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| 25 de noviembre del 2002 |
La Insignia. España, 25 de noviembre.
Irak posee las segundas reservas de petróleo más importantes del planeta y es el centro geográfico de la principal región productora de curso del mundo: Irán al oeste, Rusia al norte, Arabia Saudí y Kuwait al sur. A lo largo e su historia, Irak, ha mantenido un complicado equilibrio interno, cruzado por varias etnias y religiones: kurdos y asirios al norte, árabes en el centro y en el sur; cristianos en el norte, sunnitas en el norte (kurdos) y en el centro, chiitas al sur. Un mapa religioso y etnográfico que dibuja tres grandes regiones.
El petróleo iraquí se encuentra concentrado en el sur, cerca del único puerto importante del país (Basora) y en el norte, en Mosul (región de los asirios) y Kirkuk (en la frontera de la región kurda). Los árabes sunnitas han sido los forjadores de la identidad iraquí, los que lucharon primero contra la dominación turca en la primera guerra mundial y luego contra los ingleses y lograron la independencia vigilada en 1924, librándose de la tutela británica en 1932, aunque teniendo que renunciar para ello al territorio de lo que actualmente es Kuwait, que siguió bajo dominio británico. Todo ello, mientras los turcos seguían reclamando la soberanía sobre el norte (Mosul), las tribus kurdas luchaban por mantener su estatus feudal y los chiitas desde el suroeste no dejaban de realizar razzias sobre territorio iraquí desde Persia (Irán). Desde entonces, y sobre todo tras la proclamación de la república en 1958, Irak ha estado sometido a una desestabilización política interna y externa permanente. Estados Unidos es el principal consumidor de petróleo del planeta, (su consumo energético es de 7.900 kilogramos de equivalente-petróleo por habitante y año, frente a 4.000 kilogramos en Alemania, 3.800 en Japón, 2.400 kilos en España, 600 en Costa Rica o 700 en Brasil). El 20% de su enorme consumo, es decir más de 400 millones de toneladas, lo tiene que importar, pero solo cuenta con una influencia política directa sobre una minoría de grandes productores: Canadá, Gran Bretaña, México, Arabia Saudí, los Emiratos, Kuwait, y parcialmente sobre Indonesia y Nigeria. En el mundo árabes, varios de los principales productores (Irak, Argelia, Libia) no son países subordinados de Estados Unidos, como tampoco lo son los otros grandes productores: Venezuela (por ahora), Irán, Rusia o China. La intervención (abierta) estadounidense en la república de Georgia, y la intervención (oculta) en Chechenia, forma parte del mismo plan urdido para controlar por el norte la gran región petrolera de Asia central y Oriente medio, que actualmente solo controla por el sur. Entre 1935 y 1939 Irak mostró gran simpatía por la causa de los árabes palestinos, recibiendo miles de refugiados. En 1948 fue uno de los principales apoyos de la intervención de la Liga Árabe en Palestina, que se saldó con la victoria israelí, la ocupación del territorio palestino y la expulsión masiva de estos al exilio. Israel es el principal aliado de Estados Unidos en la zona, y la fuerza militar "local" que refuerza el "protectorado" sobre los países de la península arábiga y su petróleo. Pero Israel tiene un problema no resuelto: la reivindicación de los árabes palestinos sobre su tierra y soberanía. Son estos dos factores, geoeconómico uno y geopolítico el otro, los que explican la intervención británico-estadounidense para desestabilizar Irak, que persigue destruir el Régimen y colocar un gobierno subordinado a los intereses de EEUU. Toda la literatura sobre el armamento y el peligro que representa para el mundo Sadam Hussein es pura propaganda, que no merecería mayor atención sino fuera porque logra "convencer" a mucha gente que, en todo caso, prefiere ocultarse a sí misma la razón que verdaderamente les lleva a apoyar la intervención: petróleo seguro y a buen precio. De hecho, el armamento estratégico de Irak, que sólo dispone de unos 20 misiles de largo alcance, capaces de viajar 600 kilómetros hasta su objetivo, a lo sumo puede llegar a amenazar