlo para devolverlo a las manos de Dios, es decir, de Moon".

El periodista francés Jean-François Boyer, autor del libro "El imperio Moon", señala que "el imperio industrial moonista está fundado en el compromiso de sus dirigentes. Jurídicamente, Sun Myung Moon no controla su multinacional. Él posee una parte del capital en iguales condiciones que otros dignatarios de la Familia."

"El consejo de directores de la iglesia de la Unificación dirige, colectivamente, según las directivas del 'maestro'", explica Boyer. "El consejo de directores actúa en las empresas moonistas por intermedio de sus 'bancos', sus fundaciones, que invierten abiertamente en los negocios de la Familia o, si es necesario, actúan encubiertas, según las circunstancias y la coyuntura politico-religiosa de los países en los que intervienen". Agrega que "desde el estricto punto de vista del derecho internacional de las sociedades, la multinacional moonista es una aberración. Unos diez gerentes del grupo (que actúan también como sumos sacerdotes de la iglesia) pueden cada día apropiarse de millones de dólares sin que el 'nuevo mesías' y su iglesia puedan oponerse legalmente. No lo hacen. El poder que Moon ejerce sobre ellos no es por lo tanto el que un presidente ejerce sobre sus subordinados. Es a la vez el de un padre, el de un profeta y el de un padrino".

Durante su años de esplendor, los setenta, los "moonies" fijaron en Estados Unidos su plataforma de lanzamiento desde la cual impondrían su fe en todo el mundo. De hecho, diversas fuentes lo ligaron al ex presidente Ronald Reagan y a la familia Bush, incluyendo el actual mandatario estadunidense.

Ante el derrumbe de la Cortina de Hierro, la secta modificó su perfil y se ha abocado a "combatir el mal", el narcotráfico y el terrorismo principalmente, y a hacer labor entre los ciudadanos del mundo para incrementar la gran familia "moonie", con argumentos tales como "salvar a las familias de las garras de Satán proporcionándoles un modo de vida y alimento espiritual", que según diversas fuentes cuenta con más de 5 millones de fieles distribuidos en 185 países. Koo Bae Park, uno de los voceros del reverendo, señaló en una entrevista publicada en 2001 en el diario boliviano Los Tiempos: "No somos exclusivamente hombres de negocios, sin! o que nos interesa más que nada la calidad de vida de la gente."

"Pero no podemos pedir esas cosas cuando las personas no tienen trabajo o dinero para resolver los problemas de sus familias. Por eso necesitamos consistencia industrial para poder ofrecer calidad de vida", asegura Bae Park.

En la Sudamérica de los generales

En este nuevo contexto, los "moonies" han elegido Latinoamérica como su nueva plataforma de lanzamiento, concretamente Bolivia, Paraguay y Uruguay. Pero la presencia de esta secta en la región es de larga data. En los setenta y ochenta, los "moonies" colaboraron estrechamente con las dictaduras de Paraguay y Uruguay, se infiltraron en los sectores de la extrema derecha de esos países, apoyados por una organización llamada CAUSA, fundada en 1980, diseñada para impulsar la expansión de la Iglesia de la Unificación, sobre todo en el Cono Sur, y promovieron la lucha antisubersiva.

Al parecer, en Argentina no tuvieron mucho impacto por la desconfianza del dictador Jorge Rafael Videla, quien era "irreductiblemente católico" y que se negó a entrevistarse con el reverendo Moon. Sin embargo, un reportaje del diario argentino Página 12 publicado recientemente sostiene que la secta prestó un valioso servicio. En aquellos años, 1978-1980, la dictadura militar presidida por el general Videla enfrentaba un creciente aislamiento internacional. Se anunció la inminente visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) para verificar las numerosas denuncias sobre terrorismo de Estado que se difundieron en el extranjero a partir del Mundial de Fútbol de 1978. En ese marco, señala el diario, "los 'cerebros' de la inteligencia militar comenzaron a pergeñar operaciones de intoxicación y desinformación para paliar los efectos de lo que llamaban la campaña antiargentina de la subversión", campaña que con! tó con la estrecha colaboración de la secta, por medio de periodistas pagados por el grupo religioso.

