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| 17 de septiembre del 2002 |
La Insignia. EEUU, septiembre del 2002.
Fresno (California).- El pasado 11 de septiembre los medios de comunicación del país nos saturaron con imágenes y reportajes sobre el primer aniversario de los ataques suicidas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono.
Con eslógans como "América bajo ataque", "9/11: Recordamos" y otros, los medios insistieron en mantener el interés público sobre estos ataques. En lo que parecía más un concurso por ganar audiencia, estos medios ignoraron otro aniversario no menos trágico: el 11 de septiembre de 1973 el General Pinochet acabó con la democracia en Chile e instaló un régimen de terror durante varios años en el cual más de 10.000 personas fueron secuestradas, encarceladas, torturadas y asesinadas.
Claro que es comprensible que se le otorgue más importancia a los ataques de Nueva York, porque vivimos en Estados Unidos y la memoria aún esta fresca. Y tambien porque dichos ataques estuvieron a cargo de ciudadanos extranjeros y ocurrieron dentro y contra objetivos estadounidenses. Por su parte, el golpe de estado en Chile fue hace 29 años y a miles de millas de distancia. Agreguemos un detalle: el General Pinochet estuvo apoyado por Estados Unidos, y esto es precisamente lo que los medios de este país no quieren recordar.
El ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono tomó por sorpresa al gobierno y muchos se preguntan porqué las agencias de espionaje (la CIA y el FBI) no hicieron nada, a pesar de ciertos indicios de que algo ocurriría y de los millones de dólares de sus presupuestos. Y cómo es posible que el país más poderoso del planeta, con sofisticados sistemas de satelites que permiten grabar miles de conversaciones telefónicas, tomar detalladas fotos y rastrear casi cualquier movimiento, haya sido sorprendida por un pequeno grupo desde adentro y sin armas. La pregunta que muchos estadounidenses se hacen es "porqué nos odian tanto?" La respuesta podría estar en el otro aniversario, el de Chile: la política exterior norteamericana no genera precisamente admiradores. "Porqué no pasan reportajes sobre las víctimas del terrorismo de estado fomentado por Estados Unidos, como lo ocurrido en Guatemala, Chile, Argentina ...?", se pregunta el Dr. Manuel Figueroa, profesor y analista político de la Universidad Estatal de Fresno. "El pueblo estadounidense es generoso pero no tiene la información adecuada". Si existiera mayor información posiblemente la reacción del pueblo de EEUU sería distinta. Y precisamente lo que parece buscar la actual administración Bush es evitar la libre expresión y el análisis. Después del ataque del año pasado, poco a poco las libertades individuales están siendo limitadas bajo la excusa de la guerra contra el terrorismo. Tal es el caso en el estado de Florida de un profesor universitario de origen árabe, quien fuera despedido por propiciar una discusión al respecto. "El mensaje parece ser 'no hablen, no critiquen al gobierno o les pasará lo mismo', parece que estamos regresando a los 50, cuando cualquier sospechoso de comunista perdía su trabajo y podía ser arrestado", dice el Dr. Figueroa. Detenciones sin cargos, sin abogados defensores y deportaciones son algunas de las consecuencias de esta política que ciudadanos extranjeros están padeciendo. "La situación para los inmigrantes está empeorando, el Departamento de Justicia está actuando anticonstitucionalmente", dice Mariana Bustamante, de la Fundación Unión de Libertades Civiles con sede en Oakland. "El clima político actual del país permite estos abusos, el Congreso no tiene el valor para oponerse". John Ashcroft, Procurador de Justicia del país parece estar haciendo todo menos procurar justicia, aunque cuenta a su favor con el "Acta Patriótica", ley donde no se especifica con claridad lo que se considera terrorismo y que puede ser usada contra cualquier protesta, aún pacifista, o contra cualquier individuo que al gobierno no le guste por sus ideas. "Estados Unidos busca consolidar su hegemonía mundial como poder policial", dice el Dr. Figueroa. "Vivimos un período de transición y cuando aparecen movimientos sociales amenazando la estabilidad de un gobierno aliado a Washington, este interviene por la fuerza". Esta hegemonía mundial requiere un frente interno unido y de apoyo. El gobierno lo sabe y busca controlar la opinión pública con el apoyo de los medios de comunicación para atacar ahora a Irak. Segun el escritor mexicano Carlos Fuentes, la Administración Bush quiere lograr lo que describe como "estado de guerra permanente" y la lucha contra el terrorismo es la excusa perfecta. Guerra externa e interna. En este contexto no debe sorprender que surjan más enemigos de Estados Unidos. Al recordar y analizar tambien el "otro" aniversario, abriendo una discusión sobre terrorismo de estado y democracia, sobre historia y responsabilidad social, las posibilidades de un mundo mejor estaría más cerca. Si esto hubiera ocurrido antes, quizá hoy no lamentariamos la muerte de tantos inocentes en las Torres Gemelas, tan inocentes como muchos chilenos, guatemaltecos y argentinos asesinados silenciosamente por dictaduras "amigas". |
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