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La insignia
7 de febrero del 2003


Aznar arrastra a España a la guerra contra Irak


__Especial__
EEUU en guerra
Alejandro Blanca
Ciberoamérica. España, febrero del 2003.



Sólo el jefe del gobierno español y su partido quieren ir a la guerra. El apoyo incondicional del presidente José María Aznar y del Partido Popular (PP) al ataque preventivo que quiere lanzar Estados Unidos contra Irak es rechazado por gran parte de la sociedad española. Pero Aznar no escucha razones y descalifica a sus críticos. Más aún, las manifestaciones pacifistas le provocan enojo y hace berrinches públicamente. De hecho tronó ante la expresión en contra de la guerra de los artistas que participaron el pasado fin de semana en la entrega de los premios Goya.

La oposición política, encabezada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), busca la manera de evitar que su país se involucre en una guerra "de incalculables consecuencias", como la ha calificado el líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, y ha exigido a Aznar explicar su motivos para otorgar semejante apoyo.

En un principio, el mandatario trató de ganarse el apoyo del PSOE pidiéndole a Zapatero, como lo llama la prensa española, que se aviniera incondicionalmente a sus tesis sobre la necesidad de un ataque preventivo contra Irak. Sin embargo, el líder del PSOE negó ese apoyo porque Aznar no buscaba un consenso interno, "sino la adhesión a las tesis de Bush".

Para Zapatero, "si el presidente no tiene consenso es porque no ha hecho bien las cosas", pues está pidiendo apoyo meses después de que ya comprometió la postura oficial de España ante el mundo. "El presidente me pidió su apoyo para su política sobre Irak, que es la misma que la de George Bush, y le dije que el PSOE no puede apoyar un ataque preventivo ni una acción militar porque no hay causas ni razones que expliquen o justifiquen una acción de esa envergadura", sostuvo el líder socialista.

En respuesta, Aznar lanzó una andanada de críticas al opositor. Dijo que su postura sólo refleja su "oportunismo, aislacionismo rancio y ansiedad de poder, su falta de sentido de Estado y su irresponsabilidad".

En su particular tono sarcástico, el Presidente agregó: "Conviene preguntarse por qué en 1990 y 1991 (en vísperas de la Guerra del Golfo) hubo consenso en entre el gobierno (socialista) y la oposición (encabezada entonces por el PP) y ahora no lo hay. Su postura es poco coherente y poco responsable, además de mostrar falta de sentido de Estado y de responsabilidad, para estar en el gobierno o para ser oposición". Aznar soslaya que la coyuntura actual es muy diferente de la que había hace doce años. Pero más allá de las peleas entre los dos partidos, el rechazo a la guerra y a la postura de Aznar es casi total en España.

Los principales sindicatos del país -Unión General de Trabajadores (UGT) y la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CC.OO)- convocaron a una marcha por la paz, que se realizaría el 15 de febrero. Hasta el momento, varios partidos políticos -el PSOE e Izquierda Unida (IU)- y algunas organizaciones patronales han apoyado la convocatoria y se espera que participen miles de personas.

Una encuesta realizada la semana pasada por la firma Gallup International en más de 40 países señala que los españoles son los que más se oponen a un ataque bélico contra Bagdad. En ese país, 74 por ciento está en contra de una eventual guerra en Irak.

Durante la ceremonia de entrega de los premios Goya, realizada el domino pasado, la comunidad fílmica española lanzó un rotundo "¡No!" a la ofensiva estadunidense en Irak y al apoyo de Aznar.

En el acto, Javier Bardem, ganador del Goya al Mejor Actor Protagonista por "Los lunes al sol", señaló: "Quiero recordar que ganar unas elecciones no es un cheque en blanco para hacer lo que quieran y nosotros somos una mayoría para decir no a la guerra". Los españoles critican a Aznar por haberse comprometido a ayudar a EEUU en todo lo posible en su ofensiva en Medio Oriente, incluyendo la total disposición de las bases militares de Rota, Morón, Zaragoza y Torrejón, apoyo que contemplaría, incluso, el envío de tropas españolas a la zona del conflicto. Además, lo acusan de haber roto la unidad europea al promover el pasado 29 de enero, junto con otros siete jefes de Estado de la UE, una declaración conjunta en solidaridad con Washington. El texto, titulado "Europa y Estados Unidos deben mantenerse Unidos" dice: "El verdadero vínculo que une a Estados Unidos con Europa está representado en los valores que compartimos, democracia, libertades individuales y derechos humanos y judiciales".

