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| 19 de noviembre del 2002 |
Puntos de coincidencia
Norberto Galasso (*)
Considero que el rasgo sobresaliente del panorama político actual está dado, desde diciembre de 2001, por el repudio a la dirigencia partidaria tradicional. Ese "que se vayan todos" lleva implícita la necesidad de crear un nuevo cauce, por donde pueda avanzar el ansia de cambio. Como ocurre siempre en la historia, los pueblos comienzan por reconocer al enemigo, es decir, "lo que ya no quieren", aunque todavía no tengan en claro el proyecto alternativo.
A consecuencia del mismo espanto, como diría el benemérito poeta, estallan aquí y allá, fragmentariamente, los reclamos, la huelga, el piquete, la asamblea, la toma de fábricas quebradas. Se hace necesario, pues, volcar todos los esfuerzos en la articulación de esas protestas espontáneas y dispersas. Para ello, parece insoslayable buscar los grandes puntos de coincidencia e iniciar la tarea de tejer una red de agrupaciones, trabajo arduo y difícil, pues hay que gestar confianza y disipar tanto sea viejas disidencias de ayer, como pequeños cacicazgos de hoy. Creo que desde esa óptica -de que "el fuego pa' calentar/ debe ir siempre desde abajo"- se podrá avanzar en una construcción seria, mientras se realiza, al mismo tiempo, la labor de síntesis ideológica dirigida a formular unas pocas banderas fundamentales que resuman la posición del conjunto. Se trata, por sobre las diferencias de clase de quienes concurren al frente, de gestar una fuerza de Liberación Nacional, en tanto el eje de la lucha es la cuestión nacional, en razón de la opresión que el imperialismo y la burguesía transnacionalizada de origen nativo ejercen sobre la mayoría de la sociedad argentina. La unión de todas las víctimas del modelo otorga al frente la fuerza necesaria para alcanzar la victoria. Quienes creemos que esa Liberación Nacional debe ir en camino hacia el socialismo, debemos, sin abandonar nuestras banderas, evitar planteos de tipo clasista que ahuyenten a los sectores medios. Privilegiemos las coincidencias, sin diluir las diferencias. La historia se encargará de demostrar cuál puede ser el futuro de esta Argentina sin burguesía nacional y con el aparato financiero semidestruido. Por nuestra parte, es preciso asegurar a cada sector que sus reclamos sólo se concretarán si se quiebra la dominación FMI-Deuda Externa-Multinacionales, así como desarrollar ese sentimiento latinoamericano -que ya ha renacido- dando conciencia de que no podemos liberarnos solos, sino en estrecha lucha común con el resto de la Patria Grande. En ese camino, habrá que prevenirse contra el sectarismo, contra la burocratización, contra toda desvirtuación de la democracia que lleve a deformar o tergiversar la auténtica expresión popular. Sólo una fuerza multitudinaria, gestada desde abajo, con un claro proyecto alternativo, estará en condiciones de combatir con posibilidades de triunfo. Sólo una fuerza con enorme capacidad de imaginación, capaz de gestar nuevas formas de producción e incluso reformas institucionales de fondo, nutrida en los trabajadores y el pueblo en general, podrá poner en marcha una Argentina nueva en una América Latina en camino hacia su liberación y su unificación. (*) Historiador. |
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