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La insignia
18 de diciembre del 2003


La columna amarilla

Lo agarraron


__Especial__
EEUU en guerra
Horacio Buscaglia
La Insignia, diciembre del 2003.



Encontraron a Sadam Husein.

¡Aleluya, aleluya!

Atraparon al malo.

Cazaron a Lucifer, a Satanás y a Belcebú.

¡Viva la libertad!

Ahora sí está justificado la contaminación de las aguas, del cielo, la tierra y los metales.

Ahora sí podemos entender que valieron la pena los niños muertos, mutilados, desgarrados, abandonados a la soledad de sus huerfanías.

Cayó Sadam Husein.

¡Larga vida a la industria bélica y petrolera!

Atraparon al que hacía girar el Eje del Mal. Al As de corazones o al de pique, por lo negro.

Lo ases de oro, espadas y bastos entrechocan sus copas llenas de fuego para brindar por ellos mismos.

Los jefes del márketing bélico discuten con los grandes empresarios sus multimillonarios pases a la dirección de los Departamentos de Relaciones Públicas de empresas de Entretenimientos, de Comunicación y de Juguetes.

Sadam Husein está preso.

Las tres mil cuatrocientos cincuenta y siete sectas y religiones que tienen sus impuestos al día con el gobierno de los Estados Unidos, elevan en sus templos loas y alabanzas a cada uno de sus dioses.

Acorralaron y detuvieron a Sadam Husein.

Que nadie hable más de daños colaterales o de fuego amigo.

Justificados están los periodistas muertos, los civiles sangrantes, los museos arrasados, el haberse pasado por el culo a las Naciones Unidas, el haber desoído los gritos de paz de la mayor parte de la humanidad, la corrupción de la reconstrucción de Irak, las ciudades derruídas, las bombas de fragmentación, las décadas que tendrán que pasar para que desaparezca el uranio empobrecido de la carne de los más que empobrecidos iraquíes y haber extendido por todo el mundo el miedo a volar, en casi todos los sentidos.

Agarraron a Sadam Husein. Viejo, sucio, asustado, cagado y meado, dispuesto a colaborar.

Hoy o mañana, cuando algún John de Cincinatti caiga muerto por las balas de una emboscada contra el ejército invasor, ¿a quién empezarán a buscar?



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