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La insignia
5 de noviembre del 2002


La doctrina Bush


__Especial__
EEUU en guerra
Óscar-René Vargas
El Nuevo Diario. Nicaragua, noviembre del 2002.



El nuevo documento sobre «Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos», difundido el 20 de septiembre pasado, es una tácita condena norteamericana del orden político-estatal moderno que rigió las relaciones internacionales desde el Tratado de Westfalia de 1648.

Ese acuerdo, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años, reconoció la soberanía absoluta y la igualdad legal de los Estados como base del orden internacional. Esos principios de soberanía e igualdad fueron, generalmente, reconocidos desde entonces, aunque a menudo quebrantados. El consenso entre gobiernos ha sido que, sin el reconocimiento de la soberanía nacional como fundamento de las relaciones internacionales, el mundo corría el riesgo de que se produjeran anárquicas luchas por el poder.

El derecho internacional no es una «ley» en absoluto. Se trata de un sistema de tratados, convenciones, pactos y otros compromisos forjados a lo largo de muchos años y a través de los cuales los gobiernos trataron de limitar la guerra, preservar la paz y juzgar sus controvertidos reclamos e intereses en favor de su propia ventaja y seguridad mutuas.

No es una ley porque ninguna autoridad la establece. Nadie la impone, salvo una acción conjunta internacional. Los EEUU, durante sus dos siglos y cinco lustros de existencia, han sido una de las naciones más activas en la edificación de la estructura del derecho internacional que ahora el gobierno de Bush hijo, se ha propuesto derribar. La Carta de las Naciones Unidas es uno de los principales convenios existentes que conforman el derecho internacional y fue redactado en gran medida por los EEUU. La «amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado» está proscrita por la Carta de la ONU, y una guerra «de acción prioritaria y preventiva» fue específicamente considerada un crimen de guerra en los juicios de Núremberg.

Ahora la Casa Blanca desecha esos principios, e introduce en cambio el reclamo de que, su propio interés en la seguridad nacional está por encima de todo. También plantea enérgicamente su intención, y su derecho de dominar militarmente el mundo. Los EEUU, han lanzado una nueva doctrina militar basada en el ataque preventivo. Se basa en que, tras la caída de la URSS, el gran enemigo es ahora el terrorismo. Y busca evitar que potenciales adversarios intenten superar el poderío bélico de Washington. Procura legitimar, además, el ataque contra Irak.

Los «ataques preventivos» se caracterizan por descargar sobre un país determinado una serie de acciones militares, consistentes en la destrucción de sus recursos tecnológicos y científicos que sean capaces de desafiar la hegemonía o poner en riesgo la estabilidad e intereses de esa nación en alguna parte del mundo. La nueva doctrina marca el inicio de un período en el que la guerra ya no será la continuación de la política por otros medios, como decía el estratega alemán Clausewitz, ya que a partir de ahora los EEUU estarán dispuesto a atacar sin antes haber agotado todos los esfuerzos diplomáticos. De hecho, se señala que los tratados de no-proliferación de armas de destrucción masiva serán reemplazados por acciones contra la proliferación militar.

«El presidente no tiene la intención de permitir a ningún poder extranjero el alcanzar o superar la gran ventaja que EEUU tiene desde que cayo la Unión Soviética hace diez años», dijo Bush en el informe que entregó al Congreso estadounidense.

El documento hace oficial lo que ya todo el mundo sabía: el enemigo principal de los EEUU, a partir de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono es el terrorismo internacional y se comprometió a derrotarlo «identificando y destruyendo la amenaza antes de que llegue a nuestras fronteras». «Estados Unidos debe mantener y mantendrá su capacidad para derrotar todo intento de un enemigo, ya sea un Estado o grupos terroristas, de imponer sobre nuestro país, nuestros aliados o nuestros amigos su voluntad».

En ese sentido, Bush asegura que la característica principal de los EEUU será, de ahora en adelante, una conjugación de valores morales y los intereses nacionales. En efecto, en su nueva doctrina intenta integrar lo económico, lo militar y su visión moral del mundo.

El documento tiene una parte dedicada a cómo los EEUU debe utilizar la diplomacia, la asistencia financiera internacional, los programas del FMI y del Banco Mundial para imponer los valores y principios económicos norteamericanos en el mundo y para poder tener peso en el futuro del mundo musulmán.

El interrogante que plantea la nueva doctrina es qué pasa si otros países adoptan la misma posición. En una parte el informe señala: «Nuestras fuerzas van a ser lo suficientemente fuertes como para disuadir a los potenciales adversarios y evitar que persigan un fortalecimiento militar con la esperanza de superar, o igualar el poderío de Estados Unidos». Como Rusia está debilitada económicamente y no puede acercarse a igualar el gasto militar norteamericano, este punto parece estar dirigido a potencias emergentes, como China.

La nueva estrategia de seguridad nacional tiene como telón del fondo el conflicto entre los EEUU e Irak. Pese a que Bagdad ha accedido a que regresen los inspectores de armas de la ONU sin condiciones, Bush ha seguido adelante con sus planes para lanzar un ataque y derrocar a Saddam Hussein.

Según la nueva doctrina, los conceptos de disuasión no funcionan contra el terrorismo, cuyas tácticas tienen por objetivo la destrucción y causar la mayor cantidad de víctimas inocentes. Se asegura que «la superposición entre Estados que patrocinan el terrorismo y aquellos que fabrican armas de destrucción masiva es lo que nos compele a la acción» y agrega que «cuanto mayor es la amenaza, mayor es el riesgo de la inacción y la obligación de tomar acciones preventivas para defendernos, inclusive si permanece incierto el lugar y el momento en que atacará el enemigo».

Al incluir la doctrina de «guerra preventiva» en su estrategia de seguridad nacional, Bush hijo, no sólo quiere convertir a los EEUU en juez y parte de las relaciones internacionales, sino que, manipulando el concepto de legítima defensa al amparo del artículo VII de la Carta de la ONU, pretende arrumbar el orden mundial. Esta tesis rompe cualquier principio de derecho internacional, basado en la ilicitud de agredir a cualquier país si antes éste no ha recurrido a la violencia, principio legal ya violado por los Estados Unidos en Yugoslavia y Afganistán.

Harry S. Truman escribe en sus memorias: «Siempre me he opuesto a pensar siquiera en este tipo de guerra. No hay nada más disparatado que creer que la guerra puede ser evitada por la guerra. Por la guerra no se puede evitar más que la paz». ¡Lástima que las Memorias de Truman no figuren entre los libros de cabecera de Bush hijo! Autor del libro titulado: ¿Qué es el ALCA? Globalización, Estados Unidos y América Latina (2002)



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