Después de estos servicios, los "moonies" se instalaron en Argentina con el apoyo del obispo Antonio Plaza, que trabajaba para la dictadura, y de varios jefes militares, especialmente el secretario de Planeamiento, general Ramón Genaro Díaz Bessone.

Por otro lado, la secta Moon colaboró estrechamente en el golpe de estado del 17 de julio de 1980 del general Luis Garcia Meza en Bolivia. Poco después, el general Armando Reyes Villa, ministro de Defensa y padre del ex candidato presidencial Manfred Reyes Villa, condecoró al coronel sudcoreano Bo Hi Pak, segundo al mando de la secta por los "servicios prestados a la patria". En respuesta, Bo Hi Pak donó al gobierno militar 4 millones 500 mil dólares para la lucha en contra de la oposición y el movimiento popular. La secta Moon está reconocida en el país andino desde julio de 1978, pues presentó la documentación necesaria para obtener personalidad jurídica, al igual que otros 230 grupos religiosos establecid! os legalmente.

Desde entonces y ante las innumerables quejas sobre actividades irregulares de la secta, provenientes sobre todo de la jerarquía católica local, el Ministerio para el Culto dijo que la secta tiene todo el derecho de realizar matrimonios colectivos y no existe motivo para prohibirlos, como ha sucedido en otro países, como en Honduras y Costa Rica. También se tienen registros de que, en los ochenta, los "moonies" participaron activamente en apoyo de la contrainsurgencia en Nicaragua.

Predicando en Latinoamérica

Desde la caída del Muro de Berlín y el desplome de la Unión Soviética, la labor de adoctrinamiento de la secta ha sido intensa. En agosto de 1997, miembros de la secta estuvieron predicando en los países de Centroamérica, concretamente en Nicaragua y El Salvador, para conseguir adeptos, sobre todo entre las clases populares. La punta de lanza de su campaña se basó en el matrimonio, tal como ellos lo entienden.

En esos países, y también en Bolivia y Paraguay, la secta intentó captar 80 mil jóvenes para que se casaran en Washington con personas desconocidas, escogidas por los dirigentes "moonies".

Por otro lado, los "moonies" pusieron sus ojos en atractivas propiedades e inmuebles en las naciones del Cono Sur, estrategia que forma parte de la "misión" de la Iglesia de la Unificación. En 1997, ante la complacencia de las autoridades federales uruguayas, la secta adquirió el ex Frigorífico Nacional y las instalaciones del astillero Tsakos por varios millones de dólares, uno de los más grandes del continente. Según el plan del grupo, las 91 hectáreas del ex Frigorífico Nacional, se deberán convertir en el mayor enclave comercial de América Latina.

Entonces, Koo Bae Park, estrecho colaborador del reverendo Moon, aseguró que Uruguay, además de ser en muchos aspectos el mejor país de América Latina, tiene una posición estratégica ideal desde el punto de vista comercial, razón por la cual ese proyecto habrá de convertirse en centro de comercialización, con destino a los países asiáticos, de todo lo producido en el continente. Este enclave comercial tiene la función de articular un abanico de empresas dedicadas a la industria forestal y los productos alimenticios. Además, ahí se instalaron fábricas para la elaboración de piezas de automóviles de alta precisión y de productos informáticos. El grupo Moon construyó un puerto para buques de gran calado. En la primera etapa del proyecto, el grupo religioso desembolsó unos 100 millones de dólares. En aquellos años, el reverendo justificó la inversión porque permitiría la creación de "muchos miles" de puestos de trabajo en el transcurso de un lustro, promesa que se ha! cumplido a medias.

En este país, la secta Moon también adquirió el lujoso Hotel Victoria Plaza de Montevideo, que integra la llamada Compañía Hotelera del Río de la Plata. También compró el Banco de Crédito y el diario Últimas Noticias. Además trascendió, sin que se confirmara, que hizo inversiones en el club de futbol Peñarol, uno de los más populares del país.

