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| 24 de noviembre del 2002 |
de la «guerra preventiva» de Bush
La Insignia. Chile, 23 de noviembre.
Ante un auditorio convocado por la Comisión Etica Contra la Tortura en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, el teólogo y pensador belga José Comblin (*) hizo ver la necesidad de organizar una resistencia que impida a la sociedad llegar a aceptar la tortura como algo natural. La legalización de la tortura es un objetivo de Estados Unidos, la potencia imperial, en el marco de su nueva estrategia, la llamada "guerra preventiva", enunciada por Bush el 20 de septiembre de 2001. Las propias fuerzas estadounidenses están utilizando ya la tortura y presionarán a sus aliados para que lo hagan como única forma de obtener información respecto del terrorismo. Eso ya está permitido por las leyes del imperio.
Dirigiéndose a sobrevivientes de la tortura, así como a jóvenes objetores de conciencia o militantes sociales, Comblin exhortó a los presentes a prepararse y estar vigilantes ante lo que se acerca. El expositor, experto en neoliberalismo y conocido analista de la doctrina de la contrainsurgencia, vivió en Chile los años previos al golpe militar y dijo que fue testigo de que el accionar militar sorprendió a los ciudadanos. Agregó que esta nueva situación exige elaborar una respuesta específica porque la manipulación y la presencia estadounidense se extienden por todo el mundo, y en Latinoamérica el Imperio de EEUU ha establecido presencia militar en Colombia, así como el control de la base de Manta (Ecuador) e intenta operar en Alcántara, Brasil. También buscará cómo hacerlo en Chile, dijo. El terrorismo Sostuvo que parte integral de esa estrategia es convencer al mundo de que el terrorismo es el enemigo común, como dice Bush. Explicó que si bien el terrorismo puede ser una amenaza en Estados Unidos, los problemas principales de África y de América Latina no pasan por ahí; sin embargo, si esta campaña tiene éxito, "convencerá a todos de que es así, y la población, atemorizada, va a estar de acuerdo con el uso de la tortura contra los terroristas". Explicó que antes del 20 de septiembre, Estados Unidos se manejaba con el concepto de la guerra de respuesta y la disuasión, en tanto que ahora intervendrá cuando ellos mismos determinen que hay amenaza de agresión. Para ello necesitan crear una imagen de inseguridad global, la sensación de que vivimos en un mundo tan peligroso que requiere del imperio para salvarnos del caos. La corrupción transnacional Comblin llamó la atención sobre la poca difusión que ha tenido en América Latina la información sobre la criminalidad de las grandes transnacionales estadounidenses, desde el caso Enron en adelante, siguiendo por Xerox y muchas otras. Dijo que estos escándalos gigantescos ocasionaron pérdida de confianza en las instituciones económicas y desnudaron la corrupción a gran escala. Mostraron que además de la corrupción política, los ejecutivos que antes rasgaban vestiduras y se creían infalibles, habían quedado al descubierto. Llamó a romper con el culto a las transnacionales, ídolos de los que no se puede hablar negativamente, y pidió impulsar la investigación periodística del accionar de la banca y la gran empresa. Afirmó estar seguro de que en estos países se descubrirían cosas peores aún que en Estados Unidos "porque aquí hay libertad total para la gran empresa, hay silencio sobre su actuar, e ignorancia del gran público respecto de su gestión". Agregó que la lucha contra la corrupción se entendería de otra manera si se investigara estas realidades, y destacó que ello no se hace porque los gobiernos están intimidados por la gran empresa. Recordó que muchos ministros de Estado venían de allí y volverían a las transnacionales al dejar sus carteras, por lo que no estaban interesados en investigar nada. El libre comercio Concluyó informando de los peligros de los acuerdos de comercio con Estados Unidos, y del ALCA (Tratado de Libre Comercio de las Américas), denunciados por la Conferencia Episcopal canadiense, en cuyo país rige el NAFTA. Comblin puso el ejemplo de una empresa de EEUU que demandó al gobierno canadiense por prohibir la venta en su territorio de determinado agrotóxico; como el acuerdo estipula que todo se ventila en tribunales supranacionales, Canadá fue obligado a pagar 300 millones de dólares por el denominado "lucro cesante" o perjuicio de esa empresa extranjera. Agregó que los sueldos han bajado y que no se ven beneficios de este acuerdo bilateral y llamó a los chilenos a prevenirse al respecto e informarse sobre las consecuencias sociales de dichos tratados. La intervención de Comblin tuvo lugar en el marco de un seminario que forma parte de la Campaña "Tortura Nunca Más", en el que también participaron los académicos Manuel Jacques, Renato Espoz y Gabriel Sanhueza. El próximo paso de la campaña será la realización de un taller sobre el tema, los días 7 y ocho de diciembre, en el que participarán más de 150 organizaciones sociales de todo el país. (*) Intervención en el seminario sobre ética, política y DDHH, celebrado el pasado viernes 22 de noviembre. |
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