directamente a Israel, pero de ninguna forma a los Estados Unidos. Si se ha elegido Irak no es por el peligro potencial de su armamento, sino por ser el eslabón más débil de la cadena de países petroleros no controlados por los estadounidenses. Los servicios de inteligencia militar de varios países árabes están alertando de la masiva llegada de armamento de EEUU a la región, no solo a Quatar y Kuwait, sino al golfo pérsico, al Mar Rojo y al Mediterráneo oriental. Los servicios de planificación de la guerra de Israel y de Estados Unidos ya se han reunido en diversas ocasiones en Tel Aviv para discutir los resultados potenciales de la próxima guerra.. La destrucción del régimen baasista en Irak y la división del países en dos o tres estados le otorgaría a Estados Unidos el control de una parte sustancial de los recursos petrolíferos de la zona, y una base situada estratégicamente para lograr el dominio sobre los recursos energéticos del este (Irán) y del norte (Mar Caspio). Dividiendo Irak, EEUU se garantiza el apoyo de los grupos chiitas del sur de Irak, rompiendo por primera vez el frente antiamericano de la comunidad chiita internacional alentado por Irán. Los intereses empresariales que se encuentran detrás de esta iniciativa están sin duda presionando, con una capacidad de influencia política que no por secreta es menos indecente desde el punto de vista de los valores democráticos; en primer lugar las grandes empresas petrolíferas, como Chevron-Texaco (la cual bautizó uno de sus superpetroleros con el nombre de la asesora para asuntos de seguridad nacional de Bush, Condolezza Rice), lo mismo que Halliburton Corporation (la mayor compañía suministradora de petróleo del mundo, con un valor en bolsa de 18 mil millones de euros, cuyo presidente ha sido… el actual vicepresidente de EEUU Dick Cheney -empresa que de paso, desde la llegada de Bush al poder, se ha convertido en un suministrador de construcciones militares de primera magnitud. Pero también las empresas del complejo militar-industrial (McDonell Douglas, Lockheed, Westinghouse….), principales beneficiarias del enorme incremento del gasto militar en los Estados Unidos en la era Bush II. Obviamente, en este reparto participarán con las migajas (que no es poco) Repsol y la Royal Dutch Shell, tan cercanas a los jefes de gobierno de los principales aliados de Bush en esta aventura militar, Gran Bretaña y España. Como Alemania no tiene grandes empresas petrolíferas, le resulta más sencillo criticar abiertamente el proyecto de invasión. Francia por su parte, critica pero con mayor cautela, ya que sus empresas (Elf-Aquitaine, ahora Total-Fina-Elf) participan en proyectos de explotación energética en el norte del país, "congelados" por la decisión (¿de la ONU, o de Estados Unidos?) de aislar al país para debilitar al régimen. Israel por su parte obtendrá de la invasión y fragmentación de Irak una posible "solución" a su problema palestino, forzando el establecimiento de los palestinos en territorio iraquí. Hace 80 años ya se aplicó la misma solución con la comunidad asiria, expulsada de sus territorios en Turquía y Persia (Irán), cuando recaló en el norte del territorio Iraquí. Ahora se pretende dar una respuesta similar a las demandas palestinas de un territorio propio, trasladándolos al sur de Irak, legitimado así la apropiación de sus tierras por Israel. La posible desestabilización de Arabia Saudita, resultado previsible de una intervención militar en Irak, tampoco desagradaría a ambos aliados: se trata de algo con lo cual Israel siempre ha soñado, y en la propia administración estadounidense ya se han levantado voces en contra de ese incómodo aliado que financia por su cuenta -es decir, sin contar con la CIA o con la Agencia Nacional de Seguridad (NSA)- redes terroristas y la expansión del fanatismo islamista por el mundo. En definitiva, estamos ante un plan más o menos estándar de lo que en otros tiempos se denominaba expansionismo imperialista. Lo asombroso es que casi nadie recuerde ya el término, cuando se muestra más vigente que nunca. |
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