"Los atentados del 11 de septiembre de 2001", agrega la declaración, "mostraron hasta qué punto los terroristas -los enemigos de esos valores en común- son capaces de llegar para destrozarlos. La relación entre nosotros los europeos y Estados Unidos soportó pruebas con el paso del tiempo... no debería convertirse en víctima de los persistentes intentos del actual régimen iraquí de amenazar la seguridad mundial".

Estados Unidos asegura que Irak cuenta con armas de exterminio masivo o que está desarrollando programas para fabricarlas, acusación que es rechazada por el país árabe, que permitió el ingreso a su territorio de inspectores enviados por las Naciones Unidas para estudiar el caso. El miércoles 5 de febrero, el secretario de Estado intentó convencer al Consejo de Seguridad de la necesidad de la guerra y para ello mostro pruebas "no contundentes", según fueron calificadas, de las armas letales en manos de Hussein. Llamandas intervenidas, videos y algunos testimonios que no lograron cambiar la postura de los miembros permanentes del Consejo, quienes en su mayoría no apoyan la postura de Bush.

Un día después de la declaración promovida por Aznar, el 30 de enero, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que pide que se cumplan "plenamente" las disposiciones de las Naciones Unidas y rechaza cualquier "acción militar unilateral" en Irak, lo que puso en evidencia las diferencias existentes en el bloque europeo.

La respuesta de Aznar a las críticas no se han hecho esperar y en un acto que se ha considerado como tiránico, el mandatario bloqueó todas las iniciativas para que el asunto se debatiera en la Cámara Baja, durante la comparecencia del Presidente este miércoles 5 de febrero. Su presión obligó a la Junta de Portavoces de la Cámara, integrada mayoritariamente por militantes del PP, a ordenar que la sesión de se llevara a cabo conforme lo estable el artículo 203 del Reglamento, de forma que Aznar hablara sin límite de tiempo.

Los socialistas pretendían que se aplicase la previsión reglamentaria de ese mismo artículo según la cuál "en casos excepcionales, la presidencia podrá, de acuerdo con la Mesa y oída la Junta de Portavoces, abrir un turno para que los diputados puedan escuetamente formular preguntas o pedir aclaraciones sobre la información facilitada", propuesta rechazada por la mayoría popular. Así, Aznar se presentó ante el pleno y defendió "en solitario", como lo señala la prensa local, la necesidad de atacar Irak haya o no pruebas sobre el armamento en ese país. En contraparte, todos los grupos de la oposición, incluidos sus socios del catalán CiU y Coalición Canaria, le reprocharon al jefe de gobierno su apoyo incondicional a Washington. La comunidad artística volvió a hacerse presente en esta sesión. Desde la tribuna, invitados por PSOE e IU, varios actores y cineastas exhibieron camisetas con la leyenda "¡no a la guerra!, pero sólo pudieron hacerlo durante unos minutos, después los agentes de seguridad los desalojaron.

En respuesta, el presidente espetó que "no se es más democrático por llevar pegatinas", y un coro de diputados del PP insultaron al líder socialista, Rodríguez Zapatero: "demagogo", "cabrón", le dijeron, lo que por poco iba a ser motivo de que se suspendiera la sesión. Afuera del recinto, medio millar de personas se manifestaron en contra de Aznar. El jefe de gobierno lanzó en tribuna otro argumento en contra de la postura del PSOE: le recordó a esa bancada que en 1999 apoyó a Javier Solana, ex funcionario del gobierno de Felipe González, cuando desde la secretaría general de la OTAN decidió bombardear Kosovo para frenar los crímenes de Slobodan Milosevic contra los albaneses.

La disputa entre el PP y el PSOE --en la que también participan otros partidos al lado de los socialistas-- ha motivado críticas en la prensa.

En su editorial del martes 4 de febrero, el diario español El Mundo señalaba que "Zapatero ha asumido en esta crisis la representación de una amplia mayoría de la sociedad española, que rechaza la guerra por razones morales y falta de motivación evidente. El tiempo dirá si Aznar ha acertado en su arriesgada elección de apoyar a EEUU, pero no tiene razón en reprochar a Zapatero un planteamiento que sintoniza con la mayoría de la sociedad y con países como Francia y Alemania, reacios a asumir la doctrina de Bush del ataque preventivo". concluye El Mundo.



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