En Argentina posee el semanario Tiempos del Mundo, un periódico continental que se distribuye en todos los países hispanoparlantes de Latinoamérica, y compró extensas propiedades en la frontera con Bolivia, concretamente en las provincias de Corrientes y Entre Ríos. La Iglesia de la Unificación se instaló en Argentina el 14 de abril de 1981 y 20 años después, julio 2001, facturaba cerca de mil 700 millones de dólares por año. Hace dos años, la secta Moon adquirió todo un pueblo en Paraguay por 13 millones 650 mil dólares, que se suma a los terrenos que ha comprado desde 1996. Además, desde hace cinco años ha comprado enormes propiedades en las zonas fronterizas de Brasil con Paraguay y Bolivia, donde impulsa el proyecto Nueva Esperanza para adquirir gran parte de la zona del Pantanal.

Alarma en Sudamérica

Ante la constante expansión de la secta Moon en Sudamérica, los gobiernos de Brasil y Bolivia acordaron el 9 mayo de 2002 intercambiar información para investigar los negocios que en la frontera común tiene la Asociación de las Familias para la Unificación y la Paz Mundial. El entonces ministro de Defensa brasileño, Geraldo Quintao, dijo que la decisión de cooperar en esa investigación, ya iniciada en Brasil, se tomó hoy durante una reunión de militares de ambos países. El trabajo realizado hasta ahora apunta a establecer la legalidad y la situación fiscal de los negocios de Moon, y además pretende aclarar denuncias sobre una masiva llegada de ciudadanos surcoreanos sin los visados necesarios.

En Chile también hay preocupación. En abril de 2002, el periodista Humberto Lagos, quien le ha seguido la pista a la secta, señaló que las autoridades federales deben estar alertas pues Moon ya está presente en Chile con varias inversiones difíciles de rastrear y ligadas a las multinacionales que posee. Según Lagos, la infiltración económica de la secta en Chile es liderada por el cuarto hombre del movimiento a nivel mundial y uno de sus fundadores, Kim Byung Ho, quien está radicado en Chile desde hace unos tres años con un bajo perfil y manteniendo contactos con diversas empresas nacionales, a la vez que participando de las actividades de la Iglesia de la Unificación.

Lagos asegura que la llegada de la secta a Chile forma parte de la Operación Trópico de Capricornio, "un detallado plan para manejar las operaciones comerciales del corredor bioceánico, un proyecto para crear un pasadizo comercial entre Uruguay y el norte de Chile".

"El punto central sería lograr el control del megapuerto de Mejillones, en la Segunda Región, con el objetivo de instalar allí el cerebro de las transnacionales ligadas a Moon", señala Lagos. Además, explicó que esta estrategia es paralela a otras, relacionadas con el reclutamiento de adeptos, y se ha concretado paso por paso, partiendo desde la costa atlántica, comprando miles de kilómetros cuadrados de terreno y estableciendo empresas. El objetivo de Chile, dice Lagos, es Mejillones, "precisamente por el tema naviero, pues el proyecto portuario en esa bahía es perfecto para la construcción de navíos Post Panamax, pues es el único en el Pacífico con una profundidad suficiente para albergar o construir ese tipo de nave, reduciendo los costos de transporte que implican dar toda la vuelta por el continente, pasando por el Estrecho de Magallanes. Pero el proyecto iría mucho más allá de tener astilleros en Chile: se trata de controlar la ruta de transporte bioceánica".

La amenaza fantasma

Los analistas consideran que el imperio Moon está lejos de sus años de esplendor, 1973-1989, e incluso, en decadencia. Sin embargo, la presencia de este grupo religioso-empresarial asusta a muchos en Latinoamérica. El profesor Enrique Ibarra, catedrático uruguayo que ha dedicado parte de su vida al estudio de las sectas y en particular de los "moonies", advirtió en un seminario realizado en 2002 en Montevideo: "Si América del Sur... no logra una especie de super Estado subcontinental, mucho más poderoso y a la vez flexible que nuestros Estados actuales, crecerán irremediablemente los feudos al estilo de la secta Moon que harán cambiar, a nuestro costo y perjuicio, la deseada pero siempre postergada 'Patria Grande', en un rompecabezas de marginación de nuestros pueblos y de sus mayorías pobres. 'El zorro libre', al estilo de la secta Moon, quedará a sus anchas en el 'gallinero libre' de nuestro subcontinente y hará por instinto y sin malicia, de las suyas". Sea esta amenaza real o no, la expansión territorial de la Iglesia Unificadora en esta región es un hecho.



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